Empresas de IA con Evaluadores Internos vs. Países con Estándares Propios
La dicotomía central de este debate radica en dos enfoques contrastantes para la seguridad de la IA. Por un lado, las principales empresas desarrolladoras, como OpenAI y Anthropic, abogan por un modelo donde los evaluadores de seguridad se integran directamente en sus operaciones. La lógica detrás de esto es que, al tener equipos internos, las compañías pueden iterar más rápidamente, aplicar conocimientos especializados y asegurar que los controles de seguridad estén alineados con las complejidades técnicas de sus propios modelos. Dario Amodei, CEO de Anthropic, ha propuesto un enfoque de tres partes: evaluadores integrados en las empresas, coordinación democrática entre compañías de IA y una coordinación global más amplia. Como muestra de su compromiso, Anthropic, junto con Accenture, planea invertir al menos mil millones de dólares cada uno en los próximos cinco años para fortalecer la capacidad de evaluación de IA. Por su parte, OpenAI ha sugerido que Estados Unidos debería liderar el desarrollo de estándares técnicos globales para la IA de frontera, incluyendo la evaluación de capacidades, la supervisión humana y los informes de incidentes.
Sin embargo, este modelo de "autorregulación" genera inquietud en muchos gobiernos. Los países temen quedar subordinados a estándares definidos unilateralmente por las empresas o por las potencias tecnológicas dominantes. La preocupación principal es que los esfuerzos de seguridad no profundicen las divisiones tecnológicas existentes y que las voces de la Mayoría Global no sean escuchadas. Gobiernos no occidentales, como Pakistán, han advertido en la ONU que "el ritmo no debe convertirse en una nueva forma de control de acceso". Argumentan que la seguridad de la IA, dada su capacidad de impactar a sociedades enteras, es una cuestión de soberanía nacional y de derechos fundamentales que no puede dejarse únicamente en manos de intereses corporativos. La implementación de estándares nacionales independientes, validados por organismos públicos o multilaterales, permitiría a cada país adaptar las normativas a sus propias realidades culturales, sociales y legales, garantizando que la adopción de IA se alinee con sus valores y necesidades específicas. Analistas de Brookings sugieren que las inversiones en seguridad de la IA, ya sean internas o externas, deben verse como habilitadores de la innovación sostenible, no como obstáculos.
Los datos hablan: Adopción y Regulación en Cifras
La expansión de la IA es un fenómeno global, y las cifras subrayan tanto su penetración como la disparidad en la implementación de medidas de seguridad. Mientras en China, solo 5 de cada 10 modelos de IA de frontera lanzados en 2026 publicaron evaluaciones de seguridad, lo que denota una falta de transparencia, en Latinoamérica el panorama de adopción es, si cabe, más acelerado y optimista. El mercado de IA en la región, valorado en USD 29.55 mil millones en 2025, se proyecta a alcanzar la asombrosa cifra de USD 504.71 mil millones para 2034, con una Tasa de Crecimiento Anual Compuesto (CAGR) del 37.07% de 2026 a 2034. Esta expansión no es solo teórica: un informe de Hi Ventures de junio de 2026 reveló que el 99% de las startups en Latinoamérica ya utilizan IA, y un 72% están probando o implementando agentes autónomos. Además, el 79% del profesorado en la región ya integra IA en su enseñanza, con un 72% expresando opiniones "positivas" o "muy positivas", superando el 57% global de 2025. La eficiencia es el principal motor de adopción para el 67% de los encuestados, y el sector financiero es pionero, con el 79% de las fintech argentinas utilizando IA para prevención de fraude y gestión de riesgos.
Ante esta explosión de adopción, varios países latinoamericanos están respondiendo con marcos regulatorios. Perú ha sido proactivo con la Ley No. 31,814 (2023) y el Decreto Supremo No. 115-2025, que clasifica las herramientas de IA para contratación y evaluación de empleados como "alto riesgo", exigiendo supervisión humana. Esta regulación entró en vigor en septiembre de 2026 para los sectores de salud y educación. Chile, por su parte, verá la entrada en vigor de la Ley No. 21,719 el 1 de diciembre de 2026, la cual rige la protección de datos personales y regula el derecho a oponerse a decisiones automatizadas. Brasil está a la vanguardia con el Proyecto de Ley No. 2338, aprobado por el Senado en diciembre de 2024 y pendiente de aprobación final, que propone un marco integral de IA basado en riesgos. Otros países como México y Colombia también tienen regulaciones en discusión. Curiosamente, la postura de Argentina en la ONU ha sido la de abogar contra la regulación preventiva, favoreciendo en cambio la responsabilidad limitada para empresas de IA y los incentivos fiscales, lo que marca una diferencia notable dentro de la región.
Qué significa para Latinoamérica
Para Latinoamérica, este debate no es meramente teórico, sino que tiene implicaciones directas en su desarrollo tecnológico y soberanía digital. La región, con su rápida adopción y su creciente mercado de IA, necesita urgentemente establecer marcos regulatorios propios que no solo garanticen la seguridad y la ética, sino que también fomenten la innovación local sin depender excesivamente de estándares externos. La diversidad de enfoques regulatorios observada en Perú, Chile, Brasil y Argentina, aunque refleja las particularidades de cada nación, subraya la necesidad de una coordinación regional que permita a América Latina posicionarse como un actor relevante en la gobernanza global de la IA. Adoptar estándares internos de las grandes empresas sin un contrapeso nacional o regional podría significar importar riesgos no detectados o que no se ajustan a las realidades locales, mientras que desarrollar capacidades de evaluación propias empoderaría a la región para moldear el futuro de la IA de manera autónoma y responsable.
Por que importa
La implementación de estándares de seguridad y evaluación de IA es de vital importancia para los profesionales y el público informado de Latinoamérica. Dada la rápida adopción de la IA en sectores clave como las startups (el 99% de las startups latam utilizan IA según Hi Ventures) y el financiero (79% de las fintech argentinas ya la usan), la región no puede permitirse ser un mero consumidor de tecnología sin voz en su gobernanza. Desarrollar capacidades nacionales de evaluación asegura que las soluciones de IA se adapten a nuestras realidades, protegiendo nuestros datos, nuestra fuerza laboral y nuestros valores culturales. Es una oportunidad para evitar la dependencia tecnológica y forjar un futuro digital propio, garantizando que el crecimiento exponencial del mercado de IA en la región (proyectado a USD 504.71 mil millones para 2034) sea sostenible y justo.