La relevancia de esta tecnología radica en la magnitud del problema de las caídas en la población anciana. En Brasil, según datos recopilados por diversas instituciones, el 25% de los adultos mayores que residen en áreas urbanas sufren al menos una caída anualmente. Esta cifra se dispara al 40% para aquellos mayores de 80 años y puede alcanzar hasta el 50% en instituciones de larga permanencia. Las caídas no son solo incidentes menores; son una de las principales causas de hospitalización, pérdida de autonomía y, trágicamente, muerte en este grupo demográfico. Se estima que el 30% de los adultos mayores que sufren una fractura de fémur pueden fallecer en el primer año posterior al evento. La fisioterapeuta Daniela Cristina Carvalho de Abreu (FMRP-USP) subraya que las caídas son un "evento centinela", indicativo de problemas de salud subyacentes, criticando la tendencia social a normalizarlas como parte inevitable del envejecimiento.
El impacto económico es igualmente alarmante. Entre 2000 y 2020, el Sistema Único de Salud (SUS) de Brasil registró 1.746.097 admisiones hospitalarias por caídas de ancianos, con un costo total de R$ 2.315.395.702,75, es decir, aproximadamente 2.300 millones de reales. Las proyecciones indican que en 2025, las hospitalizaciones por caídas en Brasil se acercarán a las 150.000, generando costos de alrededor de R$260 millones. Esto evidencia la urgencia de soluciones preventivas más efectivas.
Esta innovación brasileña surge en un contexto de rápido envejecimiento poblacional. La población brasileña de 60 años o más aumentó un 56% entre 2010 y 2022, sumando 32.113.490 personas, lo que representa el 15,6% de la población total. Además, la adopción tecnológica entre este grupo está en ascenso, con aproximadamente el 70% de los adultos mayores en Brasil utilizando internet en 2024, un salto significativo desde el 44,8% en 2019. Esto demuestra una creciente receptividad a las soluciones digitales, abriendo puertas para tecnologías como la desarrollada por la UMC.
Cómo funciona
La plataforma de la UMC se distingue por su enfoque inmersivo y reactivo. En esencia, la tecnología inclina el entorno virtual percibido por el usuario para simular situaciones de desequilibrio. A medida que el adulto mayor interactúa con juegos y escenarios de realidad virtual, sensores capturan datos sobre su respuesta cerebral y muscular al desequilibrio. Esto permite una evaluación mucho más profunda y objetiva que los métodos tradicionales, que a menudo se limitan a tres preguntas básicas y una prueba de movilidad rápida.
La información recolectada es fundamental para entender los patrones específicos de cada individuo, permitiendo a los profesionales de la salud desarrollar tratamientos personalizados que aborden las causas raíz de la inestabilidad. Al simular escenarios de riesgo de manera controlada y segura, la plataforma no solo evalúa, sino que también puede ser utilizada para el entrenamiento y la rehabilitación, ayudando a los pacientes a mejorar su equilibrio y sus reacciones motoras.
Esta plataforma se enmarca en un ecosistema creciente de soluciones tecnológicas destinadas a la prevención de caídas y el cuidado de adultos mayores en Brasil y la región. Por ejemplo, Techbalance, una healthtech brasileña, ha desarrollado una tecnología que utiliza una aplicación móvil en un teléfono sujetado a la cintura del usuario para medir el equilibrio postural y la autonomía motora, calculando así la propensión a las caídas. Esta solución ya está siendo probada por Unimed São José do Rio Preto, con proyecciones de ahorros significativos en costos asistenciales.
Otras iniciativas relevantes incluyen el trabajo de investigadores de la Universidad de Brasilia (UnB) que utilizan la realidad virtual para estudiar la activación cerebral y los patrones neuromusculares en mujeres mayores expuestas al miedo a caer, con el objetivo de desarrollar intervenciones preventivas. La Universidad de Fortaleza (Unifor), por su parte, ha creado una tecnología basada en AIoT (Inteligencia Artificial e Internet de las Cosas) con sensores inteligentes que detectan movimientos que preceden los intentos de salida de la cama en personas mayores, alertando a los cuidadores en tiempo real. Incluso se han desarrollado plantillas inteligentes como SenseShoes (UEPB) que proporcionan información sobre la presión del pie, el patrón de marcha y la postura, o aplicaciones gratuitas como "Mais Equilíbrio" (CEUB y UnB) que guían ejercicios basados en el reconocido Protocolo de Otago. A nivel comercial, soluciones como Mobotix NurseAssist, distribuida por ALCA NETWORK en Brasil, ofrecen sistemas de detección de caídas con inteligencia artificial, utilizando sensores y cámaras para monitorear y alertar a los profesionales de la salud.
Qué cambia para los profesionales tech
Para los profesionales del sector tecnológico en América Latina, la emergencia de plataformas como la de la UMC representa un cambio significativo en varias dimensiones. Primero, impulsa la demanda de expertos en campos especializados como el desarrollo de realidad virtual y aumentada (VR/AR), la ingeniería de sensores, la inteligencia artificial (IA) para el análisis de datos biomecánicos y cerebrales, y el Internet de las Cosas (IoT) para la integración de dispositivos. Las oportunidades laborales y de emprendimiento se multiplican en el diseño de hardware y software específicos para la salud digital geriátrica.
Segundo, el sector tecnológico debe familiarizarse con el marco regulatorio en evolución. Brasil, siendo el primer país de América Latina en unirse a Health AI, una red global para la regulación de la IA en la salud, está a la vanguardia. El país ya cuenta con un proyecto de ley (PL 2338/2023) para un marco regulatorio de la IA y la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) ha emitido regulaciones específicas para "Software como Dispositivo Médico" (SaMD) (RDC 657/2022 y RDC 751/2022). Entender estas normativas es crucial para el desarrollo y la comercialización de productos en el ámbito de la salud.
Tercero, se enfatiza la importancia del diseño de experiencia de usuario (UX) y la interfaz de usuario (UI) adaptados a las necesidades y capacidades de los adultos mayores. Como señala la médica geriatra Alessandra Tieppo, la tecnología debe ser "un puente y no una barrera" para la autonomía y calidad de vida de este grupo. Esto implica interfaces intuitivas, controles accesibles y una curva de aprendizaje mínima. La tecnología, en palabras de Egídio Dorea, médico y coordinador del programa USP 60+, permite a las personas envejecer con mayor independencia, comodidad y seguridad, convirtiéndose en una herramienta de apoyo para mantenerse activos e integrados en la sociedad.
Finalmente, el crecimiento de este sector abre un mercado con un enorme potencial. La escasez de geriatras en Brasil – solo 3.167 para una población anciana en crecimiento, con el 65% concentrado en las capitales, según Leonardo Oliva, presidente de la Sociedad Brasileña de Geriatría y Gerontología (SBGG) – subraya la necesidad de soluciones tecnológicas que puedan escalar la atención y la prevención. Las empresas tech tienen la oportunidad de innovar en telesalud, monitoreo remoto y sistemas de apoyo que complementen los servicios médicos tradicionales, contribuyendo a la sostenibilidad de los sistemas de salud y mejorando la calidad de vida de millones de personas.
Qué viene después
El futuro de la prevención de caídas en adultos mayores, impulsado por innovaciones como la plataforma de la UMC, se perfila prometedor y dinámico. El paso inmediato para Kerygma Technology será la fase de comercialización del prototipo, que demandará no solo la producción y distribución, sino también la formación de profesionales de la salud en el uso de esta nueva herramienta. Esto podría incluir la creación de alianzas estratégicas con hospitales, clínicas de rehabilitación y aseguradoras de salud.
A nivel de investigación y desarrollo, se espera una continuidad en la exploración de nuevas funcionalidades y una mayor sofisticación de las tecnologías existentes. Las universidades brasileñas, como la UMC, UnB y Unifor, seguirán siendo focos de innovación, explorando la integración de IA más avanzada para análisis predictivos, la expansión de bibliotecas de juegos interactivos y la personalización aún más profunda de las experiencias de realidad virtual. La tendencia a la convergencia de AIoT con VR/AR y soluciones de salud móvil probablemente se acelerará.
Además, la adopción de estas tecnologías en América Latina, aunque pueda enfrentar barreras de costo iniciales, se visualiza como una herramienta invaluable para mejorar la calidad y continuidad de la atención a las personas mayores. Los gobiernos de la región están fomentando la adopción de telesalud, expedientes médicos electrónicos y dispositivos de monitoreo remoto. En Brasil, el Proyecto de Ley (PL 2926/24) para crear un Programa Nacional de Tecnología Asistiva para Personas Mayores busca financiar y facilitar el acceso a estas soluciones, un indicio claro del interés público en este campo. La integración de estas soluciones en las políticas públicas es crucial para garantizar un acceso equitativo, como bien defiende Alessandra Tieppo.
Expertos como el Dr. Kelem de Negreiros Cabral (Geriatra, Hospital Sírio-Libanês) afirman que la prevención de caídas requiere un enfoque integral, con atención, educación y cambios ambientales para garantizar la seguridad y autonomía. Las tecnologías emergentes son un pilar fundamental en este enfoque holístico, permitiendo no solo la prevención sino también la rehabilitación y el monitoreo constante. La colaboración entre el sector académico, la industria y los gobiernos será clave para escalar estas innovaciones y asegurar que lleguen a quienes más las necesitan, combatiendo no solo las caídas sino también el aislamiento social que a menudo afecta a la población anciana, un rol que las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) pueden cumplir con gran efectividad.