Otro frente vital es la extracción de minerales críticos, específicamente el litio. Ante las proyecciones de una escasez de entre el 30% y el 40% de minerales críticos para 2035, estos jóvenes talentos están explorando y perfeccionando nuevos métodos para extraer litio de salmueras y minerales de forma más sostenible y económica. Esta innovación es crucial para la producción de baterías de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía, fundamentales en la transición hacia una economía descarbonizada.
Además, la lista resalta esfuerzos creativos de descarbonización en sectores industriales y de consumo. Esto incluye el desarrollo de métodos para producir acero más limpio, una industria conocida por su alta huella de carbono, así como la creación de bioplásticos a partir de malezas invasoras, transformando un problema ambiental en una solución para la contaminación por plásticos. Otros avances notables incluyen el uso de residuos para producir alimentos para acuicultura, reduciendo la presión sobre los ecosistemas marinos, y la invención de refrigerantes de estado sólido que prometen reducir el consumo energético en un 20%. Estas soluciones demuestran un enfoque holístico, abordando desde la producción industrial hasta el consumo cotidiano, y son un testimonio del ingenio aplicado a los retos más apremiantes del clima.
Los datos hablan
El impulso en la tecnología climática no es solo una cuestión de innovación, sino también de una creciente inversión y enfoque estratégico. Los datos recientes confirman que, tras dos años de declive, la inversión global de capital de riesgo y crecimiento en tecnología climática experimentó un repunte significativo, aumentando un 8% en 2025 para alcanzar la cifra de $40.5 mil millones. Este resurgimiento refleja una renovada confianza de los inversores en el potencial de las soluciones verdes.
La movilización de capital también se aceleró en el ámbito de los fondos especializados: 179 fondos climáticos lograron movilizar $92 mil millones en nuevo capital en 2025, un año récord que demuestra el compromiso institucional con la sostenibilidad. La Inteligencia Artificial emerge como un habilitador clave, capturando casi el 28% de cada dólar de capital de riesgo para el clima, con los centros de datos, a pesar de su consumo energético, atrayendo casi $2 mil millones en inversiones. El sector de energía limpia y tecnologías de bajas emisiones, en su conjunto, atrae más de $2 billones anualmente, según diversas fuentes de la industria.
Expertos del sector confirman esta tendencia. Amy Nordrum, editora ejecutiva de MIT Technology Review, destaca que la lista de innovadores es una herramienta esencial para identificar los avances más prometedores y a sus creadores, quienes están “impulsando un progreso real”. Por su parte, Juliette Devillard, fundadora de Climate Connection, acuña el término “clima silencioso” para 2026, pronosticando que las startups climáticas se enfocarán en “resultados para los clientes, ahorro de costos y eficiencia”, más allá de solo el impacto ambiental. Devillard anticipa que la demanda de soluciones climáticas se “disparará” a medida que el cambio climático afecte directamente la vida diaria. De acuerdo con J.P. Morgan en su informe de marzo de 2026, la actividad de capital de riesgo en 2025 se mantuvo constante, con un enfoque estratégico en la resiliencia energética y la modernización de infraestructuras. Expertos de One Planet Capital añaden que los inversores en 2026 priorizarán la “ejecución, preparación de la infraestructura y tecnologías capaces de generar valor comercial real”, distanciándose de proyectos más ambiciosos y menos tangibles.
Qué significa para Latam
América Latina, a pesar de representar solo el 2% del capital de riesgo global, está consolidándose rápidamente como una región de importancia creciente para la innovación climática. El ecosistema de startups en la región está en auge, siendo la de más rápido crecimiento en inversión de capital de riesgo, con $19.5 mil millones invertidos en 2021. Este crecimiento es impulsado en parte por la urgencia: la región pierde aproximadamente el 1.7% de su PIB anualmente debido a desastres naturales, lo que magnifica la necesidad de soluciones innovadoras y resilientes. Países como Brasil, México y Chile lideran la carga, atrayendo financiación significativa para startups en energía renovable, agricultura sostenible y gestión de residuos.
El apoyo a esta ebullición innovadora se materializa a través de iniciativas robustas. Fondos como TADAC, con US$1B, y programas aceleradores como Startup Chile, Green Momentum (México), Climate Ventures (Brasil) y Greentech LatAm 2025 de Village Capital, están inyectando capital y mentoría en el ecosistema. La vitalidad de la región también se demostró en el Latam Climate Innovation Summit 2026, que congregó a más de 70 startups, 65 inversores y 25 corporaciones de más de 12 países. Programas como CATAL1.5°T han apoyado a 150 empresas y movilizado $5.4 millones en inversión adicional, proyectando una reducción de 910 kilotoneladas de CO₂e para 2030 y beneficiando a 42 millones de personas.
Ejemplos concretos de esta vitalidad incluyen empresas como Kilimo (Argentina) y Suncast (Chile), que desarrollan soluciones basadas en IA para optimizar la agricultura; BioIntellectus (México), pionera en bioplásticos; Ainwater (Chile), con software para servicios de agua; Niko Energy (México), aplicando IA a la energía solar; Puna Bio (Argentina), enfocada en fertilizantes biológicos; y NanoFreeze (Colombia), innovando en sistemas de refrigeración. Además, la regulación está evolucionando para apoyar la innovación, con ejemplos como la implementación de Bre-B en Colombia en 2025 para transferencias digitales, siguiendo modelos exitosos como CoDi en México y Pix en Brasil. Matt Mulrennan, de Savia Ventures, enfatiza que si bien la innovación y el talento en tecnología climática están proliferando en América Latina, necesitan un “apoyo local y en etapas tempranas” mucho mayor para alcanzar su máximo potencial y escala, consolidando a la región como un actor clave en la respuesta global al cambio climático.
Por que importa
Para el profesional tech y el lector informado de Latinoamérica, estas innovaciones no son una curiosidad lejana, sino un espejo de oportunidades y desafíos que resuenan directamente en nuestra región. América Latina es particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático, desde sequías extremas hasta fenómenos meteorológicos más intensos, lo que impulsa una necesidad apremiante de soluciones locales. Las tecnologías destacadas globalmente inspiran y abren caminos para la adaptación local; por ejemplo, el desarrollo de bioplásticos en México por BioIntellectus es una respuesta directa a la gestión de residuos y la contaminación plástica que afecta a nuestras ciudades y costas. El enfoque en la eficiencia y los resultados comerciales, lo que expertos llaman el “clima silencioso”, es crucial en un contexto económico en desarrollo, donde cada inversión debe generar un valor tangible. El crecimiento de $19.5 mil millones en inversión de capital de riesgo en Latam en 2021 subraya que la región está lista para liderar con sus propias soluciones creativas y adaptadas a nuestras realidades únicas.