La Inteligencia Artificial (IA) ha prometido una nueva era de eficiencia y crecimiento, pero detrás de esta promesa emerge una preocupación creciente: la "brecha agéntica". Este término, popularizado por análisis como el de Rest of World, describe una división en la calidad y el acceso a los agentes de IA que amenaza con crear una economía de dos velocidades. Mientras que las grandes corporaciones y las naciones con mayores recursos pueden aprovechar agentes de IA sofisticados para escalar sus operaciones de manera exponencial, las pequeñas empresas y las economías emergentes quedan atrapadas con herramientas de "baja confianza" y alta fricción, incapaces de competir en igualdad de condiciones. Esta disparidad no es meramente tecnológica; es una brecha económica y social que podría exacerbar las desigualdades existentes y reconfigurar el panorama global.## Los números claveEl impacto económico de la IA es monumental. Se proyecta que esta tecnología contribuirá con la asombrosa cifra de 15.7 billones de dólares al Producto Interno Bruto (PIB) mundial para el año 2030, una suma comparable a las economías combinadas de China e India en la actualidad. Sin embargo, un dato crucial emerge: entre el 70% y el 75% de esta riqueza se concentrará en tan solo diez naciones, lo que subraya la naturaleza centralizada de los beneficios de la IA.En el ámbito laboral, Goldman Sachs estima que hasta 300 millones de empleos a tiempo completo podrían estar expuestos a la automatización impulsada por la IA generativa. No obstante, la misma proyección anticipa la creación neta de 78 millones de nuevas posiciones, lo que sugiere una reconfiguración más que una erradicación total del empleo. Las ganancias de productividad para los trabajadores que se adapten y dominen las herramientas de IA podrían alcanzar un impresionante 15%. En contraste, aquellos sin las habilidades necesarias en IA podrían enfrentar tasas de desplazamiento cercanas al 30% en sectores intensivos en conocimiento, marcando una clara división entre los beneficiarios y los afectados.La infraestructura digital global también revela esta brecha. Para 2024, aproximadamente el 60% de los centros de datos hiperescala a nivel mundial se encontraban distribuidos entre Estados Unidos y Europa. Asia albergaba cerca del 25%, dejando a la vasta mayoría del resto del mundo, incluida América Latina, con menos del 5% de esta infraestructura crítica. Esta concentración de poder computacional es un factor determinante en la capacidad de desarrollar y desplegar agentes de IA avanzados.Gartner proyecta que para 2028, un significativo 15% de las decisiones laborales diarias serán tomadas de forma autónoma por IA agéntica, un salto considerable desde el 0% registrado en 2024. Además, se espera que el 33% de las aplicaciones empresariales incorporen esta tecnología. A pesar de este rápido avance, hay cautela: más del 40% de los proyectos de IA agéntica podrían cancelarse para finales de 2027 debido a los altos costos asociados con pilotos no escalables, destacando los desafíos de implementación.En cuanto a América Latina, el panorama es prometedor pero complejo. El mercado regional de IA se valora en 12.7 mil millones de dólares, con una tasa de crecimiento anual del 28.1%. Las proyecciones indican que la IA podría sumar hasta 1 billón de dólares a la economía latinoamericana para 2038. La tasa de adopción de IA en la región es del 40%, aunque se sitúa por detrás de líderes como India (59%), los Emiratos Árabes Unidos (58%) y Singapur (53%). Sin embargo, la región experimentó un aumento del 18% en la adopción en 2024, superando el promedio global en entusiasmo. Un notable 65% de los consumidores latinoamericanos ya utiliza alguna herramienta de IA.## Análisis de la tendenciaLa "brecha agéntica" es más que una simple división tecnológica; es un reflejo y un motor de la creciente desigualdad económica. Los agentes de IA de alta calidad no son solo herramientas; son delegados autónomos capaces de ejecutar objetivos complejos a una escala sin precedentes. Para las empresas con los recursos para invertir en estos sistemas, esto significa una capacidad de crecimiento casi ilimitada, una verdadera "reinvención estratégica" de sus operaciones. Como señala Viral Methods, esto genera nuevas asimetrías de poder, ya que la delegación de objetivos escalable permite a estas empresas dominar los mercados y generar una ventaja competitiva insuperable.Por otro lado, las empresas que carecen de estos recursos se ven obligadas a depender de soluciones de IA "suficientemente buenas" o de "baja confianza". Estas herramientas, a menudo con alta fricción y limitada autonomía, solo ofrecen mejoras marginales en eficiencia, no la transformación estratégica necesaria para competir. Bernard Marr describe esta situación como una "economía de IA de dos niveles", donde las startups ágiles con acceso a tecnología avanzada prosperan, mientras que grandes empresas, a menudo reacias al cambio o con infraestructuras heredadas, luchan por ir más allá de la optimización de procesos.El impacto en los mercados laborales, aunque modesto hasta ahora, es una preocupación creciente. Expertos como Sarah Fox, profesora asistente de Carnegie Mellon, advierten que la IA podría exacerbar la desigualdad al potenciar la productividad de los trabajadores del conocimiento ya bien remunerados, mientras debilita el poder de negociación de los trabajadores con menos cualificaciones a través de la automatización y la monitorización. Mohamed El-Erian, profesor de la Wharton School, expresa su inquietud ante la posibilidad de que la economía experimente una disminución del empleo total incluso mientras el PIB aumenta, lo que inevitablemente conduciría a una mayor desigualdad en la distribución de la riqueza.Matthew Srnicek refuerza esta idea al indicar que la integración de agentes de IA beneficiará desproporcionadamente a las empresas que los implementen primero, amplificando las desigualdades de acceso y confianza. Las ganancias financieras, como apunta Brennan Kolar de Atlas CPA Index, ya están fluyendo hacia los inversores adinerados a través de las valoraciones de gigantes tecnológicos como Microsoft, Google, Amazon y Nvidia, consolidando la riqueza en manos de unos pocos. Sin embargo, no todo es pesimismo; Michael Gapen, economista jefe de Morgan Stanley, ofrece una perspectiva más optimista, sugiriendo que las innovaciones tecnológicas, aunque disruptivas, históricamente impulsan la productividad y mejoran los niveles de vida a largo plazo, siempre que las políticas gubernamentales, las empresas y los sistemas educativos logren adaptarse eficazmente.## Contexto regionalAmérica Latina se encuentra en una encrucijada respecto a la IA. A pesar de una tasa de adopción del 40%, que demuestra un entusiasmo considerable y un aumento del 18% en 2024, la región enfrenta desafíos estructurales significativos que podrían acentuar la brecha agéntica. Uno de los más fundamentales es el acceso a internet: en 2022, solo el 67.3% de los hogares latinoamericanos tenía acceso a la red, muy por debajo del 91.1% en los países de la OCDE. Esta disparidad en la conectividad es una barrera primaria para el despliegue generalizado y equitativo de soluciones de IA.Las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYMES), que constituyen el 99.5% de todas las empresas y generan el 60% de los empleos formales en la región, son particularmente vulnerables. Estas empresas a menudo carecen de la infraestructura digital adecuada, de talento especializado en IA y enfrentan restricciones presupuestarias que les impiden invertir en agentes de IA de alta calidad. Esto las deja en desventaja competitiva frente a corporaciones más grandes y mejor financiadas, tanto dentro como fuera de la región.Sin embargo, hay señales de esperanza. La investigación muestra que la implementación de IA ha permitido a algunas MIPYMES en América Latina reducir los costos operativos entre un 40% y un 50%, y el esfuerzo manual hasta en un 90%. Esto sugiere que, incluso con soluciones más accesibles, la IA puede generar un impacto transformador. Un factor clave en la región es el uso de IA de código abierto, que es entre 5 y 7 veces más económico que las alternativas propietarias. Un considerable 38% de las organizaciones latinoamericanas ya están aprovechando esta opción, lo que podría ser una estrategia crucial para mitigar la brecha.En el frente regulatorio, América Latina está avanzando con cautela pero de manera proactiva. Perú se ha posicionado como pionero al aprobar una ley de IA, mientras que Brasil y México también cuentan con propuestas legislativas avanzadas. Estos marcos normativos buscan equilibrar la promoción del crecimiento y la innovación en IA con la mitigación de riesgos, centrándose en la ética, los derechos humanos y la protección de datos. Este enfoque regional, que busca establecer directrices claras, es fundamental para asegurar un desarrollo de la IA más inclusivo y justo, aunque la implementación efectiva de estas regulaciones y la capacidad de las MIPYMES para navegar por ellas serán desafíos importantes.## Perspectiva a futuroLa brecha agéntica es una tendencia que probablemente se acentúe antes de que se mitigue. Las proyecciones de Gartner, que indican que el 15% de las decisiones laborales diarias serán tomadas por IA agéntica para 2028 y que un tercio de las aplicaciones empresariales la incluirán, señalan una inminente y profunda transformación. No obstante, la advertencia sobre el 40% de proyectos de IA agéntica que podrían cancelarse para fines de 2027 debido a los altos costos de los pilotos no escalables subraya que la adopción efectiva no es un camino sencillo, incluso para los actores con mayores recursos.Para América Latina y otras regiones emergentes, el desafío es doble: no solo deben adaptarse a la rápida evolución tecnológica, sino que también deben hacerlo superando barreras estructurales preexistentes. El éxito dependerá de una combinación de inversiones estratégicas en infraestructura digital, programas de capacitación masiva para la fuerza laboral en habilidades de IA, y un marco regulatorio que fomente la innovación mientras protege a los más vulnerables. La promoción del software de código abierto y las alianzas entre el sector público y privado serán esenciales para democratizar el acceso a la IA de calidad y asegurar que las MIPYMES no queden completamente rezagadas.En última instancia, la promesa de la IA de aumentar la productividad y mejorar los niveles de vida globalmente solo se realizará si se aborda activamente la brecha agéntica. Ignorarla no solo resultará en una economía de dos velocidades, sino que también podría generar una fragmentación social y económica mucho más profunda. Los líderes de la región deben reconocer la urgencia de esta situación y actuar con decisión para construir un futuro donde los beneficios de la IA sean accesibles y equitativos para todos.
Resumen clave
- 1La IA podría añadir $15.7 billones al PIB global para 2030, pero el 70-75% de la riqueza se concentrará en 10 países.
- 2Goldman Sachs proyecta 300 millones de empleos expuestos a automatización, con 78 millones de nuevas posiciones netas.
- 3América Latina tiene una adopción de IA del 40%, con un mercado valorado en $12.7 mil millones y crecimiento anual del 28.1%.
- 4Las MIPYMES latinoamericanas, que generan el 60% del empleo, carecen de infraestructura y talento para la IA avanzada.
- 5Perú, Brasil y México lideran en la región el desarrollo de marcos regulatorios para una IA ética y equitativa.



