NEO (Neuracle) vs Neuralink (Elon Musk)
La carrera por dominar el espacio de las interfaces cerebro-computadora ha estado dominada en gran medida por la figura de Elon Musk y su empresa Neuralink, que ha acaparado titulares por sus ambiciosas metas y la naturaleza invasiva de sus prototipos. Sin embargo, la aprobación del NEO de Neuracle presenta un contrapunto interesante y estratégico. El dispositivo chino NEO se distingue por su diseño: contiene ocho electrodos del tamaño de una moneda que se implantan sobre la duramadre, la membrana protectora externa del cerebro, sin penetrar directamente el tejido cerebral. Esta característica lo convierte en una solución considerablemente menos invasiva en comparación con el chip N1 de Neuralink, el cual está diseñado para insertar miles de hilos ultrafinos directamente en la corteza cerebral para una mayor capacidad de decodificación neuronal. La decisión de Neuracle de optar por un enfoque menos invasivo no ha sido casual; ha demostrado ser una ventaja crucial en el proceso de aprobación regulatoria. Expertos como Zhengwu Liu, quien ha colaborado con el equipo de NEO, y Mao Ying, presidente del Hospital Huashan, han elogiado el éxito del dispositivo en la adquisición estable de señales cerebrales mediante una implantación mínimamente invasiva y la decodificación precisa de las intenciones motoras. Esta aproximación más conservadora en términos de invasividad ha permitido a Neuracle sortear algunas de las complejidades y los prolongados tiempos de aprobación que enfrentan tecnologías más agresivas. La ventaja de Neuralink reside en su potencial para una mayor resolución de datos y una interfaz más directa con el cerebro, lo que podría permitir aplicaciones más complejas y de mayor ancho de banda. Sin embargo, su mayor invasividad implica riesgos más elevados y, por ende, un camino regulatorio más largo y riguroso. Aunque Li Yuan, CEO rotatorio de NeuCyber Neurotec (otro jugador chino en el espacio BCI), reconoció un "retraso de tres años" respecto a Neuralink en términos de desarrollo inicial, la aprobación comercial de NEO demuestra una estrategia eficaz por parte de China para ganar terreno en el mercado con una solución viable y menos riesgosa, respaldada activamente por el gobierno para asegurar un liderazgo comercial a largo plazo.
Los datos hablan
La solidez detrás de la aprobación del chip NEO se respalda en una serie de datos concretos y una estrategia gubernamental bien definida. El dispositivo de Neuracle ha pasado por 36 ensayos clínicos, de los cuales 32 se completaron satisfactoriamente para 2025. Un estudio clave con 32 pacientes, realizado durante 18 meses, no reportó eventos adversos graves, un testimonio de su perfil de seguridad. Además, este estudio evidenció una tasa de mejora del 100% en la función de agarre de la mano, lo que subraya la eficacia del NEO para sus pacientes objetivo: adultos de 18 a 60 años con parálisis parcial debido a lesiones de la médula espinal cervical (C2 a C6) que no pueden sujetar objetos pero conservan cierta función en los brazos superiores. Este éxito clínico a largo plazo fue un factor determinante para la aprobación, según lo señalado por Zhengwu Liu, quien lo calificó como un "hito para todo el campo de la investigación de BCI", destacando la evidencia duradera del funcionamiento del dispositivo. La ambición china en este sector no se limita a un solo producto. La nación ha categorizado la tecnología BCI como una "industria futura" dentro de su plan quinquenal (2026-2030), comprometiendo importantes recursos estatales. Ejemplos de este apoyo incluyen los aproximadamente 29 millones de dólares en financiación gubernamental que ha recibido NeuCyber Neurotec en Beijing. Analistas como Zhao Yuxin, investigador de sensores inteligentes, afirman que la aprobación de NEO no es una casualidad, sino que está en perfecta sintonía con la estrategia de Beijing para liderar la industria BCI, lo que le confiere a Neuracle una ventaja comercial de años sobre sus competidores globales, incluido Neuralink, como reporta MIT Technology Review. A pesar de los éxitos, la aprobación de NEO no está exenta de críticas y desafíos. Algunos expertos han expresado que una base de evidencia de 36 ensayos para un lanzamiento comercial puede ser percibida como "delgada", lo que podría plantear la posibilidad de un retiro regulatorio si surgieran eventos adversos graves a gran escala en un futuro. Además, la accesibilidad económica del NEO es una preocupación. Si bien los detalles de la cobertura del seguro y las tasas de reembolso no han sido completamente revelados, existe el temor de que el dispositivo pueda ser inasequible para la mayoría de los pacientes chinos, lo que limitaría su adopción masiva a pesar de su éxito regulatorio y clínico inicial.
Que significa para Latam
La irrupción de China en el mercado de chips cerebrales invasivos tiene implicaciones significativas para América Latina, una región que ha mostrado un interés particular en los aspectos éticos y legales de las neurotecnologías. Chile, en un acto pionero a nivel mundial, modificó su Constitución en 2021 para proteger la "integridad mental" y los neurodatos, sentando un precedente legal conocido como "neuroderechos". Esta iniciativa busca establecer un "muro legal" para salvaguardar la privacidad mental, la integridad psíquica y el libre albedrío de los ciudadanos frente a los avances tecnológicos. Otros países latinoamericanos como México y Brasil también están explorando legislaciones similares, y el Parlamento Latinoamericano (Parlatino) introdujo una Ley Modelo de Neuroderechos en mayo de 2023, buscando un enfoque regional coordinado. Sin embargo, a pesar de estos avances regulatorios y éticos, existe una brecha tecnológica notable en la región. La investigación en BCI en América Latina se concentra en gran medida en tecnologías no invasivas y de bajo costo, como el electroencefalograma (EEG), que representa entre el 85% y el 94.68% de los estudios. Países como Brasil, Colombia y México son los principales contribuidores a la investigación en BCI, pero la inversión privada en inteligencia artificial en toda América Latina es comparativamente baja, no superando el 1.8% de la inversión estadounidense ni el 21% de la china en 2024. Esta disparidad en la inversión subraya la dependencia de tecnologías importadas para dispositivos BCI más avanzados e invasivos. El mercado de dispositivos BCI implantados en América Latina es, por ahora, un "mercado emergente" con focos de crecimiento en Brasil, México y Argentina, pero enfrenta "barreras de costos y la complejidad regulatoria" que frenan una adopción generalizada. Aunque existen empresas locales en México como Biocurrent Inc., Brain Hub o Megabrain, sus enfoques están más orientados a la neurorrehabilitación, el análisis de datos o tecnologías no invasivas, y no al desarrollo de chips cerebrales invasivos como el NEO o los de Neuralink. Esto significa que la eventual llegada de chips invasivos como el NEO chino a Latinoamérica probablemente se dará a través de importaciones, y su adopción estará sujeta a un riguroso escrutinio bajo los marcos de neuroderechos que la región está construyendo activamente, equilibrando la innovación con la protección de los derechos fundamentales de sus ciudadanos.