El Supervisor Europeo de Protección de Datos ya había advertido en 2021 sobre los riesgos inherentes a estos dispositivos. Más recientemente, la Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL) de Francia emitió una alerta en mayo de 2026, señalando un "riesgo significativo" de normalizar una vigilancia "casi invisible y omnipresente". El Comité Europeo de Protección de Datos (EDPB), que agrupa a todas las autoridades de privacidad del continente, tiene previsto publicar un informe crucial para el verano de 2026, donde evaluará la "aceptabilidad social" de estas gafas y propondrá posibles medidas regulatorias. La clave es que cualquier imagen o video que permita identificar a una persona se considera un dato personal bajo el GDPR, y su recopilación sin consentimiento explícito y consciente es una violación grave.
Gafas inteligentes: Vigilancia pasiva vs. Intención activa
La controversia de las gafas inteligentes con IA se distingue marcadamente de la de otros dispositivos con cámara, como los smartphones. Mientras que un teléfono móvil es visible y su uso para grabar implica una acción deliberada y generalmente evidente, una cámara integrada en unas gafas es inherentemente más discreta. Esta sutileza dificulta enormemente que los transeúntes sepan si están siendo grabados o fotografiados, minando su capacidad de dar (o denegar) su consentimiento. El problema se agrava con las funciones de IA incorporadas, que pueden activar sensores y procesar datos del entorno incluso sin que el LED indicador de grabación se ilumine, especialmente en los modelos de segunda generación, como ha señalado un informe de la autoridad de protección de datos de Hamburgo en septiembre de 2026.
Meta, por su parte, ha insistido en que la privacidad está "integrada" en el diseño de sus gafas y que el LED indicador de captura no puede ser desactivado. Sin embargo, las críticas llevaron a una actualización de software que desactiva la grabación si el LED es cubierto. A pesar de esto, la autoridad de Hamburgo observó que la luz es a menudo difícil de ver al aire libre o bajo la luz solar directa. En un intento por mitigar estas preocupaciones, Meta lanzó en septiembre de 2026 las gafas "Ray-Ban Meta Audio", que prescinden de la cámara para centrarse en funciones de audio y asistencia de IA. No obstante, estos dispositivos aún registran audio sin una señal externa clara, manteniendo el debate sobre la privacidad del sonido. La compañía asegura que solo un 0,1% de los usuarios ha intentado manipular la luz indicadora, pero continúa apostando por los modelos con cámara, lanzando incluso una tercera generación con mejoras funcionales, lo que indica su compromiso con esta tecnología a pesar de las controversias regulatorias.
Los datos hablan: Cifras y controversias
El mercado de las gafas inteligentes está en plena expansión y los números lo demuestran. Meta vendió más de 7 millones de pares de sus gafas inteligentes en todo el mundo en 2025. De hecho, EssilorLuxottica ha reportado que las ventas de gafas Ray-Ban y Oakley Meta en 2025 representaron aproximadamente el 60% del mercado global, consolidando la posición de Meta como líder. En un contexto más amplio, las ventas globales de gafas inteligentes experimentaron un salto significativo, pasando de 378.000 unidades antes de 2023 a cerca de 1 millón en 2023 y casi 3 millones en 2024, evidenciando una rápida adopción tecnológica.
Esta popularidad no ha pasado desapercibida para las autoridades. La fiscalía de París abrió una investigación penal por acoso sexual relacionado con el uso de gafas inteligentes en septiembre de 2026. En Alemania, la organización de derechos digitales HateAid presentó una denuncia penal contra Meta y los minoristas en agosto de 2026, exigiendo la prohibición de ventas y una identificación más visible de los dispositivos. Estas acciones legales y el escrutinio público reflejan una creciente alarma sobre el uso indebido de la tecnología.
Las preocupaciones son compartidas por figuras públicas y expertos. La eurodiputada liberal Veronika Cifrová Ostrihoňová ha manifestado su inquietud por el potencial de estas gafas para vulnerar la privacidad o "dirigirse a las mujeres de una manera indeseada e inaceptable". Organizaciones de derechos civiles han alzado la voz contra los riesgos de vigilancia masiva e identificación no consentida, popularizando el término "gafas de pervertido" en redes sociales. Incluso la policía de Estados Unidos, incluyendo el NYPD y el ICE, ha clasificado las Ray-Ban Meta como una amenaza de contrainteligencia, prohibiendo su uso en espacios federales por el riesgo de captación de información sensible. Expertos en ciberseguridad, como ESET, han advertido sobre el aumento de riesgos como el robo de datos (ej. "shoulder surfing" para obtener información bancaria) y la vulnerabilidad a ciberataques, ya que estos dispositivos son susceptibles de ser hackeados como cualquier otro equipo conectado.
Qué significa para Latam: Un "panóptico a cielo abierto" en la región
La discusión sobre las gafas inteligentes no es un fenómeno exclusivamente europeo; su eco resuena con fuerza en América Latina. Las Ray-Ban Meta ya están oficialmente disponibles en mercados clave de la región. México fue el primer país latinoamericano en introducirlas, seguido por Brasil (desde 2025), Chile y Perú (introducidas en julio de 2026), y Colombia (desde agosto de 2026). El mercado mexicano de gafas inteligentes, por ejemplo, generó 20,7 millones de dólares en 2025 y se proyecta que alcance los 138,9 millones de dólares en 2033, lo que subraya la relevancia económica y de adopción tecnológica en la región.
Aunque Latinoamérica carece de una regulación específica para gafas inteligentes, las leyes de protección de datos existentes ofrecen cierto marco. En Colombia, la Ley 1581 de 2012 y las regulaciones de la Superintendencia de Industria y Comercio ya consideran el rostro como un dato biométrico crítico y protegido, sentando un precedente para la interpretación de la privacidad en este contexto. Sin embargo, la ausencia de una normativa específica para estos dispositivos de grabación y procesamiento de IA genera un vacío legal que preocupa a expertos y organizaciones locales. Se ha advertido sobre el riesgo de un "panóptico a cielo abierto", donde la privacidad en espacios públicos, privados e incluso íntimos podría verse seriamente comprometida. La preocupación se intensifica al documentarse el uso de estos dispositivos por parte de funcionarios públicos en países como Chile, México y Argentina, planteando interrogantes sobre la transparencia y la rendición de cuentas en el ejercicio de funciones oficiales. La rápida expansión y la falta de marcos regulatorios actualizados sugieren que la región podría enfrentar desafíos de privacidad similares, o incluso mayores, a los que ya se observan en Europa.