La presidenta de CIL Lithium, Pamela Goicovich, reconocida como una “Mujer referente del litio en Chile” por su promoción de tecnologías como la Extracción Directa de Litio (DLE), enfatizó que esta colaboración refleja una tendencia mundial hacia la convergencia entre universidades, empresas y organismos internacionales. El objetivo es acelerar la generación de conocimiento aplicado y ofrecer respuestas concretas a los complejos desafíos que plantea la transición energética. Por su parte, el Dr. Nelson Vásquez Lara, rector de la PUCV, al suscribir el acuerdo, reiteró el compromiso de la academia con el desarrollo sostenible de la industria, ligando la investigación científica y la formación de profesionales a las necesidades del sector minero en evolución.
Contexto y Antecedentes de la Estrategia del Litio en la Región
Chile ocupa una posición estratégica en el mercado global del litio. Es el segundo mayor productor mundial, solo después de Australia, y el principal en América, con aproximadamente el 25% de las reservas mundiales conocidas concentradas en el Salar de Atacama. La relevancia del país se magnifica al considerarlo parte del “Triángulo del Litio” junto a Argentina y Bolivia, región que en conjunto posee entre el 56% y el 60% de los recursos globales de este mineral, según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE).
La demanda global de litio se proyecta a crecer exponencialmente, estimándose un aumento de 42 veces para 2040 si se cumplen las metas de cero emisiones, lo que subraya la urgencia de métodos de extracción eficientes y sostenibles. En este contexto, Chile ha implementado una Estrategia Nacional del Litio, que busca asegurar un suministro sostenible y transformar al país en un referente minero con valor agregado. Desde 1979, el litio ha sido declarado un mineral de “interés nacional”, lo que implica que su explotación es potestad del Estado o de empresas estatales, o mediante contratos especiales, a diferencia de otros minerales concesibles. Recientemente, un acuerdo entre Codelco y SQM, enmarcado en esta estrategia, proyecta la extracción de 300.000 toneladas de litio entre 2025 y 2030, lo que representaría un incremento de un tercio en la producción respecto a 2023. Sin embargo, este acuerdo también ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar la eficiencia, dado que se ha reportado que el 87,7% de la salmuera extraída por SQM entre agosto de 2022 y agosto de 2023 se perdió, impulsando la búsqueda activa de métodos más sostenibles, como la DLE.
CIL Lithium no es ajena a la colaboración académica, manteniendo alianzas con otras instituciones de prestigio como UC Energía de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Lithium UCN de la Universidad Católica del Norte, todas con un enfoque compartido en el desarrollo sostenible y la cooperación internacional para el litio.
Implicaciones Técnicas y el Rol de la Investigación Aplicada
Para el sector tecnológico y de ingeniería, la alianza PUCV-CIL Lithium significa un impulso directo a la investigación y el desarrollo de soluciones avanzadas en minería. La principal implicación técnica radica en la priorización de métodos de Extracción Directa de Litio (DLE). A diferencia de los métodos tradicionales de evaporación en salares, que consumen grandes cantidades de agua y tienen una baja tasa de recuperación, las tecnologías DLE prometen una extracción más eficiente, con menor huella hídrica y un mayor rendimiento del recurso. Este enfoque es crucial, especialmente considerando la alta tasa de pérdida de salmuera señalada en operaciones actuales.
La colaboración académica se traducirá en la formación de ingenieros, químicos y otros profesionales con capacidades específicas en DLE, optimización de procesos, gestión ambiental y aplicación de inteligencia artificial y ciencia de datos en la minería. Esto es vital para pasar de una economía meramente extractiva a una economía del conocimiento, como bien señala Willy Kracht, ex subsecretario de Minería y director del Centro de Energía de la Universidad de Chile, quien subraya la urgencia de poner a la comunidad científica al servicio de los problemas del litio. La alianza también contempla la exploración de opciones de integración entre empresas, lo que podría facilitar la adopción y escalabilidad de nuevas tecnologías desarrolladas en la universidad hacia operaciones industriales.
Manuel Viera, presidente de la Cámara Minera de Chile, en el contexto de alianzas similares, ha enfatizado la necesidad de conectar el conocimiento académico con proyectos de vanguardia para asegurar el desarrollo de capital humano adaptado a la minería del futuro. Esta perspectiva se alinea perfectamente con los objetivos de la PUCV y CIL Lithium, que buscan crear un ecosistema donde la innovación surja de la investigación aplicada y se traduzca rápidamente en soluciones industriales.
Impacto en Latinoamerica: Desafíos y Oportunidades Regionales
Latinoamérica es una región central para la transición energética global, principalmente por sus vastas reservas de litio en el “Triángulo del Litio”. La alianza entre la PUCV y CIL Lithium no solo beneficia a Chile, sino que establece un modelo potencial para el resto de la región. La regulación del litio varía drásticamente entre los países. Mientras Chile lo considera un mineral “de interés nacional” bajo control estatal, Argentina ha implementado el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para atraer capital extranjero, con proyectos como la inversión de Rio Tinto de 2.500 millones de dólares. Bolivia, a pesar de sus inmensos recursos, ha mantenido el litio bajo dominio estatal, pero sin lograr aún una producción industrial a gran escala.
La adopción de tecnologías DLE en Chile podría inspirar a sus vecinos a invertir en investigación y desarrollo local para mejorar la sostenibilidad y eficiencia de sus propias operaciones. Existe un interés creciente en la región por desarrollar capacidades productivas y tecnológicas para agregar valor al mineral en origen, en lugar de solo exportar la materia prima. Países como Estados Unidos han reconocido la importancia de estos recursos, invirtiendo más de 1.000 millones de dólares en minerales críticos en América Latina desde enero de 2025, incluyendo un préstamo de 100 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo para un proyecto de litio en Argentina.
Para las comunidades locales, especialmente las indígenas, la minería del litio presenta desafíos ambientales significativos, como la disminución de acuíferos. Rudecindo Espíndola, representante indígena Lickanantay, ha subrayado la importancia de acuerdos que otorgan a las comunidades una mayor voz y participación en los beneficios económicos, calificando el acuerdo Codelco-SQM con las comunidades indígenas como un modelo pionero para una minería más responsable. La alianza PUCV-CIL Lithium, al promover la sostenibilidad y la formación de capital humano, indirectamente fortalece la capacidad de la región para abordar estos desafíos de manera más integral y equitativa, sentando precedentes para la cooperación academia-industria en la explotación de recursos críticos en toda América Latina.
Por qué importa
Esta alianza entre la PUCV y CIL Lithium es una señal contundente para Latinoamérica sobre la importancia de la simbiosis entre academia e industria en el desarrollo de recursos estratégicos. Para los profesionales tech y lectores informados de la región, significa una apuesta por la innovación local que podría transformar la minería del litio de un proceso extractivo a uno de alta tecnología y sostenibilidad. Al enfocar esfuerzos en tecnologías como la Extracción Directa de Litio (DLE), Chile no solo busca preservar sus valiosos ecosistemas, como el Salar de Atacama, sino también crear nuevas oportunidades de empleo y desarrollo profesional en campos de vanguardia. La colaboración sienta las bases para que América Latina, con sus vastas reservas de litio, lidere no solo en producción, sino en la aplicación de ciencia y tecnología para una minería del futuro más responsable y eficiente, fortaleciendo la economía del conocimiento en la región. Por ejemplo, el impulso a la DLE podría reducir significativamente la huella hídrica de la industria, un problema crítico en zonas áridas del norte de Chile.