Desde su puesta en marcha, el Puerto de Chancay ha demostrado una capacidad operativa notable. Según datos de Cosco Shipping, la infraestructura ha logrado movilizar más de 500,000 TEU (unidad equivalente a un contenedor de 20 pies) y 2.4 millones de toneladas de carga. Estas cifras no solo reflejan un desempeño robusto, sino que también solidifican la posición de Chancay como un punto de tránsito esencial para el comercio regional.
La inversión total en el proyecto es considerable, proyectándose entre 3,000 y 3,600 millones de dólares, con una fase inicial que ya ha superado los 1,200 millones de dólares. La estructura de propiedad revela la magnitud de la participación china: Cosco Shipping Ports posee el 60% del proyecto, mientras que la empresa minera peruana Volcan detenta el 40% restante. En su primer año, el puerto ha facilitado un valor total de importaciones y exportaciones que asciende a 3,600 millones de dólares, impulsando de manera palpable el intercambio comercial.
Uno de los logros más tangibles es la significativa reducción en el tiempo de tránsito. La ruta marítima entre Perú y Shanghái, por ejemplo, ha visto su duración acortada de 35 a 23 días, un factor crítico para la eficiencia de las cadenas de suministro. Adicionalmente, las proyecciones muestran un crecimiento acelerado: entre enero y mayo de 2026, se estima un aumento del 44% en el número de naves atendidas y un incremento del 74% en el volumen de carga movilizada, en comparación con el mismo período de 2025.
A pesar de estos éxitos operativos y el valor comercial generado, Cosco Shipping Ports reportó pérdidas superiores a los 10.7 millones de dólares en 2025. Estas pérdidas se atribuyen, según la investigación, a los costos iniciales de inversión y a un entorno comercial global que ha presentado desafíos. El puerto opera con una capacidad instalada inicial de 1 millón de TEU y 6 millones de toneladas de carga, con planes ambiciosos de expansión que contemplan alcanzar 1.5 millones de TEU y 15 muelles en su fase final, lo que potenciaría aún más su rol. Se estima que este megaproyecto generará más de 7,500 empleos directos e indirectos, impactando positivamente en el desarrollo socioeconómico local.
Análisis de la tendencia
El Puerto de Chancay se inscribe en una tendencia global de reconfiguración de las rutas comerciales y el fortalecimiento de la influencia logística de China en el Pacífico. Su consolidación como un “hub” estratégico es una pieza clave en la iniciativa china de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative), buscando asegurar un punto de entrada crucial para el comercio en el Pacífico sudamericano. Este enfoque se extiende más allá del muelle, con China poniendo la mira en el desarrollo de infraestructura aledaña, como Zonas Económicas Especiales Privadas (ZEEP), parques industriales y corredores de conectividad terrestre que se extiendan hacia el interior del Perú y, potencialmente, hacia un tren bioceánico que conecte con Brasil.
Esta expansión del interés chino en la infraestructura periférica no es aislada. China ya cuenta con inversiones o acuerdos de operación en al menos 37 puertos de América Latina y el Caribe, controlando una porción significativa de los puertos de gran calado. Esta tendencia no solo asegura rutas comerciales, sino que también proyecta una influencia económica y estratégica considerable en la región.
Sin embargo, la aparición de Chancay ha generado un debate sobre la competitividad de otros puertos en la región. Académicos chilenos, como Alejandra Astorquiza Sáez, han calificado a Chancay como un “fuerte golpe” para la competitividad de los puertos de Chile, que tradicionalmente han servido como principales puntos de conexión para Sudamérica con Asia. Esta reconfiguración del panorama portuario exige a los países vecinos una revisión de sus estrategias logísticas.
En el ámbito regulatorio, Chancay ha sido objeto de controversia. Una sentencia judicial reciente limitó la supervisión de Ositran (organismo supervisor peruano) sobre las operaciones de Cosco Shipping, lo que ha levantado inquietudes sobre el marco regulatorio y la soberanía peruana en un proyecto de esta magnitud. Expertos señalan que Indecopi, el organismo de competencia peruano, pudo haber errado al evaluar a Chancay como un mercado aislado, ignorando su competencia directa con el puerto del Callao, lo que podría tener implicaciones en la transparencia y equidad del mercado.
Contexto regional
El impacto de Chancay trasciende las fronteras peruanas. Se proyecta como un catalizador para el comercio entre Sudamérica y Asia, con países vecinos como Ecuador, Chile, Brasil y Bolivia, pudiendo beneficiarse al utilizar Chancay como un puente logístico eficiente para sus productos hacia mercados asiáticos. Este potencial de interconectividad podría fomentar un comercio intrarregional más robusto, aprovechando las ventajas de eficiencia y costos que ofrece el nuevo puerto. La reducción de tiempos de tránsito y la capacidad de atender a buques de gran calado lo convierten en una alternativa atractiva para la exportación de materias primas y productos manufacturados desde la región.
La relevancia de Chancay para la infraestructura regional es innegable. Si bien abre oportunidades, también exige a los gobiernos de América Latina y el Caribe la implementación o ajuste de nuevas leyes marítimas para optimizar las operaciones portuarias y las cadenas de suministro en un entorno más competitivo. Como mencionó Jason Guillén, Gerente General Adjunto de Cosco Shipping Ports Chancay, el puerto “fortalece la posición de Perú como punto de conexión y mejora la competitividad comercial del país”. Sin embargo, Omar Narrea, investigador de la Universidad del Pacífico, subraya que, aunque el impacto económico es positivo, es crucial abordar las brechas en infraestructura interna y desarrollo local para maximizar los beneficios.
La perspectiva internacional añade una capa de complejidad. El Embajador de China en Perú, Song Yang, ha enfatizado que el puerto se construyó sin generar deuda para Perú y lo considera un “hub logístico importante” con tecnología moderna. Sin embargo, desde Estados Unidos, la General Laura Richardson, del Comando Sur, y Evan Ellis, del Colegio de Guerra del Ejército de EE. UU., han expresado preocupación por el potencial “doble uso” (comercial y militar) del puerto. Ven en ello un riesgo estratégico para la seguridad hemisférica y una oportunidad para China de proyectar poder, lo que el Departamento de Estado de EE.UU. ha manifestado como una inquietud sobre la capacidad de Perú para supervisar adecuadamente el puerto. Esta perspectiva subraya la importancia geopolítica que Chancay ha adquirido en el tablero internacional.
Perspectiva a futuro
La trayectoria del Puerto de Chancay promete ser dinámica y estará marcada por varios frentes. En primer lugar, se espera la continuación de su crecimiento operativo, con las fases de expansión planificadas que buscarán maximizar su capacidad y eficiencia. Para ello, será fundamental el desarrollo de la infraestructura aledaña, incluyendo las ZEEP, parques industriales y los corredores de conectividad terrestre. La posibilidad de un tren bioceánico es un proyecto a largo plazo que podría catapultar la relevancia de Chancay a un nivel aún mayor, transformando las dinámicas de transporte de carga en Sudamérica y conectando directamente la producción de la Amazonía y Brasil con los mercados asiáticos.
En segundo lugar, la evolución del marco regulatorio peruano será clave. La resolución de los debates sobre la supervisión de Ositran y la evaluación de la competencia por parte de Indecopi son cruciales para asegurar un entorno de mercado justo y transparente, así como para proteger la soberanía nacional en un proyecto de esta envergadura. Las autoridades peruanas tienen el desafío de garantizar que los beneficios del puerto se distribuyan ampliamente y que se mitiguen los posibles efectos negativos sobre la competencia y el desarrollo local.
Finalmente, la perspectiva geopolítica continuará siendo un factor preponderante. La observación atenta por parte de Estados Unidos y otros actores internacionales sobre el rol de China y el potencial de “doble uso” del puerto mantendrá a Chancay en el foco de la atención global. Este escenario exigirá a Perú una diplomacia cuidadosa y una gestión estratégica para equilibrar las relaciones con sus principales socios comerciales y geopolíticos. El Puerto de Chancay es, sin duda, un proyecto transformador con un impacto considerable en la logística y el comercio sudamericano, pero también plantea importantes consideraciones estratégicas y desafíos en materia de infraestructura complementaria y regulación que deberán ser abordados con visión de futuro para asegurar su éxito sostenido y el beneficio para la región.