Los numeros clave
La magnitud de la biodiversidad latinoamericana es asombrosa, con la Amazonía albergando por sí sola el 10% de la biodiversidad mundial. No obstante, esta riqueza está bajo una amenaza creciente; el informe del IPBES de 2019 advierte que cerca de un millón de especies están en riesgo de extinción. En este contexto, la secuenciación genómica emerge como una herramienta fundamental para comprender, proteger y gestionar estos recursos vitales.
La Red de Genomas Neotropicales, ahora formalmente constituida, representa un esfuerzo coordinado entre siete países. Estos proyectos nacionales se integran con iniciativas globales de gran envergadura, como el Earth BioGenome Project (EBP), que busca secuenciar todos los genomas eucariotas conocidos. Hasta septiembre de 2024, el EBP y sus aliados habían generado 1.667 genomas de referencia de alta calidad, superando los 3.400 genomas en total, cubriendo aproximadamente el 10% de las familias eucariotas reconocidas. Latinoamérica contribuye activamente a este esfuerzo global.
Ejemplos concretos de esta avanzada incluyen el "Mexican Biobank Project", que ha analizado más de 1.8 millones de marcadores genéticos en personas de más de 900 localidades, o el "1000 Genomas Chile", liderado por el Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma (CRG). Este último ya está trabajando en la secuenciación de especies emblemáticas como el pudú, el huemul y el picaflor de Juan Fernández, entre muchas otras, según información de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UC.
El financiamiento también juega un papel crucial. Existen oportunidades de subvenciones nacionales de hasta 30.000 euros y regionales de hasta 60.000 euros para consorcios de al menos tres organizaciones en proyectos de biodiversidad en América Latina y el Caribe. Además, la inversión extranjera estratégica se hace sentir: el grupo chino de genética humana BGI Group invirtió 10 millones de dólares en cinco años en Uruguay, con una facturación estimada de 45 millones de dólares, estableciendo su primera sede latinoamericana en abril de 2024, un laboratorio de 1.000 m² enfocado en medicina de precisión y diagnóstico genético. Esta presencia no solo trae capital, sino también tecnología y expertise, potenciando las capacidades locales.
Analisis de la tendencia
La tendencia es clara: América Latina está pasando de ser un proveedor de muestras biológicas a un centro activo de investigación y desarrollo genómico. Este cambio está impulsado por un modelo de colaboración regional, que la Dra. Juliana Vianna, coordinadora de la Red de Genomas Neotropicales, describe como sólido, conectando proyectos nacionales para potenciar los resultados más allá de la suma de las partes. Esta aproximación colaborativa es fundamental para abordar la escala de la biodiversidad regional y los desafíos asociados.
La integración con iniciativas globales como el EBP subraya la madurez científica de la región y su compromiso con los estándares internacionales. La adopción de tecnologías avanzadas, como la secuenciación Nanopore en estudios de conservación en Ecuador y Argentina, demuestra la capacidad de las instituciones locales para incorporar herramientas de vanguardia.
Este avance también refleja una creciente conciencia sobre la importancia de la genómica para la conservación y el desarrollo sostenible. Investigadores como el Dr. Pablo Teta del Conicet, Argentina, señalan que solo se conoce entre el 15% y el 20% de la biodiversidad global, lo que hace que cualquier avance en la secuenciación sea "fundamental" para el descubrimiento de usos potenciales en medicina, salud o alimentación. La genómica, según el científico Mark Blaxter, es "fundamental" para comprender la salud genética de las poblaciones y conservarlas en el contexto de la crisis actual de biodiversidad, abriendo además posibilidades para el descubrimiento de medicamentos y biomoléculas.
Los marcos regulatorios también están evolucionando. Brasil, por ejemplo, ratificó el Protocolo de Nagoya en 2021, y Colombia considera la Información de Secuencias Digitales (DSI) como parte integral de sus recursos genéticos, requiriendo contratos de acceso y reparto de beneficios. Aunque el marco argentino es complejo debido a la adaptación provincial, la discusión sobre edición genética (CRISPR) muestra una región activa en la formulación de políticas que equilibren la innovación con la bioseguridad.
Contexto regional
La diversidad genética en América Latina es tanto una bendición como un desafío. A pesar de albergar una megadiversidad, la región ha enfrentado históricamente brechas en financiamiento e infraestructura. Sin embargo, la formación de redes como la de Genomas Neotropicales y la participación en el EBP global demuestran una adopción y colaboración regional crecientes. El "EBP-Colombia", como parte del EBP global, es otro ejemplo de cómo los países están asumiendo roles protagónicos.
El panorama de empresas locales también está floreciendo. ArgenTag (Argentina), una startup de biotecnología fundada en 2020, desarrolla soluciones para mejorar la precisión de la secuenciación. BIOGENOMICS (Perú) ofrece servicios de biotecnología y biología molecular, incluyendo secuenciación de genomas y metagenómica, colaborando con instituciones agrícolas y científicas. BioSequence (Ecuador) provee secuenciación avanzada de ADN y ARN. Estas empresas no solo generan empleo y conocimiento, sino que también ofrecen servicios esenciales para la investigación y la industria local. Simultáneamente, líderes globales como Illumina han ampliado su presencia en Latinoamérica con centros de soluciones de última generación, fortaleciendo aún más el ecosistema local, como se anunció en abril de 2022. La instalación de BGI Group en Uruguay es un testimonio de la creciente atracción de la región para la inversión en biotecnología.
La urgencia de estos esfuerzos es palpable. Juan Carlos Navarro, Ministro de Ambiente de Panamá, ha advertido sobre la "triple crisis" regional: la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la pérdida de hábitats, instando a proteger la naturaleza sin perder tiempo. Esta perspectiva impulsa la necesidad de integrar la genómica con políticas públicas, educación y participación social, como destaca el artículo de Cinvestav sobre la conservación genómica en México.
Perspectiva a futuro
El camino por delante para la secuenciación de la biodiversidad en América Latina es prometedor, pero también desafiante. Con solo el 15-20% de la biodiversidad global conocida, el potencial para el descubrimiento es inmenso. El futuro radica en la capacidad de la región para traducir el conocimiento científico en acciones concretas y políticas efectivas. Alicia Montalvo de CAF enfatiza que la biodiversidad es el "material más crítico" de la región, y es imperativo "poner en valor el capital natural" y "ampliar la frontera tecnológica" para movilizar financiamiento y traducir ese conocimiento.
Se espera un crecimiento continuo en las colaboraciones regionales, impulsado por el éxito de la Red de Genomas Neotropicales. La expansión de la tecnología y la infraestructura, junto con la formación de recursos humanos altamente especializados, serán claves. La posibilidad de descubrir nuevas aplicaciones en medicina, farmacia, alimentación y agricultura, basadas en el genoma de especies locales, podría generar un impacto económico y social significativo. La región está en una posición única para convertirse en un líder global en genómica de la biodiversidad tropical, siempre y cuando se mantenga el impulso en la inversión, la formación y el compromiso político con la protección de su invaluable patrimonio natural.