Según datos recientes del MICI, más del 20% de las empresas que han presentado solicitudes al régimen SEM en el transcurso del presente año pertenecen al área de tecnología. Este porcentaje subraya una tendencia clara y demuestra la confianza del sector en las ventajas que Panamá ofrece. Además, los informes anuales indican que un significativo 42% de las empresas ya establecidas bajo el Régimen SEM invierten activamente en tecnología dentro del país, lo que refuerza la presencia de un ecosistema innovador en crecimiento. Jeannette Díaz Granados, Directora General SEM del MICI, enfatiza que este interés creciente es una oportunidad invaluable para que Panamá se solidifique como un centro regional de negocios e innovación.
El dinamismo no se limita a las grandes multinacionales. El ecosistema emprendedor tecnológico local también experimenta una expansión robusta. La Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (AMPYME) ha sido testigo de un impresionante aumento en el número de empresas tecnológicas registradas, pasando de 80 a 450. Este crecimiento se complementa con un respaldo financiero tangible, ya que en 2025, AMPYME desembolsó más de $15 millones en servicios financieros reembolsables para impulsar estas iniciativas. Raúl Fernández, Director General de AMPYME, resalta el dinamismo y la mentalidad emprendedora del país como pilares de este progreso.
El impacto económico de las empresas SEM es considerable. Una encuesta de 2023 reveló que estas compañías emplean a más de 5,000 personas, con un 46% de puestos ocupados por panameños. La proyección de crecimiento es optimista, ya que cerca del 90% de estas empresas anticipa aumentar su personal en los próximos tres años. La inversión en Investigación y Desarrollo Tecnológico (I+D) también es un punto fuerte, con el 45% de las empresas SEM realizando este tipo de inversiones en Panamá durante el último año. Además, el 100% de estas multinacionales contrata a proveedores locales para bienes y servicios, y el 64% trabaja con más de 10 proveedores locales, generando un efecto multiplicador en la economía. La digitalización empresarial a nivel nacional también es robusta, con un 60% de las empresas panameñas invirtiendo en transformación tecnológica.
El atractivo del sector tecnológico en Panamá se refleja incluso en los salarios. El sector de Tecnología y Sistemas registra el salario promedio pretendido más alto del país, alcanzando los $1,109, un indicio claro de la demanda y el valor que se le otorga al talento tecnológico.
Contexto y Antecedentes del Ecosistema Panameño
La trayectoria de Panamá como hub regional no es nueva. Su ubicación geográfica estratégica ha sido históricamente un pilar para el comercio y la logística, y ahora se extiende al ámbito digital. El país se ha consolidado como un centro de telecomunicaciones clave en la economía digital global, gracias a su robusta red de cableado submarino de fibra óptica, lo que le otorga una ventaja competitiva fundamental para atraer empresas tecnológicas. Alkin Saucedo, Director Nacional de Telecomunicaciones de ASEP, reafirma esta posición, aunque destaca la necesidad de armonizar marcos regulatorios para agilizar la implementación de infraestructura digital.
Sin embargo, no todos los regímenes de atracción de inversión han tenido el mismo éxito. El régimen EMMA (Empresas Multinacionales de Manufactura), creado en 2020 como complemento al SEM, ha atraído solo a dos empresas multinacionales desde su implementación. Rosmer Jurado, Presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), ha sido crítico con el bajo éxito del EMMA, atribuyéndolo a una combinación de factores como la falta de personal capacitado, la rigidez del mercado laboral y deficiencias en la infraestructura básica. Esta crítica subraya la importancia de abordar integralmente los desafíos para asegurar el éxito de las iniciativas de atracción de inversión en sectores clave.
La inversión en I+D a nivel nacional es otro aspecto que requiere atención. Aunque las empresas SEM muestran un compromiso, Panamá destina aproximadamente el 0.18% de su PIB a I+D, cifra que se encuentra por debajo del promedio regional del 0.61%. Más de la mitad de esta inversión (52%) proviene del Estado, con una participación privada aún inferior al 1%. Gloria Lugo, Representante del BID en Panamá, señala esta baja inversión privada como una barrera para la creación de nuevos productos y servicios, destacando la necesidad de un mayor involucramiento del sector privado. Para contrarrestar esto, se han identificado áreas estratégicas para el país, como la inteligencia artificial aplicada a la logística, las tecnologías del Canal y la bioeconomía, según Eduardo Ortega Barría, Secretario Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT).
Implicaciones Técnicas para Profesionales Tech en la Región
El auge del sector tecnológico en Panamá tiene implicaciones directas y significativas para desarrolladores, ingenieros y gerentes de proyecto en toda la región latinoamericana. La creciente demanda de talento se traduce en oportunidades laborales con salarios competitivos, como lo demuestra el promedio de $1,109 en el sector de Tecnología y Sistemas. Esto puede atraer a profesionales calificados de otros países de la región o incentivar la formación local para satisfacer la demanda.
Para los desarrolladores e ingenieros, la concentración de empresas tecnológicas bajo el régimen SEM y el crecimiento del ecosistema emprendedor en AMPYME significan un entorno con más proyectos desafiantes, acceso a tecnologías de vanguardia y oportunidades para el desarrollo de habilidades especializadas en áreas como la inteligencia artificial (particularmente en logística), fintech y agro-tecnología, que son consideradas estratégicas por SENACYT. Además, la interacción entre multinacionales, universidades y startups locales, fomentada por organizaciones como Escala Latam y la CCIAP, crea un caldo de cultivo para la innovación y la colaboración técnica.
Los gerentes de proyecto (PMs) encontrarán un mercado en expansión para la gestión de proyectos de transformación digital y desarrollo de productos. La alta inversión en digitalización por parte de las empresas panameñas (60%) y las inversiones en I+D de las SEM (45%) garantizan un flujo constante de iniciativas que requieren una gestión eficiente y estratégica. La necesidad de armonizar marcos regulatorios para la infraestructura digital, como señala Alkin Saucedo, también abre puertas para expertos en cumplimiento y desarrollo de políticas tecnológicas.
Por último, el ecosistema panameño ofrece un terreno fértil para el emprendimiento tecnológico. La experiencia de AMPYME, que ha apoyado el crecimiento de cientos de startups, junto con la disposición de las SEM a contratar proveedores locales, genera un ambiente propicio para que los profesionales tecnológicos no solo trabajen en empresas existentes, sino que también creen y escalen sus propias soluciones innovadoras.
Impacto en Latinoamerica y el Rol Estratégico de Panamá
El posicionamiento de Panamá como hub tecnológico no solo beneficia al istmo, sino que resuena en toda América Latina. La región está experimentando un período de intensa actividad en el ámbito tecnológico y regulatorio. Por ejemplo, en el campo de la inteligencia artificial, se han presentado 201 proyectos de ley en Latinoamérica entre enero de 2025 y febrero de 2026, con Argentina a la cabeza. El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2025) clasifica a Chile, Brasil y Uruguay como líderes en este ecosistema regional, pero Panamá está trabajando activamente para acercarse a esos niveles, especialmente en áreas como la IA aplicada a la logística y tecnologías del Canal.
La inversión extranjera directa (IED) digital en América Latina ha mostrado un incremento notable. El sector de software y servicios tecnológicos ha duplicado su participación al 14% en la última década, con grandes jugadores como Amazon Web Services y Microsoft realizando inversiones significativas, aunque estas se concentran principalmente en Brasil y México. La estrategia panameña de atraer empresas SEM de tecnología busca diversificar esta distribución y ofrecer un punto de entrada atractivo para el mercado regional, aprovechando su rol de hub de telecomunicaciones y su conectividad robusta a través de cables submarinos.
El éxito o los desafíos de Panamá en la consolidación de su ecosistema tecnológico pueden servir como un valioso caso de estudio para otros países latinoamericanos que buscan emular un modelo similar. La crítica de Rosmer Jurado sobre el régimen EMMA, señalando la falta de personal capacitado y la rigidez laboral, resalta lecciones importantes sobre la necesidad de invertir en talento y flexibilizar los marcos de trabajo para atraer y retener empresas de alta tecnología. La baja inversión en I+D a nivel nacional en Panamá, inferior al promedio regional, también subraya la importancia de fomentar una mayor participación del sector privado en la innovación para impulsar la creación de nuevos productos y servicios a escala regional.
La colaboración regional en materia de infraestructura digital y marcos regulatorios es vital. La postura de Alkin Saucedo sobre la armonización regulatoria para agilizar la implementación de infraestructura digital es crucial para una región interconectada. En última instancia, un Panamá fuerte en tecnología contribuye a una Latinoamérica más competitiva y conectada, ofreciendo nuevas rutas para la inversión, la innovación y el talento en todo el continente.