La lista de este año, que refleja un interés sostenido en áreas como la energía geotérmica y el almacenamiento de energía (evidenciado por la reaparición de empresas como Envision Energy, Form Energy y Fervo Energy), incluye a:
- Energy Dome (Italia): Destacada por su innovador sistema de almacenamiento de energía que utiliza dióxido de carbono en un ciclo cerrado, ofreciendo una alternativa rentable y escalable para la red eléctrica.
- WaveSave (Países Bajos): Desarrolla tecnologías de barreras contra inundaciones que se adaptan a entornos costeros cambiantes, crucial para la adaptación en zonas vulnerables.
- Envision Energy (China): Un gigante en el sector de las turbinas eólicas inteligentes y el internet de las cosas (IoT) de energía, consolidando su liderazgo en energías renovables a gran escala.
- Brimstone (EE. UU.): Revoluciona la industria pesada al producir cemento más limpio, una innovación vital dado que la fabricación tradicional de cemento es una fuente importante de emisiones de carbono.
- Fervo Energy (EE. UU.): Pionera en la próxima generación de energía geotérmica, aprovechando el calor de la Tierra con tecnologías de perforación avanzadas para una fuente constante de energía limpia.
- WeLion New Energy (China): Concentra sus esfuerzos en baterías semielaboradas para vehículos eléctricos, un componente clave para acelerar la adopción de la movilidad sostenible.
- BasiGo (Kenia): Enfocada en la electrificación del transporte público en África, demostrando que las soluciones de vehículos eléctricos pueden ser viables y escalables en mercados emergentes.
- Form Energy (EE. UU.): Su propuesta son las baterías de hierro-aire de larga duración, una solución disruptiva para el almacenamiento de energía a escala de red que promete superar las limitaciones de las baterías de iones de litio.
- X-energy (EE. UU.): Impulsa el desarrollo de reactores de fisión nuclear avanzados y modulares, ofreciendo una opción de energía limpia y segura con un menor impacto ambiental.
- Moment Energy (Canadá): Especializada en la reutilización de baterías de vehículos eléctricos para aplicaciones de almacenamiento de energía estacionarias, prolongando la vida útil de los recursos y reduciendo residuos.
Contexto Global: Un Sector Consolidado y en Transición
El sector de la tecnología climática ha trascendido su fase inicial para convertirse en una disciplina establecida, atrayendo anualmente más de 2 billones de dólares en inversiones en tecnologías limpias y de bajas emisiones, según datos recientes del mercado. Esta consolidación se refleja en el capital de riesgo y crecimiento. La inversión global en tecnología climática experimentó un aumento del 8% en 2025, alcanzando los 40.5 mil millones de dólares. La tendencia continuó en el primer semestre de 2026, con una captación de 41.3 mil millones de dólares, aunque con una notable reducción en el número de acuerdos. Esto indica una concentración del capital en rondas de financiación más grandes, que representaron casi el 65% del total, y una creciente participación de la financiación de deuda, que constituyó aproximadamente una cuarta parte de toda la financiación del sector.
La inteligencia artificial (IA) se ha posicionado como un motor crucial, captando casi 28 centavos de cada dólar de capital de riesgo climático en 2025. Los centros de datos, epicentros de esta revolución y a la vez grandes consumidores de energía, absorbieron casi 2 mil millones de dólares, lo que subraya la dualidad de la IA como solución para optimizar el consumo y como demandante de recursos energéticos. Sin embargo, la transición energética se enfrenta a retos significativos en la cadena de suministro, como el déficit proyectado del 30-40% para 2035 en materiales críticos como el cobre y el litio, esenciales para la electrificación y el almacenamiento de energía.
Además del MIT Technology Review, otras publicaciones también han elaborado sus propias listas de empresas de tecnología climática a seguir. Por ejemplo, Trellis Group identificó 15 startups prometedoras en áreas como centros de datos, materiales e innovación en adaptación, incluyendo a WAVR Technologies (generación de agua a partir de calor residual de centros de datos) y Beehive (plataforma de IA para desastres naturales). SwitchPitch Insights destacó a Reverion (plantas de biogás carbono-negativas) y Optera (SaaS para la gestión de emisiones). TIME, en su ranking de las "World's Top GreenTech Companies of 2026", mencionó a Fervo Energy y General Fusion (energía de fusión nuclear), mientras que Blazon Agency también reconoció a Form Energy y Sublime Systems (cemento bajo en carbono). Esta convergencia de listas resalta la amplia gama de soluciones que se están explorando.
Expertos y analistas, como Juliette Devillard, fundadora de Climate Connection, han caracterizado a 2026 como un año de "clima silencioso". Esta perspectiva sugiere un cambio de enfoque de los ambiciosos "proyectos lunares" a soluciones con viabilidad, durabilidad e impacto comprobados. La prioridad se inclina ahora hacia la eficiencia energética, la gestión de la demanda y la generación de resultados tangibles para el cliente, así como el ahorro de costes y la eficiencia operativa. La financiación se está ampliando más allá de las energías renovables y los vehículos eléctricos, abarcando ahora la infraestructura de red, el almacenamiento, la eliminación de carbono y la descarbonización industrial, con una especial atención en la infraestructura de la red eléctrica, un área de inversión crítica.
Implicaciones Técnicas y Oportunidades para Profesionales Tech
La efervescencia del sector de la tecnología climática abre un abanico de oportunidades sin precedentes para profesionales del ámbito tecnológico. Ingenieros, desarrolladores, científicos de datos, gestores de proyectos y especialistas en diversos campos se encuentran en la vanguardia de una transformación que requiere una profunda especialización y, a la vez, una visión interdisciplinaria para abordar retos complejos.
Para los ingenieros en materiales y química, se abren caminos en el desarrollo de nuevos compuestos para el almacenamiento de energía, como las prometedoras baterías de hierro-aire de Form Energy, la formulación de cemento bajo en carbono propuesto por Brimstone o Sublime Systems, y la creación de procesos más eficientes para el refinamiento de minerales críticos que sustentan la transición energética. La minimización del impacto ambiental en la minería, como lo busca Ceibo, es otro campo crucial.
Los ingenieros eléctricos y de red son esenciales para diseñar y optimizar redes inteligentes (smart grids), integrar de manera eficaz las fuentes de energía renovable intermitentes y desarrollar sistemas de almacenamiento a gran escala que aseguren la estabilidad y fiabilidad del suministro eléctrico. La infraestructura de la red, como se mencionó anteriormente, es un foco de inversión clave.
Los expertos en IA y Machine Learning encuentran un terreno fértil para el desarrollo de modelos predictivos que optimicen la generación de energía (como Suncast en Chile), mejoren los procesos industriales para reducir emisiones, creen plataformas para la gestión y seguimiento de la huella de carbono (Optera es un ejemplo), y diseñen sistemas de alerta temprana para desastres naturales (como Beehive). La IA también es vital para la gestión eficiente de recursos como el agua en la agricultura, ejemplificado por Kilimo en Argentina.
Los ingenieros de software y desarrolladores son fundamentales en la creación de plataformas de monitorización ambiental, herramientas para la gestión de recursos hídricos, y soluciones SaaS que permitan a las empresas y gobiernos transitar hacia modelos operativos más sostenibles. La digitalización del sector energético, como lo hace BIA en Colombia, depende directamente de su trabajo.
Finalmente, los ingenieros mecánicos son vitales para el diseño y la mejora de turbinas eólicas más eficientes, la concepción de barreras contra inundaciones más robustas como WaveSave, y el desarrollo de componentes para sistemas geotérmicos avanzados (Fervo Energy) y reactores nucleares de nueva generación (X-energy).
El énfasis actual en la escalabilidad, la durabilidad y el impacto comprobado significa que las soluciones técnicas no solo deben ser innovadoras, sino también robustas, eficientes y económicamente viables. La capacidad de llevar prototipos del laboratorio al mercado a gran escala es una habilidad cada vez más valorada. La convergencia de la tecnología con las ciencias ambientales demanda profesionales capaces de navegar entre distintos dominios del conocimiento, forjando puentes entre la ingeniería, la informática y la ecología para crear soluciones holísticas y efectivas.
Impacto y Desafíos en Latinoamérica: Un Ecosistema en Ascenso
América Latina y el Caribe (ALC) se perfila como una región con un potencial inmenso para la tecnología climática, aunque actualmente subexplotado. El ecosistema local ha sentado bases sólidas, con más de 600 empresas distribuidas en 10 países que, en la última década, han logrado recaudar más de 2 mil millones de dólares en financiación. Esta base demuestra un creciente interés y capacidad para innovar en el ámbito de la sostenibilidad.
La región posee ventajas estratégicas innegables, gracias a sus abundantes recursos naturales, una biodiversidad rica y reservas significativas de minerales críticos. Por ejemplo, ALC concentra el 35% de la producción mundial de litio y el 52% de sus reservas globales, un elemento crucial para las baterías de vehículos eléctricos y el almacenamiento de energía a gran escala. Esta riqueza de recursos posiciona a la región como un actor clave en la cadena de valor global de la tecnología climática.
Sin embargo, esta vasta riqueza contrasta con la realidad de que ALC solo atrae un modesto 2% del capital de riesgo global en tecnología climática. Entre 2015 y 2024, la inversión en la región apenas rozó los 2 mil millones de dólares, lo que representa menos del 1% de la inversión global total en el sector. Este desfase entre el potencial y la inversión real representa tanto un desafío estructural como una enorme oportunidad para inversores y emprendedores que busquen un impacto significativo en una región en desarrollo.
Las áreas de mayor crecimiento en la región se centran en la silvicultura y el uso de la tierra, principalmente a través de la tecnología agroalimentaria (agritech), y en el acceso y la generación descentralizada de energía, dada la necesidad de llevar electricidad a comunidades remotas y optimizar los recursos naturales.
En el ámbito regulatorio, varios países de ALC han demostrado liderazgo. Chile, Colombia, México y Argentina han sido pioneros en la implementación de instrumentos de fijación de precios al carbono, incluyendo impuestos y sistemas de comercio de emisiones bajo el Acuerdo de París. Además, oficinas de patentes regionales, como el INPI de Brasil, están introduciendo vías aceleradas para tecnologías verdes, incentivando la innovación local. Nuevas iniciativas, como "StartupsLabs" en Chile (lanzada en 2024), buscan fortalecer el ecosistema de startups de Climatech, fomentando la colaboración y la inversión.
Ejemplos concretos de innovación local incluyen:
- Kilimo (Argentina): Utiliza inteligencia artificial para abordar la escasez de agua en la agricultura, permitiendo a los agricultores mejorar sus prácticas de riego y hacer un uso más eficiente de este recurso vital.
- Suncast (Chile): Emplea IA para predecir la generación de energía de plantas fotovoltaicas y eólicas, gestionando pronósticos para 40 plantas a gran escala en Chile, lo que optimiza la integración de renovables en la red.
- BIA (Colombia): Un comercializador digital de energía que ofrece soluciones energéticas sostenibles e inteligentes, facilitando la transición hacia un consumo más consciente.
- Ceibo (Chile): Desarrolla tecnología para la lixiviación de sulfuro de cobre y la supresión de polvo en operaciones mineras, contribuyendo a una minería más limpia y sostenible.
Estos ejemplos demuestran que, a pesar de la brecha de financiación, la innovación local es vibrante y está alineada con las tendencias globales en almacenamiento de energía, descarbonización industrial y eficiencia de recursos. El desafío ahora es escalar estas soluciones y atraer el capital necesario para que ALC pueda explotar plenamente su potencial climático-tecnológico.