La exposición, según reportan el Jornal da USP y Agência FAPESP, tiene como propósito principal mostrar la rutina de los expertos forenses del Centro de Antropología y Arqueología Forense (CAAF) de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp). Desde 2022, un equipo ha estado documentando en video, con grabaciones que abarcan cuatro años de trabajo, cómo estos peritos construyen conocimiento a partir de los remanentes óseos. La muestra, como destaca 082 Notícias / Agência Pública, deliberadamente desvía el foco de los propios restos para dirigir la atención a la labor técnico-científica y, crucialmente, a la incansable búsqueda de respuestas y cierre por parte de las familias de los desaparecidos. Es un testimonio tangible de cómo la ciencia se convierte en una herramienta esencial para la justicia y la memoria histórica.
Contexto y Antecedentes: Dictaduras y Desapariciones en América Latina
La experiencia brasileña con la dictadura militar no es un caso aislado en América Latina. La región ha sido profundamente marcada por regímenes autoritarios y conflictos internos que dejaron a miles de personas desaparecidas, una herida abierta que la antropología forense busca cicatrizar. A pesar de que en Brasil se reconocen oficialmente más de 200 desaparecidos políticos, el número de identificados sigue siendo lamentablemente reducido, como detalla el artículo "Fazer falar os ossos: a rotina de quem procura os desaparecidos da ditadura". Este dato subraya la magnitud del desafío que enfrentan los equipos forenses y las familias.
El contexto regional ha visto una evolución significativa en la disciplina. La adopción en 2019 de los Principios Rectores de la ONU para la Búsqueda de Personas Desaparecidas ha catalizado esfuerzos en toda la región. Estos principios enfatizan la obligación estatal de buscar, garantizar el acceso irrestricto a la información (incluidos los archivos de seguridad nacional) y asegurar la participación activa de las familias. Países como Colombia, México, Perú y Uruguay han implementado planes nacionales de búsqueda. Sin embargo, como lamentan muchos expertos regionales, la respuesta estatal a menudo se queda corta frente a la complejidad y la escala del fenómeno de las desapariciones, tanto históricas como contemporáneas.
Implicaciones Técnicas y Metodológicas
El trabajo de "hacer hablar a los huesos" es una empresa multidisciplinar que combina arqueología, antropología, genética y otras ciencias forenses. No se trata solo de encontrar restos, sino de reconstruir historias, identidades y circunstancias de muerte con un rigor científico impecable. La exposición brasileña, según Lorenza Mondada de la Universidad de Basilea y co-investigadora del proyecto, subraya que la exposición del día a día forense "es una cuestión de democracia, de memoria histórica y de no olvidar lo que pasó", demostrando cómo el conocimiento sobre la dictadura se manifiesta en la ciencia y la política.
Edson Teles, filósofo y coordinador del CAAF-Unifesp, enfatiza que la antropología forense trasciende su función meramente judicial. Para Teles, esta disciplina nutre "diferentes niveles del debate social y político", desde el luto íntimo de las familias hasta el deber colectivo de memoria, revelando la metodología detrás de cada hallazgo. Su trabajo no solo proporciona pruebas legales, sino que también ofrece un camino hacia la verdad y la dignidad para las víctimas y sus seres queridos. Es fundamental destacar, como señala Teles, que ante la inacción estatal inicial, fueron las propias familias las pioneras en la construcción de acervos probatorios, recopilando testimonios y pistas que luego servirían a la investigación forense.
Impacto en Latinoamérica: Un Legado de Búsqueda y Justicia
América Latina ha sido cuna de organizaciones pioneras en la antropología forense. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), fundado en 1984, es un referente global. Con operaciones en 65 países y una fuerte presencia en la región, el EAAF se dedica incansablemente a la búsqueda, recuperación, análisis e identificación de personas desaparecidas, sentando precedentes en metodologías y ética. A su vez, la Asociación Latinoamericana de Antropología Forense (ALAF) es una organización civil sin fines de lucro que busca establecer criterios profesionales y éticos, además de promover la disciplina en investigaciones judiciales y contextos humanitarios en todo el continente.
La región, sin embargo, enfrenta desafíos que trascienden las desapariciones históricas. Fenómenos contemporáneos como la migración forzada, el tráfico de personas y el crimen organizado han generado nuevas olas de desapariciones forzadas. México es un claro ejemplo de esta problemática actual; hasta septiembre de 2024, 115.462 personas permanecían desaparecidas de un total de 329.627 casos reportados desde 1964. Estas cifras, según diversas organizaciones de derechos humanos, evidencian una persistente falta de sistematización y coordinación institucional por parte del Estado, dejando a miles de familias en un limbo de dolor y desesperación. Adriana Arboleda Betancur, abogada y defensora de DD.HH. en Colombia, subraya el rol "fundamental" de los colectivos de buscadoras de desaparecidos, quienes han impulsado la creación de leyes e instituciones que garantizan justicia, verdad y reparación, destacando también la necesidad de apoyo psicosocial estatal para las víctimas. En este contexto, los expertos regionales coinciden en que la complejidad de la búsqueda requiere una diversidad de conocimientos técnicos, y lamentan la insuficiencia de las respuestas estatales, lo que impulsa constantemente a la sociedad civil a crear y sostener mecanismos especializados y autónomos para seguir el rastro de quienes faltan.