Microorganismos Contra el Cáncer: La 'Floresta Flotante' de Brasil y la Promesa de la Terapia Microbiana | TECKNOW
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Microorganismos Contra el Cáncer: La 'Floresta Flotante' de Brasil y la Promesa de la Terapia Microbiana
Investigadores de la USP exploran el potencial antitumoral de las cianobacterias, mientras avances globales consolidan el uso de bacterias como una frontera innovadora y de bajo costo en la lucha oncológica.
1La Universidad de São Paulo (Brasil) investiga cianobacterias por su potencial para generar moléculas con acción antitumoral.
2La terapia microbiana contra el cáncer tiene una historia de más de 150 años, con avances recientes significativos en diferentes continentes.
3Nuevas estrategias incluyen bacterias activadas por ultrasonido (Caltech) y consorcios bacterianos intratumorales de bajo costo (JAIST).
4Aproximadamente el 20% de los tumores malignos humanos están vinculados a microorganismos, abriendo un campo de estudio crucial.
5Empresas como Oncobiomed en Chile y startups como SphereBio en Argentina demuestran la capacidad de Latinoamérica para innovar en biotecnología oncológica.
El Resurgir de una Antigua Estrategia: Microorganismos Contra el Cáncer
Desde las profundidades de la biodiversidad brasileña hasta los laboratorios más avanzados del mundo, la ciencia está redescubriendo el asombroso potencial de los microorganismos en la lucha contra el cáncer. La prestigiosa publicación Pesquisa FAPESP (edición 364, junio de 2026) nos introduce a la intrigante idea de una "floresta flutuante", un ecosistema microscópico donde las cianobacterias, esos antiguos microorganismos fotosintéticos, podrían albergar la clave para nuevas terapias antitumorales. En la Universidad de São Paulo (USP), el estudiante Andrei Godinho, de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas, está liderando la exploración de la riqueza química de estas cianobacterias con un enfoque específico en su acción anticancerígena sobre células tumorales. Aunque Brasil aún no ha logrado la comercialización de un fármaco derivado de esta biodiversidad, la investigación sienta un precedente prometedor para el aprovechamiento de recursos locales.
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Esta línea de investigación en la USP no es un esfuerzo aislado, sino que se enmarca en una tendencia global que busca en el reino microbiano soluciones innovadoras para una de las enfermedades más desafiantes de la humanidad. La idea de emplear microorganismos para combatir el cáncer no es nueva; de hecho, su historia se remonta a más de 150 años. Sin embargo, los avances tecnológicos actuales, desde la ingeniería genética hasta la nanotecnología, están permitiendo una precisión y eficacia sin precedentes en este campo. Los hallazgos recientes indican que aproximadamente el 20% de los tumores malignos humanos están implicados con microorganismos, lo que subraya la relevancia de explorar esta interacción para fines terapéuticos.
Contexto y Antecedentes: Una Historia de Más de 150 Años
La fascinación por el uso de microorganismos en oncología se remonta al siglo XIX. Ya en la década de 1860, el cirujano alemán Wilhelm Busch observó la regresión de tumores en pacientes que habían contraído infecciones bacterianas. Más tarde, a finales del siglo XIX, el Dr. William Coley en Estados Unidos desarrolló las "Toxinas de Coley", una mezcla de bacterias que inyectaba directamente en tumores, logrando remisiones en algunos casos. Aunque la falta de estandarización y la toxicidad limitada su adopción generalizada, sentó las bases para el concepto de inmunoterapia y la oncolisis microbiana.
Los desarrollos contemporáneos han llevado esta idea a un nivel de sofisticación impensable hace décadas. En 2022, investigadores del Instituto de Tecnología de California (Caltech, EE. UU.) publicaron un avance significativo: crearon una estrategia en la que bacterias E. coli Nissle 1917, una cepa ya aprobada para uso médico en humanos, son modificadas genéticamente. Estas bacterias se infiltran en los tumores y pueden ser activadas por ultrasonidos externos para producir agentes antitumorales, recuperando la acción del sistema inmunitario. La precisión de la activación por ultrasonido permite un control localizado de la terapia, minimizando efectos secundarios en tejidos sanos.
Un año después, en mayo de 2023, un equipo dirigido por el profesor Eijiro Miyako del Japan Advanced Institute of Science and Technology (JAIST) dio a conocer otro hito importante. Descubrieron que un consorcio de bacterias intratumorales, denominado AUN (compuesto por Proteus mirabilis y Rhodopseudomonas palustris), muestra una fuerte eficacia anticancerígena. Este consorcio ha logrado erradicar tumores sólidos en modelos animales inmunodeprimidos sin activar el sistema inmune, lo que ofrece una valiosa alternativa para pacientes que no son aptos para inmunoterapias convencionales. Los hallazgos fueron publicados inicialmente en y posteriormente en .
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Advanced Science
Nature Biomedical Engineering
Desde una perspectiva más cercana, ya en 2008, un grupo de la Universidad de Oviedo, España, trabajaba con actinomicetos, bacterias del suelo que son prolíficas productoras de compuestos antitumorales. Han logrado modificar la mitramicina, una potente molécula, para obtener una versión menos tóxica (mitramicina SK) y altamente efectiva contra el cáncer de colon en ensayos con ratones, demostrando el potencial de las bacterias como fábricas biológicas de fármacos.
Implicaciones Técnicas y los Avances de Última Generación
Para desarrolladores, ingenieros y profesionales tech, las implicaciones de estas investigaciones son vastas y apuntan a la convergencia de diversas disciplinas. La biotecnología, la biología sintética, la ingeniería genética y la biofísica son pilares fundamentales de estos avances. Por ejemplo, la estrategia de Caltech depende de la ingeniería genética para programar bacterias y de la bioingeniería para desarrollar sistemas de activación por ultrasonido precisos. Esto requiere el diseño de circuitos genéticos que respondan a estímulos específicos (como las ondas de sonido) y la optimización de la entrega de esas ondas para maximizar la eficacia terapéutica.
El consorcio bacteriano AUN de JAIST ilustra otra faceta técnica crucial: la comprensión de las interacciones microbianas. Se ha observado que estas bacterias forman “biopelículas” que no solo se establecen dentro del tumor, sino que también actúan bloqueando los vasos sanguíneos que alimentan el crecimiento tumoral. Esta estrategia dual —colonización y oclusión vascular— es un ejemplo de cómo la manipulación de ecosistemas microbianos complejos puede tener un impacto terapéutico directo y robusto. El Dr. Eijiro Miyako ha subrayado que una de las ventajas técnicas del consorcio AUN es su bajo costo de producción, lo que podría mejorar significativamente la accesibilidad al tratamiento a nivel mundial, un factor crítico en el diseño de soluciones de salud escalables.
Los datos cuantitativos refuerzan la promesa de estas terapias. En ensayos con 16 perros tratados con una versión modificada de Clostridium novyi (C. novyi-NT), seis mostraron una respuesta antitumoral en 21 días, y tres experimentaron una erradicación completa de sus tumores. En ratas, el mismo tratamiento prolongó la supervivencia a un promedio de 33 días, frente a 18 días en el grupo no tratado. Otro estudio en animales mostró un 40% de supervivencia en los tratados con bacterias, frente a ningún sobreviviente en el grupo de control, con tumores “claramente menores”. Estos resultados, aunque preliminares en muchos casos, son un fuerte indicio del poder oncolítico de los microorganismos.
La Dra. Kathy McCoy, directora del Centro Internacional del Microbioma de la Universidad de Calgary, enfatiza la necesidad de comprender mejor el papel de las bacterias en la regulación del sistema inmunológico, destacando que “estudios recientes han proporcionado pruebas contundentes de que la microbiota intestinal puede afectar positivamente a la inmunidad antitumoral”. Esta interconexión entre el microbioma y la respuesta inmunológica abre nuevas vías para el diseño de terapias que no solo ataquen directamente el tumor, sino que también fortalezcan las defensas naturales del cuerpo.
Impacto en Latinoamérica: Investigación, Innovación y Desafíos Regulatorios
Para Latinoamérica, la investigación sobre microorganismos antitumorales presenta un horizonte de oportunidades y desafíos. La labor de Andrei Godinho y la USP en Brasil es un ejemplo claro de cómo la rica biodiversidad de la región puede ser una fuente inagotable de compuestos bioactivos con potencial farmacológico. La exploración de cianobacterias locales para encontrar nuevas moléculas representa una estrategia sostenible y estratégicamente importante para la autonomía científica y farmacéutica de la región.
Además de la investigación básica, la región ya cuenta con ejemplos de éxito en la aplicación de biotecnología oncológica. Oncobiomed, una empresa biotecnológica fundada en Chile en 2002 a partir de investigación de la Universidad de Chile, ha tratado exitosamente a más de 300 pacientes en dos décadas. Esta empresa ha obtenido patentes para comercializar sus tecnologías en países como Chile, México y Brasil, lo que demuestra la existencia de adopción y un marco regulatorio funcional que permite el desarrollo y la implementación de terapias avanzadas en la región. Su trayectoria es un faro para otras iniciativas locales.
En Argentina, la startup SphereBio, creada en 2022 en el Parque de la Innovación en CABA, está desarrollando una plataforma biotecnológica para vacunas terapéuticas personalizadas contra el glioblastoma multiforme, uno de los cánceres cerebrales más agresivos. Por su parte, en Colombia, el FICMAC (Centro de Investigación y Diagnóstico en Biología Molecular), fundado en 2008, lidera el Consorcio Latinoamericano para la Investigación del Cáncer de Pulmón (CLICAP) desde 2011. Su grupo de investigación ha alcanzado la máxima categoría científica en Colombia (A1) y ha recibido financiamiento de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), evidenciando la capacidad de la región para generar ciencia de alto nivel y colaborar internacionalmente.
Si bien no existe una regulación regional unificada específica para estas terapias innovadoras, la capacidad de Oncobiomed para patentar y comercializar en varios países de LatAm sugiere que los marcos regulatorios nacionales están evolucionando para acoger estos avances. No obstante, el “desafío ético y regulatorio” para aprobar tratamientos innovadores basados en microorganismos sigue siendo un obstáculo a nivel global, y por ende, en Latinoamérica. La necesidad de inversiones en infraestructura de investigación, formación de talento especializado y agilización de procesos regulatorios son cruciales para que la región pueda capitalizar plenamente estas prometedoras avenidas en la oncología.