El “porqué importa” ahora es multifacético. Primero, subraya la velocidad y la profundidad con la que la IA está transformando industrias enteras, haciendo que ciertas habilidades se vuelvan obsoletas y creando una demanda explosiva por otras. Segundo, pone de manifiesto cómo los gobiernos y las instituciones educativas pueden responder, o ser forzadas a responder, a estos cambios tecnológicos a una escala sin precedentes. China, con su enfoque centralizado y su ambición tecnológica, está demostrando un modelo de adaptación agresiva. Tercero, este fenómeno obliga a reconsiderar el valor de las humanidades y las habilidades lingüísticas en un mundo donde las máquinas pueden traducir con una eficiencia y costo que antes eran impensables. Finalmente, para las economías en desarrollo como las de Latinoamérica, la experiencia china ofrece lecciones valiosas sobre la planificación educativa y la preparación para un futuro impulsado por la IA, aun cuando las condiciones y respuestas sean distintas.
Cómo funciona esta transformación educativa impulsada por la IA
La transformación en China es un proceso metódico y a gran escala. Entre 2021 y 2025, las instituciones de educación superior del país han ajustado más del 30% de sus programas universitarios. Esto implicó la revocación o suspensión de 12,200 programas de pregrado, mientras que se introdujeron 10,200 nuevos. Los recortes se han concentrado fuertemente en áreas como las artes, las humanidades, la gestión y, crucialmente, los idiomas extranjeros. Por ejemplo, una encuesta de mayo de 2026 a 70 universidades reveló recortes en ocho carreras de japonés, cinco de alemán y cinco de traducción. En contraste, nueve universidades ya han añadido nuevas especialidades en “inteligencia encarnada”, un campo que busca integrar la IA de próxima generación en aplicaciones del mundo real, alineándose con las directrices nacionales.
La lógica detrás de esta drástica reorientación es económica y tecnológica. La empleabilidad de los graduados en idiomas ha disminuido notablemente en China, cayendo al 76.8% en 2023, lo que representa 5.6 puntos porcentuales por debajo del promedio nacional. Más preocupante aún, solo el 52% de estos graduados lograron conseguir trabajos relacionados directamente con su especialidad. Esto se debe en gran parte al impacto de la inteligencia artificial. Las herramientas de traducción por IA han alcanzado una precisión superior al 95% a un costo que es apenas el 1% de lo que supondrían los servicios humanos, y ya han acaparado el 40% del mercado de traducción general. Esta eficiencia abrumadora ha llevado a una caída en la satisfacción con las carreras de idiomas, del 78% en 2010 al 67% en 2023, según datos recientes. Analistas como Chu Zhaohui advierten que esta sustitución de programas, aunque una solución a corto plazo, requiere cambios más profundos en la estructura educativa.
En contraste, en América Latina, la “función” de la IA en la educación se manifiesta de otra manera. No se observa una tendencia generalizada de eliminación de carreras de idiomas, sino una adopción entusiasta y rápida de la IA como herramienta. Una encuesta de 2026 del Digital Education Council reveló que el 92% de los estudiantes y el 79% de los profesores en la región interactúan activamente con la IA, utilizando herramientas populares como ChatGPT, Google Gemini y Meta AI. Las universidades latinoamericanas están introduciendo plataformas de aprendizaje adaptativo y herramientas de evaluación automatizadas. Sin embargo, esta rápida adopción contrasta con una notable falta de políticas formales: solo el 30% de las universidades de la región han publicado directrices claras sobre el uso de la IA, lo que, según Jorge Bossio de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), es una “falta de políticas formales” que debe abordarse.
Qué cambia para los profesionales tech y la educación en Latinoamérica
Para los profesionales tech en Latinoamérica, el caso chino actúa como una llamada de atención sobre la velocidad de la disrupción impulsada por la IA. Aunque la región no está experimentando recortes masivos en carreras de idiomas, la implicación es clara: el valor de las habilidades tradicionalmente asociadas con las humanidades y los idiomas está evolucionando rápidamente. Ya no basta con dominar un idioma extranjero; la clave será cómo se puede aprovechar la IA para optimizar la comunicación multilingüe, el procesamiento de información y la interacción intercultural. Esto significa que los profesionales tech deben desarrollar una fuerte alfabetización en IA, habilidades en ingeniería de prompts, capacidad para trabajar con grandes volúmenes de datos lingüísticos y una comprensión profunda de la ética en el uso de la IA.
La educación superior en Latinoamérica se encuentra en una encrucijada. Si bien el entusiasmo por la IA es alto, como lo señala Danny Bielik, presidente del Digital Education Council, quien destacó que “América Latina fue abrumadoramente más positiva que cualquier otra región del mundo hacia el uso de la IA en la educación superior”, la falta de infraestructura digital robusta y de marcos regulatorios claros presenta desafíos. Países como Perú han dado pasos iniciales con la Ley N° 31814 (julio de 2023) para promover el uso de la IA, y otras naciones como Argentina, Brasil, México, Colombia y Chile están considerando propuestas legislativas. Sin embargo, la brecha entre la adopción y la regulación es palpable. Las universidades deben ir más allá de la mera implementación de herramientas de IA y enfocarse en adaptar los currículos para formar profesionales capaces de innovar, gestionar y aplicar la IA de manera ética y efectiva en diversos campos, incluyendo aquellos donde la comunicación humana y la comprensión cultural siguen siendo esenciales. Este es un momento para que Latinoamérica, como sugiere Eduardo Levy Yeyati de Brookings Institution, se convierta en un “laboratorio natural para una gobernanza de la IA inclusiva y con visión de futuro”, aprovechando sus ecosistemas tecnológicos en crecimiento y una menor carga de sistemas heredados.
Qué viene después en la era de la IA y la educación global
El camino a seguir en la era de la IA y la educación global es complejo y multifacético. Lo que está claro es que la integración de la IA en los sistemas educativos solo continuará profundizándose. El caso de China, que según Julia Rafal-Baer de ILO Group, está “aproximadamente una década por delante en la implementación de la IA en la educación”, muestra la magnitud de los cambios que pueden venir. Para el resto del mundo, y en particular para Latinoamérica, la tarea será navegar esta transformación de una manera que equilibre la necesidad de habilidades técnicas avanzadas con la preservación y el desarrollo de capacidades humanas fundamentales como el pensamiento crítico, la creatividad, la empatía y la ética.
Se espera que las universidades sigan experimentando con nuevos modelos de aprendizaje, desde plataformas personalizadas hasta herramientas de evaluación inteligentes. Sin embargo, la UNESCO ya ha advertido que el rápido desarrollo de la IA trae consigo riesgos, como la profundización de las desigualdades y la reducción del pensamiento crítico, enfatizando la necesidad de un enfoque centrado en el ser humano para su gestión. Lo que viene después también implica un fuerte énfasis en el aprendizaje continuo y la recapacitación de la fuerza laboral, ya que la obsolescencia de habilidades se acelerará. Los profesionales de la tecnología deberán estar preparados para actualizar constantemente sus conocimientos y adaptarse a nuevas herramientas y metodologías impulsadas por la IA.
En Latinoamérica, el próximo paso crucial será cerrar la brecha entre la alta adopción de la IA y la formulación de políticas claras. Esto incluye la creación de marcos regulatorios robustos, la inversión en infraestructura digital y el desarrollo de currículos que preparen a los estudiantes para colaborar con la IA, no solo para competir contra ella. La conversación no solo será sobre qué carreras se eliminan o se crean, sino sobre cómo se transforman todas las disciplinas para integrar la IA de manera efectiva y ética. Observaremos cómo las distintas naciones y sistemas educativos encuentran su propio equilibrio, entre la especialización técnica que demanda la era de la IA y la formación integral que sigue siendo vital para una sociedad funcional y creativa.