Las ZEPADs son, en esencia, áreas geográficas designadas con regímenes especiales, diseñadas para atraer la instalación de data centers mediante incentivos específicos, que pueden incluir beneficios fiscales, simplificación de trámites burocráticos y un entorno regulatorio más favorable. Este modelo se inspira en las exitosas Zonas de Procesamiento de Exportación (ZPEs), que han demostrado su eficacia para fomentar la inversión y el desarrollo económico en sectores específicos. El objetivo principal es claro: captar inversiones masivas en infraestructura digital, impulsar la creación de nuevos emprendimientos tecnológicos y, fundamentalmente, fortalecer la soberanía digital del país, garantizando que el procesamiento y almacenamiento de datos sensibles se realice en territorio nacional.
Este movimiento cobra una relevancia particular en el contexto actual. El mercado global de data centers está experimentando una expansión sin precedentes, impulsada en gran medida por el crecimiento exponencial de la Inteligencia Artificial (IA) y la necesidad de procesar y almacenar volúmenes de datos cada vez mayores. Se proyecta que la inversión global en este sector podría alcanzar entre 3 y 4 billones de dólares anuales para finales de esta década. En este escenario, Brasil ya se destaca como un actor clave: es el líder indiscutible en América Latina, albergando el 50% del mercado regional con aproximadamente 200 instalaciones, y se posiciona como el 12º mayor mercado de data centers a nivel mundial. Según un estudio de Moody's, se estima que el mercado brasileño crecerá un 17% anual hasta 2030, y podría atraer cerca de 33 mil millones de dólares en inversiones durante ese período, de los cuales un tercio se destinaría a inmuebles y el resto a infraestructura tecnológica. El Ministerio de Hacienda, por su parte, proyecta que iniciativas como las ZEPADs podrían movilizar hasta 2 billones de reales en inversiones en los próximos diez años, con ventajas tributarias que podrían sumar 701 mil millones de reales. Estas cifras subrayan la magnitud de la oportunidad y la urgencia de una política proactiva como la propuesta.
Cómo funcionan las ZEPADs y el marco regulatorio
El funcionamiento de las ZEPADs se concibe como un catalizador para la inversión. Al igual que las ZPEs, ofrecerán un conjunto de ventajas competitivas destinadas a reducir los costos operativos y de instalación para las empresas que decidan establecer sus data centers en estas zonas. Aunque los detalles específicos de los incentivos (tributarios, licenciamiento) serán definidos a posteriori, la expectativa es que brinden un entorno de negocio predecible y atractivo, crucial para inversiones de capital intensivo como las que requiere este sector. La iniciativa no opera en el vacío; se enmarca dentro de una estrategia más amplia que busca articular la infraestructura digital con otras políticas clave, incluyendo el despliegue de redes de alta capacidad, cables submarinos y fibra óptica, así como el avance de las aplicaciones 5G en el país.
Sin embargo, el camino hacia la implementación de las ZEPADs presenta desafíos regulatorios que merecen atención. La propuesta se suma a una serie de iniciativas legislativas que están en curso en Brasil. Un ejemplo es el Régimen Especial de Tributación para Data Centers (ReData), que preveía importantes beneficios fiscales pero perdió validez al no ser votado a tiempo por el Senado. Pese a ello, el gobierno estudia activamente alternativas para retomarlo, reconociendo su importancia para la “soberanía digital”. Además, existen otros proyectos de ley relevantes, como el PL 3018/2024, que propone un Marco Regulatorio de Data Centers de IA, y el PL 2080/2025, centrado en la Política Nacional de Eficiencia Energética y Sostenibilidad Socioambiental para Data Centers. Esta multiplicidad de propuestas, si bien demuestra un interés genuino en el sector, genera un debate sobre la necesidad de coordinación y el riesgo de posibles contradicciones regulatorias, una preocupación señalada por expertos como Roberta Aronne, quien advierte sobre la superposición de proyectos de ley sin un enfoque unificado que podría generar inseguridad jurídica y costos adicionales. No obstante, el sector privado y el gobierno convergen en la necesidad de atraer inversiones, como lo subraya Cristiane Vianna Rauen, Directora del Departamento de Transformación Digital del MDIC, al resaltar la meta ambiciosa de atraer hasta 2 billones de reales y la importancia de reducir costos tributarios y acelerar licencias. En paralelo, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) ya ha lanzado una línea de crédito de R$ 2 mil millones para fomentar la implantación de data centers, lo que complementa el esfuerzo legislativo.
Qué cambia para los profesionales tech y el mercado regional
Para los profesionales tecnológicos, la implementación de las ZEPADs y el consecuente auge en la construcción y operación de data centers en Brasil significará un incremento significativo en la demanda de talento especializado. Se espera una mayor necesidad de ingenieros de redes, especialistas en ciberseguridad, arquitectos de nube, expertos en gestión de infraestructura, y profesionales con conocimientos en tecnologías de IA y eficiencia energética. La expansión de la infraestructura digital no solo creará empleos directos en los data centers, sino que también impulsará el ecosistema tecnológico en general, generando oportunidades en áreas como el desarrollo de software, consultoría y servicios de soporte. Para los profesionales, es un llamado a la actualización constante y la especialización en áreas críticas de la infraestructura digital.
En el ámbito del mercado regional, Brasil refuerza su liderazgo, pero también se intensifica la competencia y la necesidad de una visión más distribuida para América Latina. Si bien Brasil ya concentra el 50% de la capacidad de data centers de la región (aproximadamente 1.105 MW en total en LATAM), otros mercados como México, Chile y Colombia también están activamente reforzando sus hubs. Chile, por ejemplo, es reconocido por tener una regulación avanzada, con un Plan Nacional de Data Centers para 2030, aunque ha enfrentado controversias por el impacto ambiental de nuevos proyectos, como la desregulación de evaluaciones y el consumo de agua por parte de un data center de Google en Santiago. Argentina, por su parte, carece de regulaciones específicas para mega data centers, pero busca atraer inversiones mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con una potencial inversión de hasta 25 mil millones de dólares para un mega data center de 500 MW en la Patagonia por Stargate Argentina, proyectado con OpenAI como socio para 2027.
Expertos como Michael Mohallem, Gerente de Relaciones Gubernamentales de Google Cloud, enfatizan que la competencia global exige previsibilidad, seguridad jurídica y estabilidad regulatoria como factores decisivos para la inversión, aspectos que Brasil busca fortalecer con las ZEPADs. Basilio Perez, Vicepresidente de Abrint, celebró la aprobación como un avance para la infraestructura digital y la descentralización de inversiones. Sin embargo, no todas las voces son de apoyo incondicional. Cynthia Picolo, Directora Ejecutiva del LAPIN, ha expresado preocupación por el uso indiscriminado de recursos y la falta de marcos legales sólidos, calificando algunas políticas como “entreguistas” donde Brasil podría ofrecer activos estratégicos con baja contrapartida. Eduardo Fagundes, especialista en tecnología e IA, alerta sobre el consumo energético diez veces mayor de los data centers de IA y la necesidad de que las empresas destinen parte de la inversión a la investigación brasileña y reserven capacidad para el mercado nacional, defendiendo la soberanía sobre datos sensibles. Estos puntos de vista críticos subrayan la importancia de un equilibrio entre la atracción de inversiones y la protección de los intereses nacionales y ambientales.
Qué viene después para la infraestructura digital brasileña
El camino para las ZEPADs no concluye con la aprobación de la CCTI. El Proyecto de Ley 1680/2025 aún debe ser analizado y votado por otras dos comisiones cruciales en la Cámara de Diputados en carácter conclusivo: la Comisión de Finanzas y Tributación (CFT) y la Comisión de Constitución y Justicia y de Ciudadanía (CCJC). Estas etapas son fundamentales, ya que estas comisiones evaluarán la viabilidad financiera y la constitucionalidad de la propuesta, respectivamente. Solo después de su aprobación en estas instancias, el proyecto estará listo para ser promulgado o, en su caso, pasar a consideración del Senado si hubiera alguna enmienda que lo amerite.
Lo que los profesionales tech y los observadores del mercado deberán seguir de cerca son varios aspectos interconectados. En primer lugar, la definición precisa de los incentivos fiscales y regulatorios que finalmente ofrecerán las ZEPADs, y cómo estos se compararán con las ventajas ofrecidas por otros países de la región o modelos similares a nivel global. En segundo lugar, la reactivación del Régimen Especial de Tributación para Data Centers (ReData) y cómo se coordinará con la nueva política de ZEPADs. La claridad y coherencia en el marco regulatorio serán clave para infundir confianza en los inversionistas. En tercer lugar, la atención se centrará en las medidas que se adoptarán para abordar las preocupaciones sobre el impacto ambiental, especialmente el consumo de agua y energía, así como las estrategias para garantizar que la inversión extranjera contribuya al desarrollo de la investigación local y la soberanía de los datos. La ambición de Brasil es atraer hasta 2 billones de reales en inversiones en data centers en los próximos diez años, lo que, de concretarse, reconfiguraría drásticamente su paisaje digital y su relevancia estratégica en la economía global de datos. La consolidación de esta infraestructura no solo posicionaría a Brasil como un líder tecnológico, sino que también ofrecería una base sólida para el desarrollo de la IA, el Internet de las Cosas (IoT) y otras tecnologías emergentes en la región.