La técnica de la destilación de modelos, aunque legítima en ciertos contextos, se ha convertido en un vector de preocupación cuando se realiza de manera ilícita. Implica entrenar un modelo más pequeño y eficiente para imitar el comportamiento y el conocimiento de un modelo más grande y sofisticado. Sin embargo, lo que Anthropic denuncia es el uso masivo y sistemático de esta técnica para el robo de propiedad intelectual a una escala sin precedentes. La intensidad de estas operaciones ha escalado drásticamente en los últimos meses, reflejando la feroz competencia por el liderazgo en la carrera global de la IA. Este reporte de Anthropic no es un incidente aislado; ya en diciembre de 2025, agencias de seguridad estadounidenses como la NSA, CISA y el FBI emitieron un aviso conjunto, acusando a empresas chinas de IA de una "extracción sistemática" de funcionalidades y capacidades propietarias de modelos de IA estadounidenses, entre los que se incluían no solo Claude de Anthropic, sino también ChatGPT de OpenAI, Gemini de Google y Grok de xAI. Estas acciones, según las autoridades estadounidenses, se han estado produciendo desde al menos finales de 2024, evidenciando una estrategia coordinada y de largo aliento.
China vs. el Resto: La Batalla por la Propiedad Intelectual en IA
La esencia de la controversia radica en la "destilación" de modelos, una técnica que en su forma maliciosa permite a un atacante alimentar un modelo objetivo (como Claude) con prompts diseñados para extraer sus respuestas, su lógica interna o su "cadena de pensamiento" (Chain-of-Thought, CoT). Posteriormente, estas respuestas y lógicas son utilizadas para entrenar un modelo propio, replicando las capacidades del modelo original sin incurrir en los mismos costos de investigación y desarrollo. Anthropic ha identificado que las empresas chinas en cuestión inyectaban prompts fijos para extraer específicamente la CoT de sus modelos Opus 4.6 y 4.7, lo que permite replicar no solo el resultado final, sino el proceso de razonamiento del modelo avanzado. Esta información es crucial para crear datos de entrenamiento sintéticos de alta calidad, alimentando así modelos propios como la familia Qwen de Alibaba, acelerando drásticamente su desarrollo y reduciendo la inversión necesaria en I+D.
Mientras las empresas chinas, presuntamente, capitalizan en esta "vía rápida" de desarrollo, las compañías occidentales como Anthropic se ven obligadas a invertir ingentes recursos en la construcción de defensas robustas. Anthropic ha implementado sistemas sofisticados de clasificación y "huellas" de comportamiento para identificar patrones anómalos y detectar actividades sospechosas. Sin embargo, la escala y sofisticación de los ataques representan un desafío constante. La fricción se intensifica con las implicaciones de seguridad: Anthropic ha advertido que estos modelos "destilados", construidos sobre PI robada, podrían ser integrados en sistemas militares, de inteligencia o vigilancia, con potenciales ramificaciones geopolíticas y éticas.
La comunidad internacional ha reaccionado de diversas maneras. El gobierno de EE. UU., a través de sus agencias de inteligencia, ha calificado estas acciones como un esfuerzo "deliberado y sistemático", sugiriendo que las autoridades chinas podrían tener conocimiento o estar directamente implicadas. Por su parte, los ministerios de Comercio y Relaciones Exteriores de China rechazaron categóricamente estas acusaciones el 9 de septiembre de 2026, calificándolas de infundadas. La situación subraya una "guerra invisible" por el dominio tecnológico. No solo Anthropic ha sido blanco; el Grupo de Inteligencia de Amenazas de Google también ha reportado un incremento en campañas de destilación dirigidas a sus propios modelos de IA, superando los 100 millones de prompts, alertando que la IA ya multiplica la velocidad y el alcance de los ciberataques, intensificando la urgencia de establecer marcos de seguridad y propiedad intelectual claros.
Los datos hablan
Las cifras presentadas por Anthropic y otras fuentes confirman la magnitud industrial de estas campañas de destilación. En total, Anthropic rastreó casi 200 millones de intercambios directamente vinculados a ataques de destilación a través de cinco campañas distintas, desde diciembre de 2025 hasta agosto de 2026.
La campaña de destilación ilícita más grande jamás vista, supuestamente atribuida a operadores vinculados a Alibaba, representó una parte abrumadora de esta actividad. Entre mayo y julio de 2026, esta campaña generó 151 millones de intercambios, alcanzando un pico alarmante de casi 3 millones de interacciones por día y empleando más de 3.500 cuentas fraudulentas para simular un uso legítimo. Moonshot AI, otra empresa china destacada, no se quedó atrás, acumulando más de 23 millones de intercambios en un período similar. DeepSeek, por su parte, demostró una eficiencia sorprendente al registrar más de 12.1 millones de intercambios en un lapso de tan solo 14 días.
El informe de Anthropic también nombra a otras empresas chinas supuestamente involucradas en estas actividades, incluyendo a Xiaomi, Zhipu (Z.ai), SenseTime y MiniMax, lo que sugiere un patrón amplio y coordinado en la industria tecnológica china. Estos datos cuantitativos no solo exponen la escala de los ataques, sino que también revelan la motivación económica subyacente. Las empresas chinas logran ahorros significativos en costos de investigación y desarrollo y, lo que es aún más crucial, en tiempo de salida al mercado al utilizar estas técnicas de destilación. Se estima que este acceso "gratuito" o de bajo costo a la PI de modelos avanzados representa el "núcleo" de su estrategia para competir y ascender rápidamente en el panorama global de la IA. La velocidad con la que estas empresas pueden lanzar modelos competitivos gracias a la destilación podría reconfigurar la dinámica de poder en el sector tecnológico mundial.
Qué significa para Latam
Para América Latina, la creciente "guerra invisible" por la propiedad intelectual en la IA tiene implicaciones profundas y multifacéticas. A medida que la región busca establecerse como un actor relevante en el ecosistema tecnológico global, la protección de la innovación local y el establecimiento de marcos regulatorios robustos se vuelven imperativos. El fenómeno de la destilación de modelos, aunque actualmente enfocado en gigantes globales, sienta un precedente peligroso para cualquier empresa o startup latinoamericana que desarrolle modelos de IA propietarios.
La ausencia de un marco regulatorio claro en muchos países de la región ha creado un vacío que los desafíos de la IA están exponiendo rápidamente. Si bien no se han nombrado directamente empresas latinoamericanas como víctimas de los ataques de destilación de Anthropic, el riesgo de robo de propiedad intelectual mediante IA es una preocupación global que, inevitablemente, impacta a toda la región. Países como México ya han comenzado a abordar la cuestión, con la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dictaminando en agosto de 2025 que la IA generativa no puede ser reconocida como autora de una obra, y que las obras generadas por IA pasan a dominio público sin protección legal, lo que, si bien aborda un aspecto, deja otros cabos sueltos sobre la propiedad de los datos y modelos subyacentes.
Otros países están avanzando en la regulación de la IA. Perú vio la entrada en vigor de su reglamento de IA en enero de 2026, mientras que Brasil, con su Proyecto de Ley 2338/2023 (aprobado por el Senado en diciembre de 2024), propone un marco regulatorio integral que aborda la transparencia, el consentimiento y la protección de derechos de autor, incluyendo aspectos cruciales como la minería de textos y datos, directamente relevantes para la prevención de la destilación ilícita. Estos esfuerzos regionales son vitales para crear un entorno seguro para la innovación en IA.
Además, la capacidad de la IA para potenciar ciberataques representa un riesgo inminente para la infraestructura crítica y las empresas de América Latina. La región ya ha sido testigo de campañas de ciberataques asistidos por IA, como los "Threat clusters, CL-CRI-1131 y CL-CRI-1163", que realizaron intrusiones en redes y exfiltración de datos en sectores estratégicos como el transporte, gobierno, servicios de agua y finanzas en México, Ecuador y Brasil. Estos incidentes demuestran la vulnerabilidad de la infraestructura regional a las técnicas avanzadas que la IA facilita, y subrayan la necesidad de fortalecer las defensas cibernéticas y la conciencia sobre los riesgos asociados al uso no ético de la inteligencia artificial. La protección de la propiedad intelectual en IA, tanto en el desarrollo de modelos como en la defensa contra su exfiltración, se convierte en un pilar fundamental para el desarrollo tecnológico y la seguridad de Latinoamérica.