Marco Legal Tradicional vs. Necesidad Digital
El sistema jurídico tradicional, fundamentado en códigos civiles y leyes notariales, ha estado históricamente diseñado para la transmisión de bienes tangibles: propiedades inmuebles, cuentas bancarias físicas, vehículos, etc. Un albacea es la figura designada para administrar el patrimonio de un fallecido, pero su alcance raramente se extiende al complejo y dinámico mundo de los activos digitales. En la actualidad, la mayoría de los términos de servicio de plataformas digitales prohíben explícitamente la transferencia de cuentas o contenidos tras el fallecimiento del usuario, generando una barrera insuperable para los herederos que buscan acceder o gestionar estos bienes.
En contraste, las recientes iniciativas presentadas en el Congreso de la Ciudad de México buscan cerrar esta brecha. Por un lado, la diputada María del Rosario Morales Ramos ha propuesto reformar tanto el Código Civil como la Ley del Notariado de la CDMX. Su iniciativa plantea que elementos como cuentas de redes sociales (Facebook, Instagram, X/Twitter), archivos electrónicos (correos, documentos en la nube), plataformas de pago y, crucialmente, bienes de entretenimiento digital (bibliotecas de videojuegos en consolas como PlayStation, Xbox o Nintendo, que hoy son intransferibles) sean considerados parte del patrimonio sucesorio. Esto permitiría su inclusión explícita en los testamentos, otorgando certeza jurídica sobre su destino.
De forma complementaria, el diputado Pedro Haces Lago presentó una iniciativa similar para modificar el Artículo 1392 Bis del Código Civil capitalino, además de artículos de la Ley de Operación e Innovación Digital. La propuesta de Haces Lago se enfoca en la "identidad digital post mortem", subrayando un principio fundamental: "Nuestra privacidad no debería terminar con nuestra muerte; nuestra voluntad, tampoco, y nuestra dignidad, mucho menos". Esta perspectiva busca asegurar que la voluntad del individuo, respecto a su privacidad y el manejo de sus datos y contenidos, prevalezca incluso después de su deceso. Expertos como el notario Antonio Montes de Oca han sugerido la figura de un "ejecutor especial" para bienes digitales, una figura distinta del albacea tradicional, dada la especificidad y la volatilidad de estos activos. Este ejecutor tendría el conocimiento y la capacidad para interactuar con las plataformas digitales y aplicar las instrucciones del fallecido.
Los datos hablan
Las propuestas legislativas en la Ciudad de México no son un tema menor y su discusión se ha desarrollado entre mayo y septiembre de 2026, con reportes de medios como Periódico Central (23 de mayo de 2026), El Heraldo de México (19 de mayo de 2026) y la publicación del Congreso de la CDMX (16 de septiembre de 2026) confirmando su avance. La nota original de FayerWayer del 16 de septiembre de 2026 también destaca la relevancia de este debate.
Es importante señalar que, hasta la fecha de esta investigación, no se encontraron datos cuantitativos específicos sobre el valor económico total de los bienes digitales en México ni la proporción de la población que ya ha considerado su legado digital en testamentos. Las estadísticas del INEGI se concentran en datos demográficos y de defunciones, pero no profundizan en los activos digitales, lo que subraya la novedad y la falta de medición en este campo.
No obstante, la necesidad de estas regulaciones es palpable en Latinoamérica, una región caracterizada por una alta adopción de plataformas digitales y redes sociales en la vida cotidiana de sus habitantes. La regulación de la herencia digital en la región es aún incipiente y fragmentada. Mientras que la Unión Europea ha avanzado con el GDPR, que limita el acceso a datos post mortem, y estados de EE. UU. como Nevada y Florida han implementado leyes de testamentos digitales, países latinoamericanos como Brasil enfrentan desafíos para actualizar sus Códigos Civiles, generando incertidumbre jurídica y potenciales disputas familiares. Uruguay, por su parte, ya exime de Impuesto al Patrimonio a las criptomonedas si son activos en el exterior, lo que demuestra un reconocimiento incipiente de estos nuevos bienes.
La propuesta mexicana ha sido turnada a las Comisiones Unidas de Registral, Notarial y Tenencia de la Tierra, así como a la de Administración y Procuración de Justicia para su análisis, lo que indica un camino formal en el proceso legislativo. Legisladores como la diputada Morales Ramos y el diputado Haces Lago han enfatizado la necesidad de adaptar el marco normativo a la transformación tecnológica. Notarios como Antonio Montes de Oca han resaltado que el patrimonio digital, por su naturaleza intangible, es a menudo ignorado en los testamentos tradicionales, validando la urgencia de estas reformas. Incluso el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de México (Infoem) ya en 2021 destacaba la "herencia digital" como un instrumento jurídico fundamental para dar certeza.
Qué significa para Latam
La iniciativa de la Ciudad de México para regular la herencia digital representa un hito fundamental no solo para México, sino para toda Latinoamérica. La región, con su creciente penetración de internet y alta dependencia de las plataformas digitales, enfrenta desafíos similares en cuanto a la gestión del legado digital. La ausencia de un marco legal claro en la mayoría de los países latinoamericanos genera un vacío que deja a millones de activos digitales en un limbo legal tras el fallecimiento de sus titulares, propiciando conflictos y la imposibilidad de cumplir con la voluntad del difunto. Si la CDMX logra establecer una legislación robusta y clara, podría servir como un modelo replicable para otras naciones como Brasil, Argentina, Colombia o Chile, que también luchan con la obsolescencia de sus códigos civiles frente a la rápida evolución tecnológica. Esto implicaría que las grandes empresas tecnológicas, muchas de ellas internacionales, tendrían que adaptar sus términos y condiciones de servicio a la legislación local, respetando las decisiones de los usuarios sobre sus bienes digitales en la región. La discusión en la CDMX es un llamado de atención a la urgencia de modernizar el derecho sucesorio en toda la región.
Por que importa
La regulación de la herencia digital en la Ciudad de México es de vital importancia para el lector latinoamericano porque establece un precedente crucial en una región donde el patrimonio intangible se ha disparado. Los ciudadanos de países como Colombia, Argentina o Perú acumulan cada vez más bienes digitales, desde criptomonedas y NFTs hasta vastas bibliotecas de videojuegos o suscripciones, cuyo destino post-mortem es incierto. La iniciativa mexicana ofrece una hoja de ruta para que otros estados y naciones de LatAm consideren cómo proteger la voluntad digital de sus ciudadanos. En una región donde, por ejemplo, los activos digitales como las criptomonedas ya están siendo parcialmente exentos de impuestos en Uruguay bajo ciertas condiciones, la formalización de su herencia en México demuestra que la conversación es urgente y necesaria, buscando evitar conflictos familiares y garantizar la dignidad digital de cada individuo. Es un paso fundamental para alinear nuestras leyes con la realidad del siglo XXI.