Los números clave
La directriz que restringe el acceso a los modelos Claude Fable 5 y Claude Mythos 5 fue emitida el 12 de junio de 2026, pocos días después de que Anthropic lanzara Fable 5. Este no es el primer roce entre la compañía y el gobierno de EE. UU.; desde enero de 2026, han existido conflictos por el uso militar de sus productos y cuestiones de vigilancia. El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, ya había calificado a Anthropic como un “riesgo para la cadena de suministro” en febrero de 2026. La medida llega en un momento crítico para Anthropic, que recientemente había presentado confidencialmente su documentación para una Oferta Pública Inicial (IPO), valorando la compañía en $965 mil millones, impulsada por un aumento a $47 mil millones en ingresos anualizados. La intervención gubernamental introduce un “riesgo soberano extremo” que amenaza directamente el futuro financiero y la cotización bursátil de la empresa. Anthropic, por su parte, ha manifestado su desacuerdo con la prohibición, argumentando que un “potencial jailbreak estrecho no debería ser motivo para retirar un modelo comercial desplegado a cientos de millones de personas”, según Reuters y The Guardian. La compañía afirma que hay un “malentendido” y está trabajando activamente para restaurar el acceso, mientras que los expertos en ciberseguridad han criticado la prohibición como “poco meditada” y “peligrosa”, de acuerdo con Breaking Defense, señalando que podría socavar la posición de liderazgo de EE. UU. en IA.
Análisis de la tendencia
La decisión de la administración Trump materializa un riesgo que había estado latente en la mente de muchos fuera de EE. UU.: la creciente dependencia tecnológica de la inteligencia artificial estadounidense. Mathilde Velliet, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales, señaló que este movimiento “materializa un riesgo que había estado en la mente de todos” fuera de Estados Unidos, destacando la urgente necesidad de alternativas a la IA americana, según The Japan Times. Esta postura no solo refleja preocupaciones de seguridad, sino también una tendencia más amplia hacia el nacionalismo tecnológico y la fragmentación geopolítica en el ámbito de la IA. Florian Douetteau, CEO de Dataiku, describió la situación como un “momento fantástico” para Europa, impulsando al continente a invertir en sus propios modelos y reducir la dependencia. El ministro de las Fuerzas Armadas de Francia, Sébastien Lecornu, hizo eco de esta opinión al enfatizar que “Francia debe tener sus propias herramientas”, según The Washington Post. Esta tendencia global hacia la autonomía tecnológica se ve reforzada por las críticas de expertos en ciberseguridad, quienes advierten que la prohibición quita las mejores capacidades a los defensores y arriesga el liderazgo de EE. UU. en IA, especialmente cuando las capacidades de IA chinas están “a solo meses” de las americanas, según Business Insider. La situación subraya que la IA se está convirtiendo en un campo de batalla geopolítico, donde el acceso y el control sobre la tecnología son tan importantes como la innovación misma. La respuesta de Anthropic, que se siente injustamente señalada por un “malentendido”, resalta la tensión entre la innovación tecnológica y las preocupaciones de seguridad nacional, un equilibrio difícil de mantener en un panorama global cada vez más competitivo.
Contexto regional
América Latina, consciente de los riesgos y oportunidades que presenta la IA, está adoptando un enfoque de regulación basado en riesgos, inspirado en gran medida por el modelo de la Unión Europea. Esta estrategia busca equilibrar la innovación con la protección de los derechos y la seguridad. Por ejemplo, Perú implementó una ley en 2023, actualizada en 2025, que clasifica los sistemas de IA por nivel de riesgo, exigiendo supervisión humana para usos de alto riesgo como decisiones de empleo, con plena implementación para 2029, según LexLink. Chile no se queda atrás, con una Política Nacional de IA y un proyecto de ley en el Congreso, además de la Ley No. 21,719 sobre protección de datos que entrará en vigor el 1 de diciembre de 2026, regulando la toma de decisiones automatizadas, según IAPP. En un paso significativo hacia la autonomía regional, Chile lideró el lanzamiento de Latam-GPT en febrero de 2026, el primer modelo de lenguaje de IA de código abierto entrenado con datos de la región. Brasil, por su parte, tiene un proyecto de ley (No. 2,338/2023) que propone un modelo basado en riesgos y penalizaciones, como reporta Greenberg Traurig LLP. México ha incluido un requisito de exclusión voluntaria para la toma de decisiones automatizadas en su última ley de protección de datos, y su Congreso impulsa reformas laborales y de derechos de autor relacionadas con la IA. Argentina cuenta con un proyecto de ley (No. 4243-D-2025) para establecer un marco regulatorio para el procesamiento de datos personales en sistemas de IA, según Mayer Brown. La extraterritorialidad de la Ley de IA de la UE, que entra en vigor el 2 de agosto de 2026, también impactará a las empresas latinoamericanas cuyos sistemas de IA se ofrezcan o utilicen en la UE. En cuanto a la adopción, el uso de herramientas de IA, incluido Claude de Anthropic, es desigual en América Latina, con muchos países mostrando un uso mínimo en comparación con economías de ingresos más altos. Existe una fuerte correlación positiva entre el uso de Claude y el Producto Interno Bruto per cápita en edad de trabajar, según el informe Anthropic Economic Index. No obstante, países como Brasil muestran un alto uso de Claude para tareas de traducción y aprendizaje de idiomas, superando el promedio global en seis veces. Los países de menor adopción tienden a utilizar la IA más para la automatización de tareas que para la colaboración, y se inclinan más hacia tareas de codificación. Anthropic ofrece acceso a Claude.ai y a su API comercial en numerosos países latinoamericanos, incluyendo Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México. Aunque no se han mencionado empresas locales latinoamericanas específicas como directamente afectadas por la prohibición, las empresas de la región que dependan de los modelos Claude Fable 5 y Mythos 5 se verán impactadas. Esta situación subraya la creciente fragmentación regulatoria y la necesidad de las empresas de cumplir con estándares tanto locales como internacionales. Este escenario también podría impulsar a la región a considerar el desarrollo de infraestructura y modelos de IA más autónomos para reducir la dependencia tecnológica de EE. UU.
Perspectiva a futuro
La restricción impuesta a Anthropic por la administración estadounidense establece un precedente preocupante que probablemente catalizará un aumento significativo en la autonomía tecnológica a nivel global. Se espera que tanto naciones europeas como asiáticas y latinoamericanas redoblen sus esfuerzos en el desarrollo de modelos de IA propios y de código abierto, buscando mitigar la dependencia de soluciones de proveedores externos, especialmente aquellos sujetos a la jurisdicción de un solo país. Esto podría conducir a un mercado de IA más fragmentado, con ecosistemas regionales y regulaciones divergentes que presenten desafíos de interoperabilidad y cumplimiento para las empresas que operan a escala global. La decisión también plantea serias interrogantes sobre el futuro del liderazgo de EE. UU. en IA; al restringir el acceso a su tecnología más avanzada, Washington podría inadvertidamente socavar la innovación y la adopción de sus propios productos, beneficiando a competidores como China, cuyas capacidades de IA están evolucionando rápidamente. Desde el punto de vista del capital de riesgo, las inversiones en el sector de la IA podrían volverse más cautelosas, ya que el “riesgo soberano” de intervenciones gubernamentales se suma a las consideraciones tradicionales de mercado. Para América Latina, esta coyuntura presenta una oportunidad única para fortalecer su posición en el panorama global de la IA. El impulso hacia el desarrollo de marcos regulatorios robustos y la inversión en iniciativas como Latam-GPT, según Reuters/The Straits Times, demuestran un compromiso con la autonomía y la innovación. La región podría capitalizar esta tendencia fomentando la cooperación entre países, invirtiendo en talento local y desarrollando infraestructura de IA que responda a sus propias necesidades y valores, pavimentando el camino para un futuro digital más soberano y resiliente en el hemisferio.