Los números clave
La tecnología de Energy Dome se distingue por varias métricas prometedoras y una estrategia de implementación robusta. Una de sus principales ventajas es el uso de componentes "off-the-shelf" (disponibles en el mercado), lo que reduce la complejidad de la cadena de suministro y acelera el despliegue. Los materiales principales empleados –acero, agua y dióxido de carbono– son abundantes y seguros, eliminando la dependencia de metales raros o críticos, un punto de fricción para otras tecnologías de almacenamiento, según se detalla en el sitio web de Energy Dome.
En cuanto a rendimiento, la compañía reporta una eficiencia de ciclo completo (round-trip efficiency) del 75%. Este valor, competitivo para soluciones de almacenamiento de larga duración, es un factor determinante en la viabilidad económica de la tecnología. Las afirmaciones de Energy Dome sugieren que sus baterías pueden ser significativamente más económicas que las de iones de litio para aplicaciones de larga duración, con el potencial de reducir a la mitad el costo del almacenamiento de energía solar, una declaración que ha sido objeto de debate en plataformas como Reddit, pero que los despliegues actuales buscan validar.
La tracción en el mercado es palpable. Energy Dome ha asegurado proyectos de gran envergadura a nivel global. Un proyecto de 100 MWh está planificado con la empresa italiana A2A. En junio de 2026, Energy Dome y Salt River Project (SRP) anunciaron un sistema de batería de CO2 de 19 MW y 10 horas en Arizona, EE. UU., programado para operar en 2029, capaz de alimentar aproximadamente 4,275 hogares durante 10 horas y con financiación parcial de Google, según informes de Utility Dive y Energy Storage News. Poco después, se reveló un proyecto bilateral de 23 MW / 200 MWh con Google en el Condado de Offaly, Irlanda. En Estados Unidos, otro proyecto de 20 MW / 200 MWh con Alliant Energy en Wisconsin ha sido aprobado por los reguladores estatales, y un despliegue de 20 MW / 160 MWh para la National Thermal Power Corporation (NTPC) en Karnataka, India, subraya su expansión en mercados emergentes.
Análisis de la tendencia
El interés creciente en las soluciones de almacenamiento de energía de larga duración (LDES) refleja un cambio fundamental en la estrategia de las redes eléctricas. A medida que la penetración de las energías renovables aumenta, la necesidad de equilibrar su intermitencia se vuelve más apremiante. Las baterías de iones de litio, si bien eficaces para periodos cortos (hasta 4-6 horas), enfrentan limitaciones económicas y materiales para duraciones extendidas. Es aquí donde tecnologías como la de Energy Dome encuentran su nicho.
La ventaja de utilizar materiales abundantes y componentes estándar no solo impacta en el costo, sino también en la sostenibilidad y la seguridad operativa. Jesse Jenkins, profesor de ingeniería de Princeton, ha destacado que el enfoque de Energy Dome en equipos comerciales reduce significativamente el riesgo tecnológico en comparación con otras opciones LDES más experimentales. Raja Sundararajan, vicepresidente ejecutivo de Alliant Energy, corroboró esta visión al calificar la batería de CO2 como una “solución rentable, eficiente y escalable” tras una evaluación exhaustiva.
Expertos como Ben Potter, de la división de almacenamiento como servicio de Energy Dome, enfatizan que las baterías de CO2 y otras tecnologías LDES son fundamentales para garantizar la suficiencia de recursos y gestionar el aumento de la demanda eléctrica impulsado por centros de datos y la electrificación general. La sólida base de inversores, que incluye a 360 Capital, A2A, CDP Venture Capital, Barclays y Novum Capital Partners, evidencia la confianza en el potencial global de esta tecnología para ofrecer almacenamiento de energía “confiable, asequible y eficiente”.
Contexto regional
América Latina y el Caribe se encuentran en una década crucial de transformación energética. La región busca no solo aumentar la producción de energía, sino también descarbonizar sus matrices, reducir costos, mejorar la resiliencia de la red e integrar de manera efectiva grandes volúmenes de energías renovables. En este escenario, el almacenamiento de energía es visto como un habilitador esencial. Las proyecciones son contundentes: se espera que los ingresos de los Sistemas de Almacenamiento de Energía con Baterías (BESS) en la región alcancen casi los 5.900 millones de dólares para 2030, un salto considerable desde los 680 millones de dólares en 2023.
Varios países latinoamericanos están liderando la adopción de BESS. Chile, con un ambicioso objetivo del 60% de energía renovable para 2030, proyecta 5.9 GW de capacidad BESS (24.7 GWh) para el mismo año, con proyectos como Andes Solar IIB demostrando la integración de 116 MW/560 MWh de almacenamiento. México ha impulsado el crecimiento a través de regulaciones, con el nuevo Código de Red que exige a todas las nuevas plantas solares y eólicas incluir capacidad BESS equivalente al 30% de su generación, con al menos 3 horas de almacenamiento. Colombia utiliza el almacenamiento para la confiabilidad de la red, mientras que Brasil, aunque con una implementación regulatoria más lenta, ha aprobado la Ley 15,269/2025, que reconoce el almacenamiento de energía y ofrece incentivos fiscales, abriendo un potencial de inversión de R$40 mil millones.
A pesar de este impulso, la adopción generalizada enfrenta desafíos como la inercia regulatoria, señales económicas débiles y altas cargas impositivas sobre la tecnología BESS importada. Hasta la fecha de esta investigación, no hay menciones específicas de proyectos o adopción de la tecnología de Energy Dome en Latinoamérica. Sin embargo, la discusión regional sobre BESS en general indica un mercado maduro para soluciones innovadoras de almacenamiento, especialmente aquellas que puedan abordar la necesidad de larga duración de manera costo-efectiva y sostenible.
Perspectiva a futuro
El futuro del almacenamiento energético se perfila como un ecosistema diversificado, donde ninguna tecnología única dominará. Las baterías de CO2 de Energy Dome están bien posicionadas para complementar las soluciones de iones de litio, ofreciendo una alternativa viable y sostenible para las necesidades de almacenamiento de larga duración que son esenciales para las redes eléctricas futuras. La expansión global de Energy Dome, con proyectos en economías tan diversas como India, Estados Unidos e Irlanda, valida la versatilidad y el potencial de su tecnología.
Los próximos años serán cruciales para observar el rendimiento de estos proyectos a gran escala y la capacidad de Energy Dome para cumplir con sus promesas de eficiencia y reducción de costos. El éxito en la integración de estas baterías de CO2 en diferentes matrices energéticas fortalecerá su posición como un pilar en la transición energética global. La evolución de las políticas energéticas y los marcos regulatorios, especialmente en regiones con alto potencial renovable como Latinoamérica, jugará un papel determinante en la adopción y escalabilidad de estas soluciones. La búsqueda de la descarbonización y la estabilidad de la red continuará impulsando la innovación en el almacenamiento, y Energy Dome parece estar en la vanguardia de esta revolución.
La relevancia de esta tecnología también podría extenderse a otras aplicaciones, considerando el CO2 como fluido de trabajo, lo que podría tener implicaciones futuras en la integración con tecnologías de captura y utilización de carbono, aunque actualmente el enfoque principal es la eficiencia del ciclo energético. La continua inversión y la validación en proyectos reales serán los verdaderos medidores de su impacto a largo plazo en la transformación energética mundial.