Esta perspectiva inicial, sin embargo, solo cuenta una parte de la historia. Una investigación más profunda revela que la estrategia de expansión global de China para sus VE es mucho más matizada y multifacética. En lugar de un despliegue masivo y simultáneo de fábricas, lo que se observa es una combinación explosiva de crecimiento de exportaciones, acompañado de inversiones iniciales estratégicas en producción local, concentradas en mercados emergentes y geográficamente clave, con un enfoque particular en América Latina. La pregunta entonces no es si China está expandiendo su influencia en el mercado global de VE, sino cómo lo está haciendo y con qué resultados.
Exportaciones vs. Producción Local: Una estrategia dual
El camino de China hacia la dominación global del VE se ha bifurcado en dos avenidas principales. Por un lado, una formidable y creciente capacidad de exportación que inunda los mercados internacionales con vehículos a precios competitivos. Por otro, una estrategia más pausada, pero calculada, de establecer bases de producción local en regiones específicas, particularmente donde las barreras regulatorias son menores y la demanda está en auge. La noción de que el “boom” de fábricas no se ha materializado por completo pasa por alto la magnitud de las exportaciones, que ya están redefiniendo el panorama automotriz.
La ventaja competitiva de China es innegable. Sus costos de producción son hasta un 30% más bajos que en economías avanzadas, sumado a una avanzada tecnología de baterías y una escala de producción sin igual. Esta combinación, junto con una sobrecapacidad doméstica y crecientes tensiones comerciales con mercados como Estados Unidos y Europa, actúa como un potente catalizador para que los fabricantes chinos miren hacia el exterior. La exportación se ha convertido en la vía más rápida y eficiente para capturar cuota de mercado, mientras que la producción local se perfila como la estrategia a largo plazo para sortear barreras arancelarias y establecer una presencia más arraigada.
Los datos hablan: Cifras que redefinen la estrategia
Las estadísticas son contundentes y desvelan la verdadera escala de la ambición china en el sector de los vehículos eléctricos. En mayo de 2026, China exportó un récord de 448.000 vehículos eléctricos de pasajeros, por un valor impresionante de 9.200 millones de dólares, lo que representa un aumento del 49% interanual. Estas cifras superaron incluso el récord anterior establecido en abril del mismo año. En 2025, las exportaciones de VE chinos se duplicaron, alcanzando más de 2,5 millones de unidades. Globalmente, China sigue siendo el epicentro de la fabricación, produciendo casi el 75% de los coches eléctricos a nivel mundial en 2025, lo que se traduce en aproximadamente 22 millones de unidades y un aumento del 25% respecto al año anterior.
América Latina, en este contexto, ha emergido como un mercado crucial y un destino especialmente atractivo. La región presenta una menor resistencia regulatoria en comparación con Europa o Estados Unidos, una creciente conciencia ambiental y una demanda en alza por la electrificación del transporte. Los datos lo confirman: el número de vehículos eléctricos ligeros en América Latina y el Caribe casi se triplicó en 2024, alcanzando las 444.071 unidades, un asombroso aumento del 187% en solo seis meses. Brasil lidera la carga con 237.200 unidades, superando el 50% de la flota regional, seguido por México con 95.437 unidades a finales de 2024. Las ventas de VE en Brasil pasaron del 1% a casi el 5% entre abril de 2023 y abril de 2024. En México, la influencia china es aún más evidente: el 89,9% de los BEV (vehículos eléctricos de batería) vendidos en 2025 fueron fabricados en China, un salto masivo desde el 28,3% en 2023. En general, los vehículos chinos representaron el 51% de todas las ventas de VE en Latinoamérica en 2023.
Las inversiones directas también se están materializando. La inversión directa extranjera (IED) de China en Latinoamérica entre 2021 y 2025 se concentró en los sectores automotriz (20 proyectos) y logístico (18 proyectos). Destaca la adquisición por parte de BYD de una antigua planta de Ford en Camaçari, Bahía (Brasil), para la producción de VE, lo que representa su mayor inversión fuera de Asia y generaría unos 20.000 empleos. BYD ya operaba una planta de baterías en Manaos, Brasil, desde 2020. Great Wall Motor (GWM) también adquirió una planta de Mercedes-Benz en Iracemápolis, Brasil, con planes de iniciar la producción de modelos híbridos en 2024. Aunque en México el interés de BYD ha estado en pausa, otras marcas como Jetour (subsidiaria de Chery) y Foton han anunciado planes de fábricas, si bien sin avances significativos. México, además, se está consolidando como puerta de entrada para los “smart cars” chinos, con Xpeng planeando vender 2.000 VE en su primer año. La región también es rica en recursos críticos como el litio, esencial para las baterías, con Argentina inaugurando su primera planta industrial de baterías en diciembre de 2023.
Qué significa para Latinoamérica
El ascenso de los VE chinos en América Latina trae consigo una mezcla de oportunidades y desafíos que los profesionales tecnológicos y los formuladores de políticas deben considerar cuidadosamente. Como señala Jorge Arbache, profesor de Economía de la Universidad de Brasilia, la región se beneficia indudablemente de las nuevas inversiones, la transferencia de tecnologías y el aumento de la competencia, lo que se traduce en mejores opciones y precios para los consumidores. Sin embargo, los beneficios a largo plazo dependerán de la capacidad de la región para añadir valor local, yendo más allá del mero ensamblaje.
La asequibilidad es una ventaja decisiva para los fabricantes chinos en Sudamérica, donde el potencial de mercado es vasto, como destaca Rodrigo Zeidan, profesor de la Universidad de Nueva York Shanghái. Los consumidores latinoamericanos demuestran una comprensión más racional del costo-beneficio, favoreciendo modelos más baratos y adaptados. No obstante, la infraestructura de carga sigue siendo una barrera significativa que requiere inversión y desarrollo. Por otro lado, Margaret Myers, directora del Programa Asia y Latinoamérica del Diálogo Interamericano, enfatiza las implicaciones geopolíticas del crecimiento de China tanto en el mercado de VE como en la minería de litio de Latinoamérica, un sector estratégico.
Un aspecto crítico que no debe pasarse por alto es la ciberseguridad. Jorge Guajardo, exembajador de México en China, advierte sobre los riesgos de privacidad de datos con los vehículos conectados chinos, que a menudo envían información a servidores en China. Sugiere que países como México deberían aplicar criterios similares a los de China sobre la operación de vehículos extranjeros con alta conectividad, garantizando la soberanía de los datos de sus ciudadanos. En resumen, la presencia china en el mercado de VE de Latinoamérica no es solo una cuestión comercial, sino un fenómeno con profundas implicaciones económicas, tecnológicas y estratégicas que moldearán el futuro del transporte y la industria en la región.