El problema trasciende a diversas profesiones, incluyendo médicos, ilustradores, programadores e incluso creadores de contenido digital. Algunos actores y productores se han visto presionados a crear versiones de IA de sí mismos ante la amenaza inminente de ser desplazados. Yang Zhan, experto en antropología cultural de la Hong Kong Polytechnic University, ha descrito la economía gig como un "amortiguador de empleo" crucial en China, cuya expansión a la clase media y a los graduados universitarios marca un punto de inflexión. Este desplazamiento y reacomodo de profesionales altamente capacitados es una señal inequívoca de cómo la inteligencia artificial no solo está transformando industrias, sino también redefiniendo el valor del conocimiento humano en la era digital. Para Latinoamérica, esta tendencia representa un espejo de posibles futuros, urgiendo a la región a considerar sus propias estrategias de adaptación.
Cómo funciona el entrenamiento de IA por parte de profesionales
El proceso de entrenamiento de IA por parte de estos expertos "gig" implica tareas variadas y cruciales para el desarrollo de sistemas inteligentes. Principalmente, se dedican al etiquetado de datos, la validación de modelos y la revisión crítica de las respuestas generadas por las IA. Esto puede significar, para un abogado, revisar y corregir contratos legales generados por una IA; para un arquitecto, validar la coherencia y viabilidad de diseños conceptuales; o para un ingeniero, depurar y mejorar fragmentos de código. La precisión y el conocimiento contextual que aportan estos profesionales son irremplazables para que las IA comprendan y repliquen tareas complejas con alta fidelidad.
En China, plataformas gigantes de tecnología como Siriser de Alibaba, Xpert de ByteDance y Moonshot de Tencent están a la vanguardia de este reclutamiento masivo, contratando a decenas de miles de expertos. La compensación por estas tareas suele ser modesta, oscilando entre 100 y 500 yuanes por tarea (aproximadamente 15 a 74 dólares estadounidenses), aunque algunas plataformas reportan ofertas de hasta 20 USD por hora para tareas de entrenamiento de IA en chino. Esta remuneración, aunque atractiva para algunos en un mercado laboral contraído, dista mucho de los salarios que un profesional calificado solía percibir.
El mercado de etiquetado de datos, motor de esta dinámica, muestra un crecimiento explosivo. En China, este mercado generó 80.9 millones de dólares en 2023 y se proyecta que alcance los 421.7 millones de dólares para 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 26.6%. Otras estimaciones son aún más optimistas, situando el mercado en 261.52 millones de dólares en 2023 y proyectando un crecimiento a 2,315.65 millones de dólares para 2032 con un CAGR del 27.4%. China representó el 7.9% del mercado global de etiquetado de datos en 2023, consolidándose como un actor clave. Este crecimiento no es solo una oportunidad económica, sino también un reflejo de la masiva inversión y desarrollo en IA que el país está impulsando, afectando a una fuerza laboral flexible que se proyecta aumente de 160 millones en 2019 a 320 millones este año, constituyendo aproximadamente el 44% de la fuerza laboral.
Qué cambia para los profesionales tech y de otras industrias
La irrupción de la inteligencia artificial está reestructurando no solo el sector tecnológico, sino también campos tradicionales como el legal, el diseño, la medicina y los medios de comunicación. Esta transformación exige una adaptación forzada: los profesionales deben adquirir nuevas habilidades, reorientar sus carreras o, como en el caso chino, encontrar roles complementarios en la órbita de la IA. Juno Zhu, un ilustrador de Beijing, lo resume con crudeza: la IA "ha eliminado a las personas en el medio" de los procesos creativos, dejando solo espacio para los visionarios o para quienes operan las herramientas.
El gobierno chino, consciente del impacto en el empleo, ha expresado su preocupación y planea un mecanismo para evaluar la influencia de la IA, rastrear la creación y el reemplazo de empleos, y expandir la formación profesional. El presidente Xi Jinping ha declarado que la IA debe ser un "motor importante para la prosperidad compartida". A diferencia de otras regiones, Shujing He, analista senior de Plenum, observa que en China hay menos sentimiento anti-IA; los individuos, en lugar de resistirse, están "ansiosos por experimentar con negocios habilitados por la IA".
Esta dinámica tiene resonancia directa en América Latina. La preocupación por perder el trabajo a causa de la IA entre los trabajadores de México y el resto de la región aumentó del 28% en 2024 al 40% en 2026, según un informe de Mercer. Entre el 30% y el 40% de los empleos en América Latina y el Caribe están expuestos a la IA generativa, con un 2% al 5% en riesgo de automatización. Los empleos más expuestos suelen ser urbanos, formales y mejor remunerados, requiriendo mayor educación. Curiosamente, las mujeres trabajadoras tienen el doble de probabilidades de estar en riesgo de automatización.
Sin embargo, la región también ve oportunidades. Empresas como DignifAi y Annotera en Colombia, y DataVLab en Argentina, ya ofrecen servicios de etiquetado de datos para el entrenamiento de IA. Estas compañías aprovechan la fuerza laboral bilingüe y los costos competitivos de la región para posicionar a Latinoamérica como un proveedor clave en la cadena de suministro de IA global. Esto subraya la necesidad crítica de que los profesionales desarrollen no solo habilidades técnicas relacionadas con la IA, sino también habilidades blandas como el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de adaptación, que son menos susceptibles a la automatización. PwC señala que las ocupaciones más afectadas por la IA están absorbiendo nuevas habilidades a un ritmo más rápido, lo que presenta tanto desafíos como oportunidades.
Qué viene después: Proyecciones y el futuro del trabajo con IA
La "gigificación" del entrenamiento de IA, ejemplificada en China, es una tendencia que probablemente se profundizará y globalizará. A medida que la demanda de modelos de IA más sofisticados crece, también lo hará la necesidad de datos etiquetados y validados por expertos humanos. Esto abre un nuevo nicho de mercado y, a la vez, plantea interrogantes sobre la calidad del empleo y la protección laboral en un futuro dominado por el trabajo flexible.
En América Latina, el mercado regional de IA está valorado en aproximadamente 12.7 mil millones de dólares y crece a un impresionante 28.1% anual. Algunas proyecciones sugieren que la IA podría añadir hasta 1 billón de dólares a la economía latinoamericana para 2038, lo que indica un potencial transformador significativo. Sin embargo, para capitalizar estas oportunidades y mitigar los riesgos, es fundamental desarrollar marcos regulatorios sólidos. Países latinoamericanos están en proceso de diseñar estas regulaciones, inspirándose en estándares globales y buscando equilibrar la innovación con salvaguardias para la privacidad, la ética y el empleo. Existen debates intensos sobre cómo la IA puede afectar las relaciones sociales y políticas, lo que impulsa la creación de marcos normativos para abordar estos riesgos.
La necesidad de políticas públicas proactivas es ineludible. Estas deben enfocarse en gestionar la transición laboral, expandir la formación profesional y ofrecer programas de re-skilling y up-skilling que permitan a la fuerza laboral adaptarse a los nuevos requerimientos. Eswar Prasad, profesor de economía de la Cornell University, advierte que la IA podría tener un "efecto disruptivo severo en el empleo" si no se gestiona adecuadamente, lo que podría empeorar el crecimiento del empleo y afectar la estabilidad social. El futuro del trabajo no implica la eliminación total de los empleos, sino su profunda transformación. La capacitación continua, la capacidad de aprendizaje y la adaptabilidad serán las divisas más valiosas para los profesionales en esta nueva era de la inteligencia artificial.