El cáncer digestivo, que incluye tipos como el gástrico, colorrectal y pancreático, es una preocupación sanitaria mayúscula. En Chile, por ejemplo, el cáncer se ha posicionado como la segunda causa de muerte, una estadística alarmante que subraya la urgencia de nuevas estrategias de prevención y tratamiento. En otros países de la región, como México, el Instituto Nacional de Cancerología (INCan) atiende anualmente cerca de 300 nuevos casos de cáncer gástrico, con el 80% de estos llegando en etapas avanzadas, lo que dificulta significativamente el pronóstico y las opciones terapéuticas. La falta de acceso a diagnósticos tempranos y tratamientos avanzados, junto con las barreras geográficas y económicas, agrava aún más este panorama en muchos países latinoamericanos.
El lanzamiento oficial del proyecto ANID FOVI250129 se llevó a cabo el 2 de junio de 2026, en la sede Talca de la Universidad Autónoma de Chile. Este evento contó con la participación de un nutrido grupo de investigadores de ambos países, autoridades regionales y estudiantes, simbolizando el carácter multidisciplinario y el amplio alcance de esta iniciativa. La esencia de este proyecto radica en la innovación: el desarrollo de “terapias duales con polisacáridos de bacterias extremófilas” que prometen no solo combatir los cánceres digestivos, sino también enfrentar el desafío creciente de las bacterias multirresistentes, un problema de salud pública global que complejiza el tratamiento de muchas enfermedades.
Cómo funcionan las terapias duales con polisacáridos extremófilos
El corazón de esta investigación reside en la explotación de recursos biológicos poco convencionales: las bacterias extremófilas. Estos microorganismos son fascinantes por su capacidad para sobrevivir y prosperar en entornos hostiles, como aguas termales, salares o incluso regiones polares. Es en estos hábitats extremos donde desarrollan mecanismos únicos de adaptación, incluyendo la producción de compuestos bioactivos, como los polisacáridos, que poseen propiedades extraordinarias.
La Dra. Aparna Banerjee, investigadora responsable del proyecto y una figura central en esta iniciativa, ha estado a la vanguardia de esta línea de investigación. Su trabajo previo, respaldado por proyectos ANID Fondecyt Regular 1231917 e INACH Regular RT_24_21, se ha centrado en el aislamiento y caracterización de polisacáridos derivados de estas bacterias extremófilas. Estos compuestos han mostrado potencial prometedor en el ámbito biomédico, particularmente por sus propiedades inmunomoduladoras, antitumorales y antimicrobianas.
La novedad de las “terapias duales” radica en su capacidad para abordar dos problemas críticos simultáneamente. Por un lado, buscan atacar las células cancerosas, potencialmente a través de la inducción de apoptosis o la modulación de la respuesta inmunológica del paciente. Por otro lado, y aquí radica una de las mayores innovaciones, estos polisacáridos también apuntan a combatir bacterias multirresistentes. En el contexto del cáncer digestivo, es común que los pacientes, especialmente aquellos sometidos a quimioterapias o cirugías, sean vulnerables a infecciones oportunistas o nosocomiales causadas por bacterias que han desarrollado resistencia a múltiples antibióticos. Una terapia que pueda modular el sistema inmune, actuar directamente sobre el tumor y, al mismo tiempo, tener efecto antibacteriano, representaría un avance significativo en la atención oncológica, reduciendo la morbilidad y mejorando los resultados del tratamiento.
Este enfoque no solo minimiza los efectos secundarios al ser más selectivo que las quimioterapias convencionales, sino que también ofrece una nueva esperanza para pacientes en situaciones clínicas complejas, donde las opciones de tratamiento son limitadas debido a la resistencia microbiana o la toxicidad de los fármacos actuales. Es la combinación de la bioinnovación con la necesidad clínica lo que otorga a este proyecto un valor estratégico para la salud global.
Qué cambia para los profesionales tech y de la salud en la región
Esta colaboración entre Chile y Brasil, impulsada por ANID y con la participación de instituciones como la Universidad Austral de Chile y la Universidad de Paraíba, tiene implicaciones profundas para los profesionales tanto en el ámbito tecnológico como en el de la salud en América Latina. Para los profesionales tech, específicamente aquellos en biotecnología, bioinformática y ciencia de datos, se abre un campo vasto de oportunidades. El desarrollo de terapias basadas en microorganismos extremófilos requiere el análisis de enormes volúmenes de datos genómicos, proteómicos y metabolómicos. Esto demanda expertos en computación de alto rendimiento, machine learning e inteligencia artificial para identificar y caracterizar compuestos bioactivos, modelar interacciones farmacológicas y optimizar procesos de producción. La creación de plataformas colaborativas seguras para el intercambio de datos entre centros de investigación en diferentes países también será crucial, impulsando el desarrollo de soluciones de software específicas para la investigación biomédica.
Para los profesionales de la salud, los cambios son aún más directos. En primer lugar, la iniciativa fomenta una cultura de investigación y desarrollo que puede llevar a la adopción de diagnósticos más precisos y menos invasivos. Un ejemplo ya palpable en la región es la implementación del “Panel Serológico Gástrico” (tecnología GastroPanel®) en Chile, que, según Jussi Hahtela, CEO de Biohit, ha sido una “prueba de concepto para el mundo”. Esta tecnología permite reducir hasta dos tercios las endoscopias innecesarias, mejorando la detección temprana y la eficiencia de los servicios de salud.
En Brasil, donde el Sistema Único de Salud (SUS) cubre el tratamiento del cáncer para aproximadamente el 75% de la población, la introducción de nuevas terapias y diagnósticos alineados con las mejores prácticas internacionales, como destacó la Dra. Karine Trindade del Grupo Genitourinario de LACOG, es fundamental para enfrentar los desafíos únicos de la región. Las cifras de tratamiento en Brasil son contundentes: entre 2009-2010 y 2017-2018, las cirugías, radioterapias y quimioterapias aumentaron en 56.8%, 45.3% y 55.2% respectivamente, evidenciando una demanda creciente y la necesidad de soluciones más eficaces.
Esta red también fortalece la cooperación con entidades internacionales como la Red de Investigación del Cáncer de los Estados Unidos y América Latina (US-LA CRN), que desde 2009 ha trabajado para incrementar la capacidad de investigación en países como Argentina, Brasil y Chile. Además, la presencia y la inversión en I+D de empresas farmacéuticas globales como Sanofi Chile, GSK Chile y Roche Chile, junto con compañías regionales como Adium Chile (operando en 17 países de Latam) y Eurofarma en Brasil, demuestran el interés del sector privado en apoyar y beneficiarse de estas innovaciones. La sinergia entre la academia, el sector público y la industria es esencial para traducir la investigación de laboratorio en tratamientos accesibles para los pacientes.
Qué viene después: Proyecciones y próximos pasos
El proyecto ANID FOVI250129, con su horizonte de doce meses, marca el inicio de una fase intensiva de investigación y desarrollo. Los primeros resultados se centrarán en la caracterización detallada de los polisacáridos de bacterias extremófilas y en la demostración de su eficacia in vitro e in vivo contra líneas celulares de cáncer digestivo y cepas bacterianas multirresistentes. Esta fase inicial es crucial para validar las hipótesis y sentar las bases para futuras etapas de desarrollo.
Según José Miguel Rodríguez Letelier, Seremi CTCI Maule y O'Higgins, existe un “compromiso y apoyo para las etapas futuras del proyecto”. Esto sugiere la posibilidad de que, si los resultados son prometedores, la iniciativa pueda extenderse o escalar, atrayendo mayor financiamiento y colaboración. La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) de Chile, junto con socios como FAPESP de Brasil, continuarán desempeñando un papel fundamental en la promoción de la cooperación internacional en ciencia y tecnología, consolidando una infraestructura de investigación robusta en la región.
A largo plazo, el objetivo es avanzar hacia ensayos preclínicos y, eventualmente, ensayos clínicos en humanos, un proceso que es inherentemente largo y riguroso. Sin embargo, el éxito de proyectos como este podría transformar significativamente el panorama del tratamiento del cáncer digestivo, ofreciendo opciones más personalizadas y menos tóxicas. La Ley Nacional del Cáncer (n°21.258) y el Plan Nacional del Cáncer (2018-2028) de Chile ya establecen un marco regulatorio y estratégico para reducir las barreras de acceso a la atención y fomentar la investigación oncológica, mientras que el “Código Latinoamericano y Caribeño contra el Cáncer” de la OPS/IARC proporciona una guía regional para políticas públicas de prevención. Estas políticas serán vitales para facilitar la adopción y el acceso equitativo a cualquier avance que surja de esta investigación.
Como señaló el Dr. Manuel Hidalgo, oncólogo de Weill Cornell Medicine, la aceleración en el desarrollo de nuevos tratamientos y diagnósticos precoces es esperanzadora, pero subraya la necesidad de que “todas estas innovaciones puedan acceder a toda la población”. Este proyecto binacional es un paso firme hacia ese objetivo, demostrando que la ciencia colaborativa de América Latina tiene el potencial de generar soluciones innovadoras y de gran impacto para los desafíos de salud más apremiantes de la región y más allá.