El innovador modelo: Interacción Gravitacional vs. Formación Coherente
El reciente hallazgo, publicado en Nature Astronomy en septiembre de 2026 y coliderado por el astrónomo chileno Guido Garay, presenta un modelo que desafía las concepciones tradicionales sobre la formación de estrellas gigantes en sistemas binarios. La investigación se centró en el sistema protobinario IRAS 07299−1651, ubicado a unos 1.680 pársecs de la Tierra (aproximadamente 5.500 años luz). Este sistema se compone de dos protoestrellas masivas que, en conjunto, superan al menos 18 veces la masa de nuestro Sol. El estudio, liderado por el profesor Yichen Zhang de la Universidad Shanghai Jiao Tong en China, logró reconstruir por primera vez la órbita tridimensional de estas dos estrellas en formación, revelando detalles cruciales. A diferencia de la hipótesis de una formación simultánea desde una misma nube, los datos sugieren un escenario donde las protoestrellas podrían haberse formado de manera independiente en diferentes puntos dentro de una nube más grande, para luego acercarse y ser capturadas en una órbita binaria a través de la interacción gravitacional. Este mecanismo implica un proceso más dinámico y violento de lo que se pensaba, donde las 'colisiones' o encuentros cercanos son fundamentales para el ensamblaje de sistemas masivos. La evidencia de discos de gas y polvo fuertemente desalineados entre sí y con respecto al plano orbital refuerza esta idea de una formación no cohesiva y posterior interacción, marcando un cambio de paradigma en la astrofísica estelar.
Los datos hablan: Una órbita excéntrica y desalineada
El estudio sobre IRAS 07299−1651 se basa en una meticulosa recopilación de datos durante ocho años, desde 2016 hasta 2024, utilizando una red de observatorios internacionales de vanguardia. Entre ellos se destacan el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) en Chile, el Very Large Array (VLA) en Estados Unidos, el Telescopio Espacial James Webb (JWST) y el Very Large Telescope (VLT) también en Chile. Estas poderosas herramientas permitieron a los investigadores observar las protoestrellas con una resolución y sensibilidad sin precedentes, desentrañando los movimientos y las estructuras de gas y polvo a su alrededor. Los hallazgos revelaron que las dos protoestrellas están separadas por aproximadamente 200 unidades astronómicas (UA), es decir, unas 200 veces la distancia entre la Tierra y el Sol, lo que equivale a unos 27 mil millones de kilómetros. Además, se determinó que estas estrellas completan una órbita la una alrededor de la otra cada 570 años. El dato más revelador fue la órbita extremadamente excéntrica de estas protoestrellas, que se aproxima a una trayectoria parabólica. Como señaló el líder del equipo, Yichen Zhang, “Por primera vez, pudimos observar dos estrellas masivas moviéndose una alrededor de la otra mientras aún estaban naciendo”. Esta excentricidad, junto con la fuerte desalineación de sus discos de gas y polvo, proporciona una evidencia sólida de que la interacción gravitacional posterior a una formación más o menos independiente juega un papel crucial, como comentó Rubén Fedriani del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), coautor del estudio, la combinación de múltiples telescopios fue esencial para una imagen detallada.
Que significa para Latam: Chile como epicentro astronómico y su impacto regional
La destacada participación del astrónomo chileno Guido Garay en este hallazgo no solo subraya su propia brillante trayectoria, sino que también reafirma la posición de Chile como un actor crucial y un epicentro global en la investigación astronómica. El país alberga algunos de los observatorios más avanzados del mundo, como ALMA, el VLT y pronto el Observatorio Vera C. Rubin, beneficiándose de condiciones geográficas y climáticas únicas. Esta infraestructura no solo atrae a científicos de élite como Garay, quien también es Director Científico del Centro Sudamericano para la Astronomía de la Academia de Ciencias de China (CASSACA), sino que también genera un ecosistema propicio para la innovación y el desarrollo científico en toda la región. La inversión en estos proyectos astronómicos se traduce en la formación de capital humano altamente especializado, la creación de nuevas tecnologías y el impulso a la ciencia de frontera. Además, diversos fondos concursables en Chile, como ALMA-ANID, QUIMAL, GEMINI-ANID, y el Comité Mixto ESO-Chile, financian proyectos que fortalecen la capacidad investigadora. El Fondo Rubin/Chile, por ejemplo, destinará 648 mil dólares para proyectos en 2025 y una entrega anual de 850 mil dólares con un incremento del 3% mientras el observatorio esté en funcionamiento, lo que asegura un flujo constante de recursos para la ciencia en el país y, por extensión, en la región latinoamericana. Esto posiciona a Chile como un referente y un motor para el avance científico y tecnológico en América Latina, atrayendo talento e inversión y fomentando la colaboración internacional.
La comunidad científica ha recibido este trabajo con gran entusiasmo, considerándolo un “cambio de paradigma sobre cómo se forman los sistemas binarios que albergan las estrellas más colosales conocidas”. Este descubrimiento no solo nos acerca a entender mejor el origen de las estrellas que pueblan nuestro universo, sino que también potencia la capacidad de la astronomía en la región, demostrando que la colaboración internacional y el acceso a infraestructura de primer nivel son clave para desentrañar los misterios más profundos del cosmos.