Los números clave
Los datos presentados por LinkedIn y sus análisis complementarios pintan un cuadro claro de la dinámica actual del mercado laboral. La reducción del 20% en la contratación global desde 2022 es una cifra contundente que refleja un enfriamiento generalizado. Este descenso es aún más pronunciado en economías avanzadas, donde los niveles de contratación se encuentran entre un 20% y un 35% por debajo de los niveles prepandemia, según un informe oficial de LinkedIn Pressroom de enero de 2026.
La influencia de la IA, aunque no sea el motor de esta contracción, es innegable en la reconfiguración de los perfiles profesionales. Las habilidades requeridas para trabajos promedio han cambiado un 25% en los últimos años, y se proyecta que esta cifra se disparará a un 70% para 2030 debido a la rápida evolución de las tecnologías de inteligencia artificial. A pesar de que la IA no esté destruyendo empleos masivamente, sí está generando nuevas categorías: más de 1.3 millones de nuevos puestos de trabajo habilitados por IA han surgido globalmente en los últimos dos años, con un crecimiento del 70% interanual en la demanda de habilidades en IA solo en EE. UU.
Este escenario ha creado una paradoja: mientras que las solicitudes de empleo se han duplicado desde 2022, saturando a los reclutadores, un 65% de los candidatos sienten que es más difícil encontrar trabajo. Esto sugiere una desconexión entre la oferta y la demanda de habilidades, donde las empresas buscan perfiles muy específicos y los candidatos, a menudo, carecen de la preparación adecuada para estos nuevos roles emergentes, exacerbando la competencia por las vacantes existentes.
Análisis de la tendencia
La tendencia actual, según LinkedIn, es más un reflejo de la política monetaria global que de una disrupción tecnológica catastrófica. Las altas tasas de interés implementadas por los bancos centrales para combatir la inflación han encarecido el acceso al capital para las empresas. Esta situación desincentiva la inversión en nuevos proyectos y la expansión de equipos, impactando directamente las decisiones de contratación. Blake Lawit de LinkedIn enfatiza que, al examinar los datos, no se observa una evidencia de que la IA esté reemplazando empleos a gran escala en áreas sensibles como soporte al cliente, administración o marketing, donde la preocupación por la automatización es mayor. De hecho, las caídas en la demanda de estos roles no superan el promedio del mercado general.
Dan Shapero, COO de LinkedIn, resume esta dinámica con una perspectiva clave: “la IA no es la fuente de un mercado de contratación lento, pero está cambiando dónde se están formando las oportunidades y los empleos”. Esto significa que, en lugar de una aniquilación laboral, estamos presenciando una profunda rotación y recalibración de las oportunidades. Los empleos que requieren alfabetización y especialización en IA están experimentando un auge, mientras que otros roles se transforman o requieren nuevas competencias. Este cambio es un desafío tanto para las empresas, que deben redefinir perfiles y estrategias de talento, como para los profesionales, que necesitan actualizar sus conjuntos de habilidades para seguir siendo relevantes en un mercado en constante evolución.
La saturación de solicitudes y la percepción de dificultad para encontrar empleo entre los candidatos sugieren una brecha de habilidades cada vez más pronunciada. Los reclutadores, abrumados por el volumen de postulaciones, luchan por identificar a los talentos adecuados que posean las competencias emergentes demandadas por la IA, como la ingeniería de prompts, el desarrollo de modelos o la ética de la IA. Este desajuste subraya la necesidad crítica de programas de recapacitación y educación continua.
Contexto regional
Para los profesionales tech en América Latina, estas tendencias globales tienen implicaciones particulares y un matiz local distintivo. La región se encuentra en una posición de alta exposición a la IA generativa, con entre el 30% y el 40% de los empleos potencialmente afectados. Sin embargo, el impacto no es uniforme ni garantizado. Mientras que entre el 8% y el 12% de los empleos podrían ver su productividad aumentada significativamente gracias a la IA generativa, un alarmante número de hasta 17 millones de empleos en la región no podrán aprovechar estos beneficios por la persistente falta de infraestructura digital y acceso a tecnologías avanzadas, según datos recientes.
El riesgo de automatización directa se estima entre el 2% y el 5% de los empleos, y lo preocupante es que este riesgo afecta desproporcionadamente a ciertos segmentos de la población: jóvenes, trabajadores urbanos y con mayor educación, y, notablemente, a mujeres. Esta segmentación resalta la necesidad de políticas inclusivas para mitigar las posibles desigualdades exacerbadas por la IA.
La adopción de la IA en la región enfrenta barreras significativas. Cifras como el 95% de las organizaciones en Argentina y Colombia, y el 94% en México y Perú, reportando dificultades para integrar la IA, son reveladoras. Los obstáculos principales no son solo tecnológicos, sino también estratégicos y de talento: la privacidad de datos y la regulación (31%) junto con la falta de habilidades en IA (28%) son los impedimentos más citados. Jorge Gamero, Director para Latinoamérica de Experis, refuerza esta idea al destacar que “la adopción de IA es un desafío de talento más que tecnológico, requiriendo profesionales con habilidades adecuadas y una estrategia clara de desarrollo de capacidades para materializar su potencial”.
En cuanto a la regulación, América Latina avanza a diferentes velocidades. Brasil lidera la región en este aspecto, y Perú, por ejemplo, cuenta con la Ley N.º 31814 desde julio de 2023 para fomentar el uso y desarrollo de la IA. Sin embargo, existe una crítica común de que muchas de estas normativas son imitaciones de modelos del norte global que no se adaptan completamente a la realidad y las necesidades específicas de la región, lo que podría generar ineficiencias o lagunas.
A pesar de los desafíos, América Latina se está consolidando como un hub estratégico para el talento, especialmente con la institucionalización del trabajo remoto, que ya ofrecen más del 70% de las empresas tecnológicas en la región. Los roles más demandados actualmente reflejan esta transición hacia la IA y la globalización: intérpretes, desarrolladores de software y, de manera creciente, entrenadores de IA. Esta tendencia posiciona a la región como un actor clave en la economía del conocimiento si logra superar las brechas de infraestructura y capacitación.
Perspectiva a futuro
El “aún” en la declaración de LinkedIn sobre la IA como culpable de la desaceleración del mercado laboral es la palabra clave que los profesionales tech deben vigilar. Si bien las tasas de interés son el factor dominante hoy, la IA es una fuerza de transformación imparable que seguirá redefiniendo el futuro del trabajo. Expertos como Eduardo Levy Yeyati, de Brookings y la Universidad Torcuato Di Tella, señalan que el impacto de la IA no será uniforme, y que la velocidad del desplazamiento laboral es una preocupación mayor que la cantidad total de empleos en riesgo. Su llamado es urgente: los gobiernos y las instituciones educativas deben preparar la fuerza laboral con nuevas habilidades, establecer marcos regulatorios adecuados y fortalecer la infraestructura digital hoy mismo.
La tendencia a futuro apunta a una economía donde la adaptabilidad y el aprendizaje continuo serán las monedas más valiosas. Los profesionales no solo necesitarán dominar las herramientas de IA, sino también comprender sus implicaciones éticas, sociales y de seguridad. La capacidad de colaborar con sistemas de IA, de diseñar prompts efectivos y de interpretar resultados complejos se convertirá en una competencia fundamental. Esto subraya la visión de Dan Shapero de LinkedIn: la IA no destruye masivamente, sino que “cambia dónde se están formando las oportunidades”.
Para la región, la perspectiva a futuro dependerá críticamente de la inversión en educación y digitalización. Superar la falta de infraestructura digital y de habilidades en IA es fundamental para que los países latinoamericanos no solo absorban los beneficios de la IA generativa, sino que también se conviertan en productores y exportadores de valor en esta nueva era. La capacidad de generar talento especializado en IA, desde desarrolladores hasta entrenadores de modelos y expertos en ética de IA, será un diferenciador clave para la competitividad regional en las próximas décadas. El enfoque no debe ser temer a la IA, sino abrazar su potencial transformador con una estrategia proactiva y centrada en el desarrollo del capital humano.