La importancia de la litografía EUV ha catapultado a ASML al centro de una creciente disputa geopolítica. Recientemente, el 19 de junio de 2026, funcionarios estadounidenses, con el Secretario de Comercio Howard Lutnick a la cabeza, elevaron una seria preocupación a ASML. La acusación: la posible presencia de una de sus preciadas máquinas EUV en China, lo que constituiría una flagrante violación de las estrictas restricciones de exportación impuestas por Estados Unidos desde aproximadamente 2019. ASML ha respondido con una negación categórica, asegurando que nunca ha enviado una máquina EUV a China y que ninguna de ellas opera en el país asiático. Este pulso entre dos potencias y una empresa tecnológica clave no es solo una noticia; es un indicador crucial de la intensificación de la "guerra de los chips" y sus ramificaciones en la cadena de suministro global, afectando a todo, desde la innovación tecnológica hasta la seguridad económica y nacional.
Cómo funciona esta compleja dinámica tecnológica y geopolítica
El meollo de esta disputa reside en el valor estratégico y la complejidad inherente de las máquinas EUV. Cada una de estas gigantescas herramientas, del tamaño de un autobús escolar y con un peso de alrededor de 180 toneladas, tiene un costo que supera los 400 millones de dólares. Son obras de ingeniería que requieren décadas de investigación y miles de patentes. La capacidad de ASML para producir y mantener estos sistemas es inigualable, y la compañía ha afirmado ante las autoridades de Washington, en un documento titulado "Ningún indicio de un sistema EUV de ASML en China", que posee un control riguroso sobre sus sistemas. Según ASML, existen 314 máquinas EUV operativas en el mundo y 26 desmanteladas, y la compañía insiste en que su tecnología de monitoreo le permite detectar cualquier interrupción o traslado anómalo de sus sistemas. Esta afirmación refuerza la confianza de la empresa en su cumplimiento de las normativas de exportación.
La controversia se enmarca en un contexto de endurecimiento constante de las restricciones estadounidenses a la exportación de tecnología de semiconductores a China, medidas que se han intensificado desde 2022. Sin embargo, China ha sido históricamente un mercado vital para ASML. En 2025, el gigante asiático representó el 33% de los ingresos totales de la empresa, alcanzando un pico del 36% en el cuarto trimestre de ese mismo año. Aunque esta cifra se redujo al 19% en el primer trimestre de 2026, y ASML proyecta que los ingresos de China caerán a aproximadamente el 20% para todo 2026 debido a las restricciones, el volumen sigue siendo considerable. A pesar de los desafíos impuestos por esta dinámica geopolítica, ASML ha demostrado resiliencia financiera, elevando su guía de ingresos para 2026 a un rango de 42.2 mil millones a 46.9 mil millones de dólares, impulsada por un sólido primer trimestre de 2026 con ventas netas de 10.3 mil millones de dólares, un aumento del 13% interanual. Esta contradicción entre las restricciones y el éxito comercial subraya la delicada balanza que ASML debe mantener entre sus obligaciones regulatorias y sus intereses de mercado.
Qué cambia para los profesionales tech y la cadena de suministro global
Para los profesionales tecnológicos y las empresas inmersas en la cadena de suministro global, esta disputa no es un mero titular, sino una señal de cambios estructurales profundos. En primer lugar, la tensión sobre el acceso a la tecnología EUV subraya la creciente fragmentación del ecosistema de semiconductores. Empresas que dependen de la vanguardia tecnológica para sus productos, desde fabricantes de smartphones hasta desarrolladores de IA, deben monitorear de cerca la disponibilidad y el costo de los chips avanzados. La presión sobre China para desarrollar sus propias herramientas competitivas, aunque el CEO de ASML, Christophe Fouquet, advierta que China está "años por detrás" de la frontera tecnológica, podría llevar a una duplicación de la infraestructura y a un encarecimiento de la producción a largo plazo.
Además, la estrategia de "desarriesgar" (de-risking) las cadenas de suministro de semiconductores de China, impulsada por EE. UU., implica un movimiento hacia la creación de redundancia en otras regiones. Esto se traduce en oportunidades y desafíos. Por ejemplo, la "Iniciativa de Semiconductores del Hemisferio Occidental CHIPS ITSI" busca fortalecer capacidades de ensamblaje, prueba y empaquetado (ATP) en países como México, Panamá y Costa Rica. Profesionales en estas regiones podrían ver un aumento en la demanda de talento y una mayor inversión en infraestructura. Sin embargo, la continuidad de estos fondos es incierta, especialmente ante posibles recortes de gastos. La implicación es clara: las cadenas de suministro ya no solo buscan eficiencia, sino también resiliencia y alineación geopolítica, lo que podría redefinir dónde se ubican las futuras inversiones y operaciones tecnológicas. Los profesionales deben estar preparados para una mayor regionalización y una posible diversificación de proveedores, lo que añade capas de complejidad a la gestión de proyectos y la logística tecnológica.
Qué viene después en la guerra de los chips
El futuro de la "guerra de los chips" promete ser tan dinámico como incierto, con varios frentes de observación clave. En el ámbito legislativo estadounidense, se ha propuesto la "MATCH Act" en 2026, una medida que buscaría extender las restricciones no solo a los sistemas EUV, sino también a la litografía ultravioleta profunda (DUV) y sus servicios asociados. Si esta ley se aprueba, tendría un impacto mucho más amplio en la capacidad de China para producir incluso chips menos avanzados y aumentaría la presión sobre ASML y sus competidores.
La respuesta de China será crucial. Aunque ASML cree que China está muy lejos de desarrollar una alternativa viable a la tecnología EUV, las restricciones más severas podrían acelerar los esfuerzos de investigación y desarrollo internos, como advierte Fouquet. Esto podría resultar en una bifurcación tecnológica, donde China desarrolle su propio ecosistema de chips, aunque inicialmente menos avanzado. Paralelamente, la atención se mantendrá en las inversiones globales. Expertos como Sandeep Deshpande de JPMorgan estiman que las nuevas regulaciones estadounidenses podrían reducir las ventas de ASML en un "porcentaje de un solo dígito", y aunque las ventas en otros mercados podrían aumentar, no compensarían completamente la pérdida de ingresos en China. Analistas de Jefferies también señalan que la valoración actual de ASML, a 35 veces las ganancias de 2026, ofrece un potencial alcista limitado en este entorno volátil.
Para Latinoamérica, la continuidad de iniciativas como la CHIPS ITSI, con sus 500 millones de dólares asignados durante cinco años (a partir del año fiscal 2023), es vital para la región. No obstante, la incertidumbre política en EE. UU. podría afectar la disponibilidad de estos fondos. Celso Amorim, asesor de política exterior de Brasil, ha resumido la posición de América Latina como "espectadores" en la carrera de IA entre EE. UU. y China, y ha enfatizado la necesidad de la región de buscar capital y tecnología de ambos para mantener un equilibrio. La capacidad de Latinoamérica para atraer inversión en semiconductores dependerá de su habilidad para navegar estas tensiones geopolíticas y ofrecer un entorno atractivo y estable para la fabricación y el ensamblaje de tecnología. Si las empresas estadounidenses no invierten en Latinoamérica, como advierten expertos como Christopher Miller, las empresas chinas podrían hacerlo para evitar aranceles, reconfigurando aún más el mapa de la tecnología global.