En este panorama, la empresa Sceye, con sede en Nuevo México, se posiciona como un actor clave. Su ambicioso proyecto contempla el lanzamiento de una plataforma HAPS en agosto de 2026. Esta estructura, descrita como una "bala de plata gigante" de aproximadamente 61 metros de largo, se ubicará a unos 18 kilómetros sobre la superficie del océano, en la estratosfera japonesa. Su misión inicial será complementar la red 5G de Softbank, ofreciendo conectividad de alta velocidad directamente a los dispositivos finales. La propuesta de Sceye resuena en un momento crucial, dado que se estima que entre 2.6 y 2.7 mil millones de personas en el mundo todavía carecen de acceso a internet, según datos recientes.
El interés en HAPS no es nuevo, pero la tecnología ha alcanzado una madurez que la hace viable comercialmente. En 2024, Sceye ya demostró la capacidad de su nave con un vuelo de 12 días que cruzó el Atlántico, llegando a la costa de Brasil y permaneciendo estacionada por más de 88 horas, un hito significativo que valida la resistencia y la capacidad de permanencia de estas plataformas. Este tipo de avances son fundamentales para el crecimiento de un mercado que, según proyecciones, se valoró en 6.4 mil millones de dólares en 2025 y se espera que alcance los 18.7 mil millones de dólares para 2034, con un crecimiento anual compuesto (CAGR) del 12.6%. Las telecomunicaciones, que representaron el 38.5% de los ingresos en 2025, son uno de los principales motores de esta expansión.
Como funciona
Las plataformas HAPS, como la desarrollada por Sceye, son esencialmente "torres celulares voladoras". La nave de Sceye, con sus 61 metros de largo, está diseñada para operar a una altitud de 18 kilómetros (entre 60,000 y 65,000 pies), un rango que la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) define como parte de las operaciones HAPS. A esta altura, el aire es significativamente menos denso que al nivel del mar, lo que reduce la resistencia y permite un vuelo eficiente y prolongado.
La clave de su funcionamiento reside en su capacidad para aprovechar la energía solar. Equipada con una avanzada capa fotovoltaica, que es un 75% más ligera que las soluciones convencionales, la plataforma recolecta energía durante el día para alimentar sus motores eléctricos y cargar baterías optimizadas. Estas baterías, un 40% más ligeras que las estándares, permiten que la aeronave opere ininterrumpidamente durante la noche, garantizando una permanencia en la estratosfera por meses e incluso hasta un año. La durabilidad de la estructura se asegura con materiales patentados que incluyen nanofibras, haciendo el casco un 500% más resistente por peso.
Desde el punto de vista de la conectividad, la plataforma incorpora una antena personalizada llamada SceyeCELL. Esta antena está diseñada para funcionar a grandes altitudes e integra tecnologías avanzadas como la formación de haces (beamforming), la compensación de movimiento y una funcionalidad celular completa. Gracias a su posicionamiento elevado, una sola plataforma HAPS puede cubrir un área geográfica inmensa, equivalente a la de 500 torres celulares terrestres, lo que representa hasta 200 veces la cobertura. En pruebas de campo, la tecnología ha logrado velocidades de conexión de 773 Mbps utilizando un canal de 100 MHz en la banda de 3.5 GHz. Russ Van Der Werff, vicepresidente de HAPS Alliance y Aerostar, subraya que las HAPS tienen una "distancia de enlace mucho más cercana" que los satélites de órbita baja (LEO), lo que se traduce en un flujo de datos más rápido, mayor ancho de banda y una mejor cobertura, evitando la congestión y el alto consumo de energía asociados con estos últimos.
Que cambia para los profesionales tech
La irrupción de las HAPS representa un cambio de paradigma para los profesionales de la tecnología, introduciendo una capa de infraestructura intermedia entre las redes de fibra óptica terrestres y las constelaciones de satélites en órbita. Este "punto intermedio tecnológico", como lo describen expertos de la industria, abre nuevas avenidas para la expansión de la conectividad y la prestación de servicios avanzados.
Para los ingenieros de telecomunicaciones y arquitectos de redes, las HAPS ofrecen una solución para extender la cobertura 5G a áreas remotas, rurales y con geografía desafiante, como montañas, islas o regiones marítimas, donde el despliegue de infraestructura terrestre es prohibitivamente costoso o logísticamente inviable. Esto también implica nuevas consideraciones en el diseño de redes, la gestión del espectro y la interconexión con las redes existentes. La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) ha estado activa en la definición de HAPS y la creación de marcos regulatorios para su operación como estaciones base de IMT (HIBS), identificando bandas de frecuencia específicas para la Región 2 (Américas) en la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones 2019 (WRC-19), como 21.4-22 GHz y 24.25-27.5 GHz.
Los desarrolladores de aplicaciones y proveedores de servicios en la nube deberán considerar las oportunidades que las HAPS brindan para casos de uso de Internet de las Cosas (IoT) en entornos distribuidos o para operaciones de rescate y respuesta a desastres, donde la infraestructura terrestre podría estar comprometida. La estabilidad de una plataforma HAPS, que puede permanecer estacionaria por largos períodos, contrasta con el movimiento constante de los satélites LEO, facilitando la planificación y optimización de servicios. La HAPS Alliance considera estas plataformas una "solución prometedora para expandir la cobertura móvil en áreas donde la conectividad es escasa" y aboga por marcos de licenciamiento armonizados y tarifas bajas para fomentar el despliegue, señalando que la complejidad regulatoria actual es un obstáculo.
Además, la tecnología detrás de las HAPS, incluyendo los nuevos materiales y sistemas de energía solar, puede inspirar innovaciones en otros campos de la ingeniería y la manufactura. Los profesionales que trabajan en el diseño de hardware, la ciencia de materiales y la gestión energética encontrarán en HAPS un campo fértil para la investigación y el desarrollo. La capacidad de las HAPS para ofrecer "condiciones espaciales sin el costo de ir al espacio", como señala Mikkel Vestergaard Frandsen, CEO de Sceye, las posiciona como una alternativa de bajo costo a los satélites, desafiando el statu quo de las megaconstelaciones satelitales.
Que viene despues
El despliegue de la plataforma HAPS de Sceye en Japón en agosto de 2026 será un momento crucial, marcando la primera operación comercial a gran escala de esta tecnología para complementar una red 5G. Este hito no solo validará la viabilidad técnica y económica de las HAPS, sino que también sentará un precedente para futuras implementaciones en otras regiones del mundo.
En los años siguientes, se espera que otras empresas en el ecosistema HAPS, más allá de Sceye, avancen en sus propios desarrollos y lanzamientos. La competencia y la innovación continuarán impulsando mejoras en la eficiencia energética, la capacidad de carga útil y la vida útil de estas aeronaves. La HAPS Alliance, un consorcio de empresas y organizaciones que promueven esta tecnología, jugará un papel fundamental en la estandarización y armonización de los esfuerzos de desarrollo y despliegue.
Desde el punto de vista regulatorio, las discusiones en foros como la UIT y conferencias como la WRC-23 seguirán siendo vitales. La creación de marcos de licenciamiento claros y eficientes, así como la resolución de posibles superposiciones jurisdiccionales entre las autoridades de telecomunicaciones y de aviación civil, serán esenciales para desincentivar la inversión y acelerar la adopción. La simplificación de permisos, como ya se está observando en países latinoamericanos como El Salvador, Perú y Chile, podría sentar las bases para un despliegue más ágil.
A largo plazo, las HAPS no solo buscarán cerrar la brecha digital, sino que también podrían desempeñar un papel importante en la resiliencia de la infraestructura de comunicaciones, sirviendo como estaciones base temporales en casos de desastres naturales o eventos masivos, o incluso expandiendo servicios de monitoreo ambiental y observación terrestre. La visión es que las HAPS se conviertan en un componente integral de una infraestructura de conectividad global híbrida, trabajando en conjunto con redes terrestres y satelitales para ofrecer acceso ubicuo y confiable a internet.