Los números clave
El alcance de este problema es vasto y afecta de manera desproporcionada a la región latinoamericana. Según datos de Kaspersky Who Calls, una alarmante cifra del 88% de los usuarios de América Latina ha sido blanco de llamadas no deseadas. Dentro de este volumen, aproximadamente el 11% correspondió a intentos de fraude bancario y promociones engañosas, lo que subraya la naturaleza maliciosa de una fracción significativa de estas interacciones. Estos números no solo son una estadística, sino que se traducen en pérdidas económicas tangibles y crecientes para los ciudadanos. En Colombia, por ejemplo, las reclamaciones por fraudes asociados a llamadas y SMS reportaron pérdidas superiores a los 252 millones de pesos diarios, un valor que se triplicó entre 2022 y 2024. Estos datos, recopilados de diversas fuentes como TrendTIC y El Tiempo, pintan un panorama sombrío de la vulnerabilidad de los usuarios ante estas tácticas. Las "llamadas hook" operan bajo la premisa de la economía de la información: cada interacción, por fugaz que sea, es un dato. Si su número contesta, se registra como "activo" en bases de datos que luego se venden y utilizan para campañas de telemarketing agresivo, phishing o estafas directas, optimizando el tiempo y recursos de los atacantes.
Análisis de la tendencia
La tendencia que revelan las llamadas silenciosas es una clara sofisticación en las tácticas de ciberdelincuencia. Ya no se trata solo de un intento aleatorio de estafa, sino de una fase preliminar de reconocimiento. Los atacantes buscan establecer un perfil del usuario: en qué horarios contesta, si tiene un acento particular, qué tipo de tono de voz utiliza. Esta información permite una personalización extrema en los posteriores intentos de ingeniería social, aumentando significativamente las posibilidades de éxito. Al conocer hábitos y características, los ciberdelincuentes pueden construir un relato más creíble y convincente para engañar a sus víctimas. El riesgo de devolver la llamada a un número desconocido tras una llamada silenciosa es particularmente elevado; no solo confirma que la línea está activa, sino que también indica la disposición del usuario a interactuar con números desconocidos, lo que puede ser interpretado como una vulnerabilidad. Peor aún, en algunos casos, devolver la llamada podría derivar en cargos elevados si se trata de números de tarifa premium o activar servicios de suscripción no deseados, como se ha documentado en varios foros de ciberseguridad y en reportes de tellows.
La clonación de voces, impulsada por avances en inteligencia artificial, emerge como una de las amenazas más inquietantes vinculadas a estas llamadas. Una pequeña muestra de voz obtenida a través de una llamada silenciosa podría ser suficiente para que un atacante genere audios sintéticos convincentes que imiten la voz de la víctima. Esto abre la puerta a fraudes de suplantación de identidad aún más difíciles de detectar, donde los estafadores podrían hacerse pasar por familiares o contactos cercanos para solicitar dinero o información sensible. La simple acción de contestar puede ser el primer paso de una cadena de contactos fraudulentos que culmina en una estafa multimillonaria.
Contexto regional
El fenómeno de las llamadas silenciosas y el fraude telefónico tiene una resonancia particularmente aguda en América Latina, una región donde la resiliencia digital de los usuarios es constantemente puesta a prueba por la alta incidencia de comunicaciones no deseadas. La cultura de la llamada telefónica, combinada con la velocidad de adopción de tecnologías digitales y la diversidad de marcos regulatorios, crea un caldo de cultivo para la proliferación de estas amenazas. Las economías emergentes y las poblaciones con distintos niveles de alfabetización digital son un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes.
Sin embargo, la región está empezando a reaccionar. Países como Colombia están a la vanguardia en la implementación de medidas para contrarrestar estas prácticas. La Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) expidió la Resolución CRC 8308 de 2026, una normativa pionera que introduce controles técnicos en tiempo real para combatir el fraude por llamadas y SMS. Esta resolución exige la verificación de mensajes masivos y obliga a las empresas comerciales a registrar sus líneas publicitarias. Como resultado, los dispositivos de los usuarios colombianos ahora muestran una alerta de "Llamada con fines publicitarios" cuando la llamada proviene de un número registrado para tales fines, ofreciendo una capa de protección y transparencia. Esta iniciativa es un paso crucial para mitigar el impacto del spam y el fraude, aunque la sofisticación de los ataques siempre requiere una adaptación continua de las defensas. Sectores como el financiero y el de telecomunicaciones son particularmente vulnerables, siendo los más suplantados en intentos de fraude, como se ha visto en reportes de ataques a empresas como Vodafone o Movistar en otros mercados, un patrón que se replica en la región.
Perspectiva a futuro
La batalla contra las llamadas silenciosas y el fraude telefónico es una carrera armamentista constante entre ciberdelincuentes y defensores. En el futuro, podemos esperar una mayor sofisticación en las herramientas y técnicas de los atacantes, con la inteligencia artificial desempeñando un papel cada vez más central en la personalización de la ingeniería social y la clonación de voces. Esto significa que la conciencia del usuario y las medidas preventivas serán más críticas que nunca.
Las regulaciones, como la implementada en Colombia, representan un camino prometedor para mitigar el impacto, pero su efectividad dependerá de la capacidad de adaptación y aplicación en toda la región. La colaboración entre gobiernos, empresas de telecomunicaciones y proveedores de ciberseguridad será esencial para desarrollar soluciones robustas que protejan a los usuarios. Carolina Mojica, Gerente de Productos para el Consumidor de Kaspersky para NOLA y SOLA, enfatiza la necesidad de precaución. Sus recomendaciones son claras: no contestar llamadas de números desconocidos o silentes, ni devolverlas por curiosidad. Aconseja colgar inmediatamente si no hay respuesta y esperar a que el interlocutor hable primero. Además, sugiere verificar la identidad de quien llama, bloquear números sospechosos y utilizar aplicaciones de identificación de llamadas para reducir la exposición a posibles fraudes. La comunidad de ciberseguridad advierte que la simple acción de contestar puede ser el primer paso de una cadena de contactos fraudulentos y de la sofisticada clonación de voces impulsada por inteligencia artificial. La vigilancia y la educación serán nuestras mejores armas en este frente de batalla digital.
En resumen, la evolución de las llamadas silenciosas de una simple molestia a una avanzada táctica de ciberdelincuencia exige una respuesta proactiva. La información es poder, y estar informado sobre estas amenazas es el primer paso para proteger nuestros datos y nuestra tranquilidad financiera en el ecosistema digital latinoamericano.