La noticia ha sido recibida con un optimismo cauteloso por parte de la industria y los analistas. Jorge Bravo, de El Economista y Amedi, ha calificado la reducción como un “paso correcto, pero tímido”, destacando que la propuesta dista de ser una solución integral al problema estructural de los altos costos del espectro en el país. El consenso general es que, incluso con esta rebaja, el costo del espectro en México sigue siendo exorbitantemente alto en comparación con los estándares internacionales. The Competitive Intelligence Unit (The CIU) y la GSMA, han señalado repetidamente que México se encuentra entre los países con las tarifas más elevadas, lo que se traduce en una barrera significativa para la inversión, la innovación y el despliegue de tecnologías avanzadas como el 5G.
Se estima que el ahorro anual para los operadores podría rondar entre 3,500 y 4,000 millones de pesos (aproximadamente US$207-237 millones) según algunas proyecciones, o unos 2,250 millones de pesos de acuerdo con The CIU. Si bien cualquier ahorro es bienvenido, la magnitud del problema requiere una solución más audaz. La Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CANIETI) y la Asociación Mexicana de Operadores Móviles (AMOMVAC) han celebrado el descuento, pero también han criticado la exclusión de la banda de 600 MHz y la falta de un esquema de cobro diferenciado que beneficie a operadores más pequeños y fomente la competencia. Esto subraya que, a pesar de la buena intención, la medida es vista más como un paliativo que como una estrategia transformadora.
Contexto y antecedentes de una política fiscal compleja
El problema del alto costo del espectro radioeléctrico en México no es nuevo, sino una herencia de una política fiscal que ha utilizado este recurso estratégico principalmente como una fuente de recaudación. Durante años, los derechos por el uso del espectro han representado una de las mayores cargas financieras para los operadores de telecomunicaciones en el país. Datos de The CIU indican que el costo del espectro en México se sitúa entre un 88% y un 96% por encima de la mediana internacional, con algunas bandas de 5G aún un 90% sobrevaluadas incluso con la reducción propuesta. Este enfoque recaudatorio ha tenido consecuencias directas en la inversión y en la disponibilidad de espectro.
Un ejemplo claro de este impacto es la devolución de espectro por parte de operadores. En 2019, Telefónica México optó por devolver importantes bloques de espectro, resultando en pérdidas de recaudación de 4,500 millones de pesos para el gobierno. Más recientemente, AT&T México también ha devuelto espectro, lo que generó pérdidas de 106 millones de pesos. Estas decisiones no solo disminuyen los ingresos fiscales esperados, sino que reducen la cantidad de espectro disponible para servicios móviles. Según AT&T México, el país ha retrocedido en la disponibilidad de espectro, pasando de 660 MHz a 448 MHz en manos de los operadores. Esta cifra está muy por debajo de los 1,280 a 1,720 MHz que la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) recomienda para un desarrollo óptimo de los servicios móviles. La recaudación fiscal por derechos de espectro ha reflejado esta problemática, disminuyendo de 19,980 millones de pesos en 2019 a 16,776 millones en 2024.
Expertos como Ernesto Piedras, de The CIU, han calificado la rebaja de