Los números clave
La concreción de esta segunda licitación viene acompañada de cifras y plazos concretos que delinean el futuro inmediato del 5G en Paraguay. Según Mobile Time Latinoamérica, Tigo y Personal deberán comprometer una inversión mínima de US$40 millones en infraestructura de red, un monto que subraya la magnitud del despliegue necesario. Además, los operadores adjudicatarios tienen un plazo máximo de 180 días, a partir de la entrada en vigor de las licencias, para iniciar la prestación de servicios, un cronograma ambicioso que acelerará la disponibilidad de la red de próxima generación.
Las bandas licitadas, 2.3 GHz y 3.5 GHz, son vitales para la capacidad y velocidad que promete el 5G. Los precios base por bloque de espectro fueron establecidos en US$1 millón para la banda de 3.700 MHz (referenciando la banda de 3.5 GHz) y US$1.6 millones para la de 2.300 MHz, según reportó ABC Color. Es importante recordar que estos montos podrían aumentar en caso de una subasta efectiva, aunque en este caso, al haber solo dos postulantes por los bloques, es probable que se mantengan cercanos a los valores base.
En cuanto a la cuota de mercado, Tigo es el líder indiscutible en servicios móviles de Paraguay, con 3.16 millones de usuarios de internet móvil. Le siguen Personal con 1.66 millones y Claro con 947.000 usuarios, de acuerdo con datos analizados por BNamericas. Es relevante mencionar que Claro, junto con Nubicom, resultó adjudicataria en la primera licitación de 2025, y activó la primera red 5G en Paraguay en diciembre de 2025 con una inversión inicial de US$35 millones. Esta disparidad en la participación inicial de los operadores clave fue un factor central de las controversias previas.
Análisis de la tendencia
La selección de Tigo y Personal para esta segunda ronda de licitación no es solo un trámite administrativo; es un reflejo de la tendencia de los mercados emergentes a buscar un equilibrio entre la competencia y la necesidad de asegurar la participación de los operadores con mayor capacidad de despliegue. La primera licitación de 2025, en la que Tigo y Personal se abstuvieron de participar, fue calificada de "controvertida" por BNamericas, en parte por la adjudicación a Nubicom y por las condiciones del pliego.
Expertos como Miguel Patiño, ingeniero paraguayo y especialista en redes móviles, criticaron la primera licitación señalando que "dejó fuera a varios operadores" y generó una "eficiencia del 50%", resultando en un "rezago" en la introducción del 5G. Hernán Colombo, Gerente de Regulación y Negocio Mayorista de Telecom, afirmó que "Paraguay cambió las reglas de la subasta 5G", impidiendo la participación de una gran parte del mercado. Incluso el Senador Ever Villalba denunció un "direccionamiento" que "retrasará el acceso a la tecnología, elevará los costos de instalación y terminará siendo un golpe al bolsillo de los usuarios".
Este contexto previo resalta la importancia de la actual adjudicación. La entrada de Tigo y Personal, los líderes del mercado, indica una corrección de rumbo y una búsqueda de mayor inclusión y eficiencia. La exigencia de utilizar tecnologías compatibles con el estándar 5G NR Release 15 o superior por parte de Conatel, según Mobile Time Latinoamérica, también es una señal de compromiso con la calidad y la vanguardia tecnológica. Además, la obligación de compartir infraestructura pasiva cuando sea técnicamente viable es una práctica que fomenta la eficiencia y reduce la duplicación de inversiones, una tendencia global en el sector de las telecomunicaciones.
Contexto regional
La experiencia de Paraguay con el 5G no es un caso aislado en América Latina; más bien, ilustra los desafíos y oportunidades que enfrenta la región en la adopción de esta tecnología. La penetración del 5G en Latinoamérica avanza de forma desigual. Mientras Brasil lidera con una disponibilidad del 38.5% y velocidades promedio de 385 Mbps, otros países como Colombia (1.6%), Argentina (3.0%) y Venezuela (6.0%) muestran un acceso todavía incipiente. Estas cifras, junto con la proyección de GSMA de que 5G representará casi el 60% del total de conexiones móviles en América Latina para 2030, subrayan la urgencia de que países como Paraguay aceleren su despliegue.
La GSMA ha identificado que el despliegue 5G en la región se enfrenta a obstáculos como desafíos regulatorios, la necesidad de grandes inversiones, la disponibilidad de espectro a precios razonables, la agilización de permisos, la revisión de impuestos y la adaptación de regulaciones modernas. Pau Castells, Jefe de Análisis Económico de GSMA Intelligence, incluso sugiere flexibilizar las regulaciones de neutralidad de red para no obstaculizar el desarrollo de nuevos servicios y modelos de negocio en el entorno 5G.
Un factor adicional que ha afectado el proceso paraguayo y que resuena en la región es la presión geopolítica para excluir a ciertos proveedores, como Huawei. En el caso de Paraguay, las condiciones de la primera licitación fueron criticadas por la falta de relaciones diplomáticas con China, lo que indirectamente excluyó a fabricantes clave. Mientras países como Costa Rica han prohibido la tecnología china, otros como Brasil, Chile y México permiten su uso bajo ciertas condiciones. La situación en Paraguay pone de manifiesto cómo estas consideraciones geopolíticas pueden complicar y ralentizar el despliegue tecnológico, afectando la competencia y, en última instancia, al consumidor.
Perspectiva a futuro
La inclusión de Tigo y Personal en el despliegue 5G de Paraguay augura una fase de aceleración y mayor competitividad en el mercado. Con la inversión mínima comprometida de US$40 millones por parte de los operadores, se espera una expansión significativa de la cobertura y una mejora sustancial en la calidad de los servicios de conectividad. Este paso es fundamental para que Paraguay no se quede atrás en la carrera tecnológica regional, ofreciendo a sus ciudadanos y empresas las ventajas de la ultra alta velocidad, baja latencia y mayor capacidad que ofrece el 5G.
Sin embargo, el éxito a largo plazo dependerá de varios factores. Primero, la transparencia y estabilidad del marco regulatorio serán clave para mantener la confianza de los inversores y evitar futuras controversias. Segundo, la efectiva implementación del compromiso de compartir infraestructura pasiva podría optimizar los costos y acelerar la expansión a zonas menos pobladas. Tercero, la evolución de las políticas públicas en relación con la tecnología y la competencia será vital para asegurar que los beneficios del 5G lleguen a todos los segmentos de la población.
En un panorama regional donde la brecha digital aún es un desafío, la capacidad de Paraguay para superar los obstáculos iniciales y asegurar la participación de sus operadores líderes es una señal positiva. La atención se centrará ahora en los próximos 180 días, para ver cómo Tigo y Personal transforman sus licencias en redes operativas, impulsando la digitalización y el desarrollo económico del país en línea con las proyecciones de crecimiento del 5G en toda América Latina.