La postura europea, liderada por los Países Bajos, es de profunda preocupación. El Ministro de Comercio holandés, Sjoerd Sjoerdsma, viajó a Washington en junio para reunirse con el Secretario de Comercio, Howard Lutnick, y congresistas estadounidenses, donde expresó "preocupaciones significativas". El gobierno holandés critica abiertamente el carácter extraterritorial del proyecto de ley, que busca imponer restricciones a las políticas comerciales soberanas de otros países, argumentando que el control de las exportaciones es más efectivo cuando hay cooperación por convicción, no por imposición transfronteriza.
ASML, por su parte, ha reafirmado su compromiso con las normativas de control de exportaciones, negando cualquier envío de máquinas EUV o componentes relacionados a China. La compañía, un pilar de la innovación tecnológica europea, se encuentra en una posición delicada, atrapada entre las presiones geopolíticas de sus dos mayores mercados.
Los numeros clave
Las cifras hablan de la magnitud de esta disputa. China representó aproximadamente el 19% de las ventas netas de sistemas de ASML en el primer trimestre de este año, una disminución respecto al 36% del trimestre anterior. A pesar de esta fluctuación, las proyecciones indicaban que China podría haber representado alrededor del 20% de las ventas de ASML en 2026, después de cerca de un tercio en 2025. Un informe de BofA Securities advierte que una prohibición total de las herramientas de litografía de inmersión y servicios relacionados a China podría reducir los ingresos de ASML en un significativo 14-15% y su EBIT en un 16-17% a nivel bruto, un golpe considerable para la empresa.
En un esfuerzo por fortalecer su propia soberanía tecnológica, la Ley Europea de Chips (EU Chips Act), vigente desde septiembre de 2023, busca movilizar más de 43 mil millones de euros en financiación pública y privada. El objetivo es ambicioso: duplicar la cuota de producción de semiconductores de la UE del 10% actual a un 20% del mercado global. Esta inversión contrasta con la posición de Europa en el ecosistema de IA, donde, según el CEO de ASML, Christophe Fouquet, la región está "bastante rezagada". Fouquet señala que Estados Unidos compra el 80% de los chips avanzados a nivel mundial, mientras que Europa apenas representa el 1-2% de los envíos de sistemas de litografía de alta gama de ASML en la última década.
El mercado latinoamericano de semiconductores, por su parte, alcanzó los 44.920 millones de dólares en 2023 y se proyecta que crezca hasta los 98.650 millones de dólares para 2032, con una Tasa de Crecimiento Anual Compuesto (CAGR) del 9,0%, mostrando un dinamismo propio y una creciente relevancia en la cadena de valor global.
Analisis de la tendencia
La creciente resistencia europea no es solo una cuestión económica; es también un reflejo de una visión geopolítica divergente sobre cómo gestionar la competencia tecnológica con China. Los Países Bajos y otros miembros de la UE están preocupados por la extralimitación de la jurisdicción estadounidense, que perciben como una injerencia en sus políticas comerciales soberanas. Esta tendencia subraya la complejidad de la "guerra de chips", que trasciende el ámbito puramente tecnológico para convertirse en un pulso diplomático y económico entre aliados occidentales. Europa, si bien comparte en gran medida las preocupaciones de seguridad de EE. UU. sobre China, también tiene sus propios intereses económicos y estratégicos que defender, incluyendo el acceso a un vasto mercado como el chino para sus empresas líderes.
La posición de ASML como el único proveedor de tecnología EUV le otorga una influencia única, pero también la convierte en un objetivo principal en esta disputa. La empresa ha sido muy cuidadosa en señalar que siempre ha cumplido y seguirá cumpliendo con las regulaciones de control de exportaciones, y su rechazo a las acusaciones de filtraciones de tecnología EUV a China es un intento de desmarcarse de las tensiones políticas. La estrategia europea parece centrarse en una mayor autonomía en la producción de chips a través de la Ley Europea de Chips, buscando reducir su dependencia tanto de EE. UU. como de Asia, al tiempo que intenta modular las restricciones que Washington busca imponer.
Contexto regional
Para América Latina, la guerra de chips y la reconfiguración de las cadenas de suministro globales representan tanto desafíos como oportunidades. Si bien la región enfrenta bajos niveles de innovación y una fuerte dependencia de importaciones en el sector de semiconductores, existe un esfuerzo concertado para posicionarse como un actor más relevante en la cadena de valor global. Estados Unidos ha lanzado la Iniciativa de Semiconductores del Hemisferio Occidental CHIPS ITSI, asignando 500 millones de dólares durante cinco años (a partir del año fiscal 2023) para fortalecer las capacidades de ensamblaje, prueba y empaquetado (ATP) en países clave como México, Panamá y Costa Rica. Esta iniciativa busca aprovechar la cercanía geográfica y la mano de obra calificada.
Empresas internacionales de la talla de Intel, Skyworks Solutions, Texas Instruments e Infineon Technology ya tienen una presencia significativa en México, consolidando al país como un hub digital. Intel, por ejemplo, tiene planes de invertir 1.200 millones de dólares en Costa Rica en los próximos dos años para impulsar tecnologías de semiconductores de próxima generación. Brasil no se queda atrás, con programas como el "Plan Brasileño de Semiconductores (PL13/2020)" que aspira a atraer 30 mil millones de reales en inversiones durante la próxima década, y empresas como HT Micron que han recibido financiamiento para nuevas líneas de producción. Argentina también está forjando colaboraciones, como la que tiene con Qualcomm. El mercado de chips para centros de datos en México, impulsado por la adopción de IA y computación de alto rendimiento, se proyecta crecer de 181,8 millones de dólares en 2025 a 285,0 millones de dólares para 2034, destacando el potencial de la región para atender necesidades específicas del mercado de tecnología avanzada.
Perspectiva a futuro
El futuro de la "guerra de chips" y la posición de Europa en ella dependerán en gran medida de la capacidad de Washington para lograr un consenso transatlántico. La Ley MATCH aún debe sortear el proceso legislativo, y su aprobación e implementación podrían escalar aún más las tensiones. Es probable que continuemos viendo un delicado equilibrio diplomático, donde Europa intentará proteger sus intereses económicos mientras mantiene una alineación estratégica con EE. UU. en cuestiones de seguridad.
Para ASML, el camino a seguir implica una navegación cautelosa entre las demandas de gobiernos y las oportunidades de mercado. Su papel crítico en la cadena de suministro global le otorga una resiliencia considerable, pero también la expone a riesgos geopolíticos. A largo plazo, se espera que China siga invirtiendo masivamente en su propia capacidad de fabricación de chips para reducir la dependencia de tecnología extranjera, impulsando aún más la fragmentación y regionalización de la cadena de suministro. Esto podría abrir nuevas ventanas de oportunidad para regiones emergentes como América Latina, siempre y cuando se logren superar los desafíos de inversión y desarrollo tecnológico.
La creciente inversión en el ecosistema de semiconductores en América Latina, impulsada por iniciativas como CHIPS ITSI y el nearshoring, sugiere un papel cada vez más activo de la región en el panorama global de chips. Observaremos cómo se desarrollan estas dinámicas, buscando posibles reajustes en las cadenas de valor y la aparición de nuevos jugadores que puedan capitalizar la necesidad de diversificación y resiliencia en la industria tecnológica.