A nivel de hardware, el mercado global de IA fue valorado en USD 115.4 mil millones en 2025 y se espera que se dispare hasta los USD 691.0 mil millones para 2033, con un CAGR del 24.2%. Esto subraya la demanda creciente de componentes físicos capaces de soportar las exigencias de la IA moderna. Adicionalmente, la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. ha comprometido una inversión inicial de USD 380 millones para establecer una red nacional de laboratorios automatizados habilitados para IA, consolidando la infraestructura para futuras innovaciones en materiales.
Análisis de la tendencia
Estas cifras no solo revelan una tendencia de crecimiento acelerado, sino que también ilustran la naturaleza simbiótica entre la inteligencia artificial y la ciencia de materiales. La IA no solo consume materiales avanzados para funcionar, sino que también está revolucionando la forma en que estos materiales son descubiertos, diseñados y fabricados. Investigaciones de la Universidad de Boston, por ejemplo, han demostrado que los modelos de IA pueden reducir el tiempo de desarrollo de nuevos materiales de décadas a solo unos pocos años, transformando radicalmente los cronogramas de innovación.
Laboratorios como el Argonne National Laboratory están utilizando la IA y la computación de alto rendimiento para avanzar en el diseño de materiales con propiedades extraordinarias, incluyendo la capacidad de "autocuración" en microelectrónica y componentes aeroespaciales, según sus publicaciones. El MIT, por su parte, ha desarrollado un modelo de IA generativa que orienta a los científicos en la síntesis de materiales, identificando rutas prometedoras y superando los "cuellos de botella" tradicionales del proceso experimental, como destacó Elton Pan del MIT. Esto convierte el gasto en I+D, históricamente un costo, en una inversión estratégica con retornos acelerados, como señalan analistas de Wealt Blog. Empresas como Syensqo ya están desarrollando polímeros, elastómeros y fluidos de alta pureza diseñados específicamente para soportar las condiciones extremas de fabricación de los avanzados sistemas de IA. La tendencia clara es hacia una era donde cada avance en software de IA será paralelamente impulsado por una innovación en el hardware que lo soporta, y la clave de este hardware reside en la manipulación de la materia a niveles cada vez más fundamentales.
Contexto regional
América Latina no es ajena a esta revolución. La adopción de la IA en la región está en una curva ascendente, representando el 14% de las visitas globales a soluciones de IA, superando su cuota del 11% de usuarios de internet a nivel mundial. El mercado regional de IA se valora en USD 12.7 mil millones y exhibe un robusto crecimiento anual del 28.1%. Las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sugieren que la IA podría inyectar hasta USD 1 billón a la economía latinoamericana para 2038, un motor potencial para superar desafíos históricos de desarrollo.
Sin embargo, la región enfrenta importantes desafíos. América Latina solo capta el 1.12% de la inversión global en IA, a pesar de contribuir con el 6.6% del PIB mundial. Esto se traduce en una infraestructura tecnológica a menudo insuficiente, una escasez de talento especializado en áreas clave como la ciencia de materiales y la microelectrónica, y limitaciones presupuestarias que dificultan la inversión en I+D de vanguardia. A pesar de estas barreras, la actitud es optimista: un notable 85% de los profesionales latinoamericanos están dispuestos a integrar la IA en su trabajo, superando el promedio global del 62%.
En el ámbito regulatorio, países como Chile, Perú y Brasil están avanzando en el desarrollo de marcos normativos para la IA, inspirándose en modelos internacionales como la Ley de IA de la Unión Europea, y priorizando principios éticos y enfoques basados en el riesgo. En cuanto a la fabricación de semiconductores, un componente crítico que depende de materiales avanzados, Costa Rica y México están emergiendo como actores relevantes. Intel ha realizado una inversión significativa de USD 1.2 mil millones en Costa Rica, fortaleciendo la cadena de suministro global. México, por su parte, busca activamente la soberanía tecnológica en la fabricación de chips, aunque la región se enfoca más en la formación de talento en diseño y verificación de semiconductores, dada la enorme inversión que requieren las plantas de fabricación a gran escala.
Perspectiva a futuro
La confluencia de la IA y la ciencia de materiales promete transformar industrias enteras y resolver problemas que antes parecían inabordables. James Chapman de la Universidad de Boston captura este sentimiento al afirmar que "estamos entrando en un período en el que estos algoritmos resolverán problemas que antes considerábamos imposibles". Desde materiales más ligeros y resistentes para la industria aeroespacial hasta semiconductores más eficientes y duraderos para la computación cuántica, el campo de acción es vasto.
Para América Latina, la perspectiva futura está ligada a la capacidad de la región para cerrar la brecha de inversión y talento. La IA, como señala la CEPAL, "puede convertirse en un motor para superar las trampas del desarrollo", pero esto exige una inversión regional sostenida y una apuesta decidida por la formación de capital humano en disciplinas STEM, con un énfasis particular en la intersección entre la computación avanzada y la ingeniería de materiales. La clave estará en cómo la región puede capitalizar su creciente interés en la IA y sus incipientes capacidades en el sector de semiconductores para integrarse de manera más efectiva en las cadenas de valor globales de la tecnología de vanguardia. Será fundamental observar cómo se desarrollan las iniciativas regulatorias y cómo las inversiones en infraestructura y talento se materializan para permitir que la región no solo consuma tecnología, sino que también contribuya significativamente a su creación y evolución, especialmente en el ámbito de los materiales que habilitan el futuro de la IA.