El panorama actual: Ecuador se acelera hacia la era 5G con Claro Claro Ecuador ha dado un paso significativo en la expansión de la conectividad de última generación en el país, al activar su red 5G en las ciudades de Ibarra y Portoviejo. Con esta incorporación, la huella 5G de Claro se extiende a 19 ciudades en todo el territorio ecuatoriano, marcando un hito importante en la estrategia de la compañía para modernizar la infraestructura de telecomunicaciones. Esta expansión es parte de una ambiciosa hoja de ruta que contempla una inversión de 600 millones de dólares en los próximos tres años, destinados a nuevas tecnologías, el despliegue de redes y la mejora de la cobertura a nivel nacional. La promesa de la tecnología 5G es transformadora. Ofrece velocidades de conexión que pueden ser hasta 10 veces superiores a las actuales redes 4G, lo que no solo mejora la experiencia del usuario final, sino que también abre un abanico de oportunidades para diversos sectores productivos. En ciudades como Ibarra, conocida por su comercio y agricultura, y Portoviejo, un eje de agroindustria, manufactura y turismo, la llegada del 5G puede ser un catalizador clave para la innovación. Soluciones digitales avanzadas, desde la optimización de procesos logísticos hasta la implementación de agricultura de precisión, se vuelven viables, aumentando la competitividad y la eficiencia de las empresas locales. Para acceder a esta tecnología, los usuarios requieren un chip y un dispositivo compatibles, además de estar dentro del área de cobertura designada. Es notable que, en Ibarra, Claro se posiciona como el único operador con red 5G activa, consolidando su liderazgo en la región. El despliegue 5G de Claro en Ecuador comenzó en diciembre de 2025, con los lanzamientos iniciales en Guayaquil, Quito, Puerto Ayora y Coca. A esto le siguieron expansiones en mayo de 2026, sumando Machala, Ambato, Riobamba, Latacunga y Durán a la lista de ciudades con cobertura 5G. En junio de 2026, se agregaron Manta, Loja y Santo Domingo, y previamente, en marzo del mismo año, Cuenca y Salinas también recibieron la tecnología. Este ritmo acelerado refleja una clara apuesta por la modernización digital, aunque no exenta de retos en un contexto regional y local complejo. ## Actores en la cancha 5G de Ecuador: Claro, CNT y Movistar El panorama de las telecomunicaciones en Ecuador, en lo que respecta al 5G, está definido por una competencia creciente. Claro, parte de América Móvil, ha tomado la delantera en la implementación, como se evidencia con su presencia en 19 ciudades y su exclusividad en el servicio 5G en Ibarra. Sin embargo, no es el único actor relevante. La Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT), la empresa estatal, lanzó oficialmente su red 5G el 8 de octubre de 2025, poco antes del despliegue inicial de Claro. CNT también ha anunciado planes ambiciosos de expansión nacional, proyectando una cobertura significativa para mediados de 2026. Esta dualidad de operadores, uno privado y uno estatal, introduce una dinámica interesante en el mercado, potencialmente fomentando la competencia en términos de cobertura, calidad de servicio y precios. Por su parte, Movistar, que ahora opera bajo el nombre Tigo/Millicom en Ecuador tras la adquisición de sus operaciones locales, también está inmerso en su propio proceso de expansión 5G. Aunque quizás no con el mismo nivel de anuncios públicos que Claro, su presencia en el mercado añade una tercera capa de competencia que, en última instancia, beneficia al consumidor y a las empresas. Expertos del sector han reaccionado a este despliegue con una mezcla de optimismo y cautela. Javiera Robles, Directora de Mercadeo de Claro, enfatiza el impacto positivo del 5G en la productividad, tanto empresarial como individual, al facilitar velocidades de conexión exponencialmente mayores. Sin embargo, Luis Montaleza, un Ingeniero en Telecomunicaciones, ha expresado reservas, cuestionando la "prisa" en los anuncios de 5G cuando persisten problemas de estabilidad con las redes 4G existentes. Montaleza también señala que el proceso regulatorio en Ecuador podría estar ralentizando la llegada de inversiones privadas cruciales, un punto que resuena con desafíos más amplios en América Latina. La competencia entre estos operadores, por tanto, no solo es tecnológica, sino también estratégica, en un entorno donde las políticas públicas juegan un papel determinante. ## Los datos hablan: Velocidad, inversión y el camino por recorrer La promesa del 5G se fundamenta en cifras impresionantes. La velocidad es, sin duda, su carta de presentación principal, con conexiones que, según Claro, pueden ser hasta 10 veces más rápidas que las redes actuales. Esta mejora no es solo perceptible en la descarga de contenidos multimedia; impacta directamente en la latencia, un factor crítico para aplicaciones avanzadas. Se espera que la latencia se reduzca drásticamente, pasando de los aproximadamente 30 milisegundos de las redes 4G a tan solo 1 milisegundo con 5G. Esta baja latencia es fundamental para el desarrollo de la Internet de las Cosas (IoT), vehículos autónomos, telemedicina y otras aplicaciones que requieren respuestas en tiempo real. La inversión detrás de esta transformación es monumental. Los 600 millones de dólares que Claro ha comprometido para los próximos tres años en Ecuador son un indicativo del costo y el esfuerzo necesarios para construir una infraestructura 5G robusta. Este tipo de inversiones son vitales, pero también plantean preguntas sobre la rentabilidad y el retorno en mercados emergentes. En el contexto regional, la adopción de 5G en América Latina es heterogénea. Países como Brasil, Chile y Uruguay se han erigido como líderes en despliegue y disponibilidad de 5G, mostrando velocidades promedio de descarga impresionantes. Por ejemplo, América Móvil (matriz de Claro) ha logrado en Brasil una velocidad media de descarga de 494.78 Mbps, según Ookla, lo que establece un referente de lo que 5G puede ofrecer. En contraste, naciones como Ecuador, Bolivia y Paraguay son consideradas rezagadas en el avance del 5G, enfrentando desafíos regulatorios y de infraestructura más pronunciados. A nivel de infraestructura, las estadísticas en Ecuador revelan un camino por recorrer. Óscar Apolinario, Dr. en Informática y docente de la UIDE, apunta que, si bien el país cuenta con alrededor de 18,000 radiobases, todavía existen unas 3,000 antenas 2G activas. La coexistencia de tecnologías tan dispares subraya la complejidad de la transición y la necesidad de "políticas a largo plazo" bien definidas para una implementación 5G exitosa. La GSMA, la asociación global de operadores móviles, proyecta que el 5G representará casi el 60% de las conexiones móviles en América Latina para 2030, mientras que Ericsson estima 550 millones de suscripciones 5G para 2031, cubriendo el 68% del total de líneas móviles en la región. Estas proyecciones, aunque ambiciosas, dependen en gran medida de la capacidad de los países para superar los obstáculos actuales. ## Qué significa para Latam: Desafíos regulatorios y oportunidades de mercado El despliegue del 5G en Ecuador, con sus avances y desafíos, es un microcosmos de la realidad que enfrenta América Latina en su conjunto. La región se encuentra en una encrucijada tecnológica, donde el potencial transformador del 5G choca con barreras estructurales y regulatorias. Uno de los principales desafíos para la adopción generalizada del 5G en América Latina es la demora en la asignación del espectro radioeléctrico. Los gobiernos de la región a menudo tardan en liberar las bandas de frecuencia necesarias para 5G, o las subastas de espectro se realizan a precios excesivamente altos, desincentivando la inversión por parte de los operadores. Esta situación es crítica, ya que sin un espectro adecuado y asequible, el despliegue de redes 5G eficientes y de amplia cobertura se vuelve prohibitivo. Pau Castells, Jefe de Análisis Económico de GSMA Intelligence, ha señalado que las regulaciones de neutralidad de red, implementadas hace una década y diseñadas para el 4G, podrían requerir "ajustes" significativos para adaptarse al ecosistema 5G y permitir nuevos modelos de negocio, como las redes privadas o los servicios empresariales específicos. La falta de incentivos a la inversión privada y la necesidad de un marco regulatorio ágil y predecible son puntos recurrentes en el debate regional. Lourenço Lanfranchi, Head of Sales para Latinoamérica de Ookla, subraya la importancia de que la región priorice la captación de los beneficios financieros del 5G, especialmente a través de la monetización de redes privadas y servicios empresariales, que representan un valor añadido significativo más allá del consumo masivo. La inversión en infraestructura, como la de 600 millones de dólares de Claro en Ecuador, es crucial, pero debe ir acompañada de un entorno regulatorio que fomente y proteja dicha inversión. Para los profesionales tech y los lectores informados de Latinoamérica, la experiencia ecuatoriana con el 5G es un recordatorio de que la promesa de la conectividad de próxima generación no solo depende de la tecnología en sí, sino también de la voluntad política y la visión estratégica de los gobiernos y los reguladores. Sectores como la agroindustria, el turismo y la logística, que son pilares económicos en muchos países de la región, tienen un enorme potencial para ser transformados por el 5G, pero solo si se superan los obstáculos existentes. La brecha entre los países líderes como Brasil y Chile, y aquellos rezagados como Ecuador, Bolivia y Paraguay, no es solo tecnológica, sino también un reflejo de las diferentes velocidades en la adopción de políticas y la creación de entornos favorables para la inversión y la innovación digital. La evolución del 5G en Ecuador, por tanto, ofrecerá lecciones valiosas para toda la región.