Goldman Sachs Research subraya la magnitud de esta transformación, estimando que los ingresos totales de la industria de vehículos autónomos podrían ascender a aproximadamente $2 billones en 2035. Dentro de esta cifra, los ingresos directamente atribuibles a la inteligencia artificial, a través del software de conducción virtual y la autonomía del consumidor, se calculan en unos $300 mil millones. La flota comercial mundial de robotaxis, que contaba con cerca de 7,000 vehículos el año pasado, se espera que crezca hasta aproximadamente 1 millón en 2030 y unos 6 millones en 2035.
El despliegue en el mundo real ya es evidente. En febrero de 2026, Waymo estaba proporcionando más de 400,000 viajes por semana, un aumento significativo con respecto a los 200,000 viajes pagados semanales registrados en marzo de 2025. Zoox también avanza, habiendo lanzado sus robotaxis en Las Vegas a finales de 2025 y con planes de empezar a cobrar por los viajes en 2026. Estos números, junto con las estimaciones de la NHTSA que indican que el 94% de los accidentes automovilísticos son causados por errores humanos, refuerzan el potencial transformador de esta tecnología para la seguridad vial.
Análisis de la tendencia
El artículo de TechCrunch Mobility sugiere que la industria ha transitado de la "exageración al despliegue en el mundo real" en 2026. La dualidad observada en el desarrollo de los robotaxis presenta un dilema estratégico crucial: optar por la fiabilidad y el control de los sistemas geocercados, que implican altos costos operativos y de infraestructura, o inclinarse por la expansión rápida y la adopción masiva mediante una autonomía incremental y actualizaciones constantes de software.
El Consumer Electronics Show (CES) 2026 marcó un punto de inflexión, desviando la atención de los vehículos eléctricos hacia la conducción autónoma, con la IA como motor principal de esta reactivación. Esta tendencia es un reflejo de la madurez de los algoritmos y la capacidad de procesamiento, que permiten a los sistemas tomar decisiones más complejas y seguras. Expertos como Jonathan Morrison, administrador de la NHTSA, han reconocido la necesidad de actualizar las regulaciones para adaptarse a vehículos totalmente autónomos, donde elementos tradicionales como los volantes podrían ser obsoletos.
Sin embargo, la ruta no está exenta de obstáculos. Persisten desafíos significativos en cuanto a la seguridad, la regulación y la responsabilidad legal. Incidentes recientes, como el de un vehículo Waymo que impactó a un niño, subrayan la necesidad de un trabajo continuo en la fiabilidad del software y la percepción del entorno. La falta de un marco regulatorio global unificado también emerge como una barrera importante para la estandarización y la expansión sin fricciones. A pesar de estos retos, el optimismo prevalece en algunos frentes; Elon Musk, CEO de Tesla, ha proyectado un "crecimiento exponencial" en los robotaxis con un "historial de seguridad impecable", si bien Tesla reportó una disminución del 36% en millas pagadas por robotaxi de Q1 a Q2 2026. China, por su parte, muestra un cambio decisivo de la autonomía L2+ a la L3, con un fuerte apoyo gubernamental y un impresionante rendimiento en el servicio diario.
Contexto regional
La adopción y regulación de vehículos autónomos en Latinoamérica avanza a un ritmo más pausado en comparación con otras economías, pero con pasos firmes y significativos. La región se está preparando para integrar estas tecnologías de vanguardia.
Argentina ha sido pionera en la región, publicando en marzo de 2025 el Decreto 196/2025, que modificó la Ley de Tránsito y Seguridad Vial para reconocer y regular los vehículos autónomos, estableciendo niveles de automatización claros. Esto sienta un precedente vital para la legalización y el despliegue de robotaxis en el país.
Brasil muestra un dinamismo notable. Aunque no existe una regulación específica a nivel nacional, el Proyecto de Ley n.º 1317/2023 está en discusión para regular las pruebas y la circulación. Sao Paulo ya lanzó programas piloto de taxis autónomos de Nivel 3 en 2024. El mercado de robotaxis en Brasil está proyectado para crecer de USD 1.1 mil millones en 2025 a USD 15.7 mil millones en 2031, con un CAGR del 63.4%, lo que lo convierte en un foco de inversión y desarrollo. Empresas como Waymo, Cruise, Baidu Apollo y AutoX han iniciado o expandido pruebas de robotaxis. Lume Robotics, una startup brasileña, ha lanzado el primer coche autónomo comercial de Brasil, el e.coTech 4, clasificado en Nivel 4 para transporte corporativo. Además, Eve Holding Inc., una subsidiaria brasileña de Embraer, planea operar servicios comerciales de "taxis voladores" eléctricos para 2026, con más de 2,770 pedidos ya acumulados, mostrando una visión amplia de la movilidad autónoma.
En Chile, desde 2021 se han fomentado las pruebas, pero aún no hay un marco legal específico en progreso, aunque se espera que un proyecto de ley sobre sistemas de Inteligencia Artificial siente las bases para la regulación futura de vehículos autónomos.
Colombia ya regula sistemas de conducción automatizada hasta el Nivel 3 SAE, mostrando un avance legislativo que permite ciertas operaciones. Perú está sentando las bases a través de la regulación de vehículos eléctricos e híbridos, lo que indirectamente prepara el terreno para la autonomía. México se encuentra en discusiones sobre regulaciones locales, lo que indica un interés creciente a nivel de ciudades y estados.
Perspectiva a futuro
El año 2026 se perfila como un "año decisivo" para la industria de los robotaxis, especialmente para actores clave como Waymo, que se espera que experimenten una expansión significativa y un aumento en los viajes pagados. La dicotomía entre la autonomía geocercada y la incremental continuará definiendo las estrategias de mercado. Mientras una apuesta por la seguridad controlada en entornos específicos, la otra persigue una adopción masiva a través de la escalabilidad del software y la flexibilidad del hardware.
Los desafíos persistirán, siendo la seguridad el más crítico. La industria deberá seguir trabajando para ganar la confianza del público y de los reguladores, abordando incidentes y mejorando constantemente los algoritmos de IA. La creación de un marco regulatorio global unificado sigue siendo una aspiración lejana, lo que implica que las empresas deberán navegar por un mosaico de leyes y estándares locales y nacionales.
La IA seguirá siendo el núcleo de esta evolución, con una capacidad cada vez mayor para procesar datos, aprender de la experiencia y tomar decisiones en tiempo real. Esta constante mejora promete transformar no solo el transporte personal, sino también la logística, la planificación urbana y las economías locales. La pregunta no es si los robotaxis cambiarán el mundo, sino cómo se adaptarán las sociedades y las infraestructuras a estas nuevas formas de movilidad autónoma, y cuál de los caminos divergentes conducirá a la adopción más exitosa y sostenible.